Las noticias que llegan desde Estados Unidos sobre rechazos de ingreso y procedimientos abusivos en los controles fronterizos hicieron temer que el gobierno encabezado por Donald Trump estuviera empezando a implementar políticas de combate a la diversidad racial. Sin embargo, la Casa Blanca aclaró que estas medidas, en realidad, buscan el efecto opuesto. “Queremos que este Mundial sea recordado como el que tuvo menos insultos racistas desde las tribunas. ¿Y qué mejor forma de combatir el racismo en las canchas y las tribunas que asegurándonos de que haya la mayor cantidad posible de blancos en los estadios? Es una cuestión de matemática pura. Menos personas de color oscuro, menos probabilidades de ataques a personas de color oscuro”, razonó un vocero del gobierno estadounidense.
La Casa Blanca había considerado la posibilidad de desarrollar una estrategia similar con respecto a los extranjeros, pero finalmente esto fue descartado luego de que la FIFA señalara los inconvenientes que esto causaría en un mundial de fútbol. “Si hubiéramos sabido la cantidad de extranjeros que iban a entrar para este campeonato, jamás habríamos aceptado hacerlo, pero ahora ya es demasiado tarde”, expresó el vocero gubernamental.
Otra estadística: “Haciendo tres ceremonias de inauguración aumentan las chances de que alguna sea mínimamente decente”. Encargado de festejos de la FIFA.