El gobierno está evaluando qué destino les dará a las partes de las patrulleras oceánicas que el astillero Cardama construyó antes de que el Estado uruguayo rescindiera el contrato. En la Torre Ejecutiva consideran que estas piezas son “un clavo”, pero en este punto, al igual que en prácticamente todo lo relacionado con este asunto, la oposición no está de acuerdo. “Estas piezas no son ningún clavo. Al contrario, estamos hablando de chatarra de primera calidad, con materiales resistentes y, sobre todo, soldaduras impecables”, aseguró el diputado nacionalista Gabriel Gianoli.
El legislador fue más allá incluso y sugirió que Uruguay debería desembolsar diez millones de dólares por esta “chatarra premium”. “Si no lo hacemos, nos exponemos a un juicio que nos va a salir mucho más caro”, advirtió Gianoli.
El consejo: “Les recomiendo que se lleven cuanto antes esta chatarra, antes de que la legión de acreedores que tengo arrase con todo lo que hay en mi astillero”. Mario Cardama, empresario en la mala.