Tres niños juegan a la pelota en la canchita ubicada en Santa Cruz de la Sierra y Haití. En las últimas semanas, un grupo de vecinas y vecinos consiguió dos arcos, delimitó el perímetro de la cancha con cal y logró que la Intendencia de Montevideo coloque tres focos de luces. “Ya tenemos los banderines para marcar los córneres”, cuenta Juan Rodríguez, referente barrial y uno de los vecinos que está al frente de la iniciativa.
Una mujer cruza la cancha con dos niñas y se dirige a uno de los pasajes. “¿Dónde queda el medrendero?”, le pregunta la niña más pequeña a la grande. La merienda será en la casa de Teresa, una vecina que vive desde hace 40 años en el barrio y que desde diciembre del año pasado, junto con otras vecinas y vecinos, se organiza para poder darles la merienda a los niños del barrio en la canchita recuperada, pero si llueve o hace mucho frío, como sucede este sábado 23 de mayo, se juntan en su casa.
María, una de las hijas de Teresa, abre la puerta y recibe a la madre con las dos niñas. La casa tiene un patio pequeño, con siete sillas ubicadas en ronda y dos mesas largas. “¡Ay, vinieron mis visitas! ¿Cómo andan mis amores? Hay chocolatada, jugolín, pizza y torta. Ustedes eligen”, les dice Teresa, que cuenta que las sillas y las mesas que hay en el patio fueron donadas por la escuela Checoslovaquia, en la que trabaja su nieta, que también está presente y ayuda a organizar la merienda.
Foto: Alessandro Maradei
El merendero, que Teresa describe como “sencillito pero vistoso”, recibe en total a 28 niñas y niños del barrio. Este sábado son siete niñas las que concurren, con edades que oscilan entre 1 y 10 años. “El día que reciba el contenedor voy a ser tan feliz... Las cosas las consigo, pero yo lo que quiero es que los niños estén cómodos, que se sienten, que jueguen a las cartas. Tenemos más mesas que estas, pero ¿dónde querés que las meta, si mi casita es chiquita?”, plantea Teresa.
Las vecinas y los vecinos que llevan adelante el merendero quieren que se instale un contenedor al lado de la canchita para poder recibir a las niñas y niños del barrio aunque llueva o haga frío. También quieren que sea un espacio para que maestros particulares les ayuden a hacer los deberes mientras meriendan. Hacen la merienda dos sábados al mes, porque no tienen fondos suficientes para hacerla todos los fines de semana.
El dinero para comprar la comida lo consiguen vendiendo ropa que van juntando y venden en ferias improvisadas en el barrio. Teresa cuenta que el gobierno se comprometió a instalar un contenedor en la cancha y que están organizándose para conformar una comisión fomento y, de ese modo, poder recibir donaciones y ayuda de manera formal.
Las niñas terminan la merienda y María arrima afuera un parlante con un micrófono. “Acá después de que toman la leche se arma bailongo”, explica Juan. Las dos niñas se ponen a cantar canciones infantiles y a bailar. “Está bravo el barrio, pero conmigo no”, dice Teresa. Las vecinas y vecinos tuvieron que hablar con integrantes de las bandas criminales del barrio para acordar que mientras las niñas y niños están en las canchas no haya balas.
Foto: Alessandro Maradei
Cuando los vecinos hablan de Cerro Norte lo dividen en dos. De un lado de la calle Vizcaya operan Los Colorados, un grupo familiar liderado por Axel Mattos, que fue imputado por tiroteos en el barrio y se encuentra con prisión domiciliaria total. Del otro lado están Los Suárez, un grupo liderado por Luis Betito Suárez, que se encuentra en una cárcel de máxima seguridad en el predio de la Unidad 4 de Santiago Vázquez (ex Comcar).
A pesar de que ambos están presos, los incidentes en el barrio continúan. El domingo de noche, en una casa donde funcionaba una boca, ubicada en la esquina de Egipto y Estados Unidos, hubo un triple homicidio. Horas después, a cuatro cuadras del lugar, en una de las carteleras institucionales del Hospital del Cerro apareció un mensaje: “Respeten al narcotráfico. Atentamente, cártel de Montevideo”.
La investigación identificó a Ricardo Ricardito Cáceres, medio hermano de Suárez, como uno de los responsables del hecho, y el Ministerio del Interior definió trasladarlo desde el Penal de Libertad a una unidad de máxima seguridad. La Policía investiga a otros dos grupos en el barrio que estarían enfrentados a Los Suárez, según supo la diaria por fuentes del ministerio.
El sábado de tarde, antes del triple homicidio, las niñas terminaron de bailar en el patio de Teresa y fueron hasta la canchita a jugar. Mientras los vecinos ponían los banderines rojos en las esquinas del campito, se armó un picadito y el juego siguió.