El apoyo de dos legisladores departamentales nacionalistas y uno colorado al pedido de endeudamiento del ejecutivo comunal generó roces dentro de la oposición. De todas maneras, altos dirigentes del Partido Nacional y del Partido Colorado descartaron que se vaya a sancionar o castigar a los legisladores díscolos. “En realidad se merecen un buen castigo, no solo porque lo que hicieron es una deslealtad hacia sus partidos, sino porque sería muy bueno tomar alguna medida ejemplarizante. El problema es que el peor castigo que se nos ocurre es enterrarlos en algún cargo de baja visibilidad al que nadie se toma en serio y con poca proyección a futuro, y precisamente en eso consiste el cargo de edil. O sea que el peor castigo posible ya lo están sufriendo desde mediados del año pasado”, expresó una fuente nacionalista.
Entre los colorados, la idea de que ninguna medida que se tome podría empeorar la situación actual del edil rebelde es más fuerte aún. “Esta persona no solo es edil, es edil montevideano del Partido Colorado. La tradición indica que su bancada debería ser la más importante, pero en realidad es la más débil. Más que castigarlo, a uno le dan ganas de consolarlo”, confesó un dirigente colorado.
La apuesta: “Estoy convencido de que este cargo me va a servir para proyectarme a nivel nacional”. Declaración de hace cinco años de un edil a quien ya nadie recuerda.