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Moisés Martínez, el 20 de abril.

Foto: Ernesto Ryan

Justicia otorgó prisión domiciliaria a Moisés

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La jueza María Noel Odriozola dispuso un doble dispositivo electrónico y argumentó que la prisión domiciliaria facilitará el tratamiento psicológico. La medida estará vigente hasta el 26 de noviembre. La fiscalía apeló, sosteniendo que aún está vigente el riesgo de fuga.

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La jueza en lo penal de 45º turno, María Noel Odriozola, dispuso la prisión domiciliaria para Moisés Martínez, el joven condenado a 12 años de penitenciaría por homicidio especialmente agravado por el asesinato de su padre, tras años de violencia y maltrato.

Odriozola señaló que las medidas deben fundamentarse en riesgos procesales concretos y señaló que faltan aún dos instancias para dar por finalizado el proceso, en referencia a la revisión de la condena por un tribunal de apelaciones en lo penal y, eventualmente, por la Suprema Corte de Justicia.

La jueza señaló que existe un doble sistema de tobillera que puede aplicarse para el caso, y agregó que la prisión domiciliaria facilitaría el tratamiento psicológico.

Antes de anunciar su decisión, Odriozola hizo alusión a lo que calificó como “juicio paralelo”. “Quiero dejar claro que este caso generó un juicio paralelo en la sociedad; eso es legítimo y puede llegar a ser útil muchas veces para repensar situaciones y leyes, yo no reniego de eso, al contrario”, señaló, pero advirtió que “no debe condicionar a la Justicia, de ninguna manera, porque estamos en un Estado de derecho” y es la Justicia la que “debe fallar conforme a derecho y a las pruebas que surgen en el proceso”.

La jueza fundamentó su decisión señalando que si bien sigue vigente el estado de inocencia, “no es tan inocente”, en la medida en que tiene condena por homicidio especialmente agravado, pero la sentencia aún no está firme. En cuanto al objeto de la audiencia, el cambio de las medidas cautelares, Odriozola dijo que el único riesgo que sigue vigente es el peligro de fuga, en referencia a que cuando se dispuso la prisión preventiva como medida cautelar –antes de que fuera condenado– también se fundamentó en el posible entorpecimiento de la investigación y la posibilidad de que, antes del juicio, Moisés influyera en la declaración de sus familiares.

Ahora, cuando resta únicamente el riesgo de fuga como objeto a cautelar, Odriozola entiende que es adecuado que Moisés espere que el proceso culmine en prisión domiciliaria con un dispositivo de tobillera con doble control. Este consta de una tobillera y una baliza, una unidad domiciliaria que recibe la señal de la tobillera y la transmite al Centro de Monitoreo.

En su sentencia Odriozola citó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre “la necesidad de que la prisión preventiva se justifique en el caso concreto” y que “en ningún caso sea determinada por el tipo de delito que se impute al individuo”.

Durante la audiencia, la defensa de Moisés hizo hincapié en que la última discusión sobre la prisión de Moisés se dio el 25 de noviembre durante la audiencia de control de acusación, antes del juicio, cuando aún había que preservar la declaración de los testigos en el juicio y cuando pesaba sobre Moisés un pedido de penitenciaría de 18 años.

El abogado de Moisés, Rodrigo Rey, dijo que en ese caso uno de los argumentos fue que Moisés, si iba a prisión domiciliaria, prevista en la casa de su madre, podía intentar influir en los testimonios que darían sus familiares en el juicio, por lo que el entorpecimiento de la investigación era el fundamento central para justificar la prisión preventiva. “No se puede cautelar lo que ya no puede ser cautelado”, señaló el abogado, en referencia a que esas declaraciones ya fueron tomadas en el juicio.

En cuanto al riesgo de fuga, Rey agregó que Moisés permaneció en la escena del crimen hasta que vino la Policía y señaló que tiene tres hijos, dos de ellos biológicos, y que por su edad saldría en libertad con 40 años y con los hijos aún siendo menores, algo que, según Rey, inhibe la fuga. “Es contraintuitivo pensar que pueda fugarse”, señaló.

Por su parte, la fiscal del caso, Sabrina Flores, rechazó el cambio de medida cautelar a prisión domiciliaria y subrayó que cuando se dispuso la prisión preventiva se consideró un riesgo de fuga “de fuerte potencialidad” y agregó que cuando la Policía llegó a buscarlo él estaba durmiendo. “No es que llamó a la Policía, afirmó.

Flores dijo que la discusión no se basa en el principio de inocencia, porque “el señor admite que mató a su padre” y la discusión es “si corresponde que cumpla la pena o no”. Además, dijo que Moisés consideró que “hizo justicia” al asesinar a su padre, tal como habría manifestado cuando se conoció el hecho a sus familiares. “Para él esto es Justicia, yo creo que no”, expresó.

En cuanto al arraigo de Moisés por el vínculo con sus hijos, Flores dijo que “hay una madre que se hace cargo” y señaló que, si bien los hijos pueden sufrir con la prisión de su padre, “es una realidad que no es solo de Moisés, sino de todos los reclusos y de todas las madres que están con los niños en las cárceles”.

La fiscal se refirió también a los tormentos vividos por Moisés y sus hermanas: “En el juicio quedó probado que la violencia fue hasta el 2010, 2011, ya que lo alegaron y corresponde aclararlo”.

Antes de que la jueza Odriozola leyera su sentencia, Moisés pidió la palabra: “Lo que quiero decir es que si usted me da la tobillera, yo juro mantenerla cargada todo el tiempo. Así como yo esperé cuando mi cuñado amablemente me va a avisar que van a llamar a la Policía, yo esperé ahí, yo voy a esperar. Y si tengo que volver a la cárcel lo voy a hacer, porque lo que quiero es estar más presente con mis hijos, como no he podido estar en todo este tiempo en prisión, solo quiero ser un padre más presente”.

La medida estará vigente hasta el 26 de noviembre, aunque deberá ser revisada por un tribunal de apelaciones en lo penal, dado que la fiscalía apeló la decisión, por lo que la domiciliaria podría ser revocada antes de esa fecha.

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