Durante la audiencia de juicio abreviado, en la que fueron condenadas cinco brasileños, un paraguayo y una uruguaya por el intento de robo a la sucursal del Banco BBVA de Ciudad Vieja, a través de un túnel iniciado en un local de la calle Colón, la fiscal adscripta Patricia de Amorín describió los detalles de la maniobra y el rol que cumplía cada uno de los condenados en la organización.
Antes de cerrar el acuerdo de condena por los delitos de asociación para delinquir y tentativa de hurto, por 12 meses, la fiscalía pidió la ampliación de la imputación de una ciudadana paraguaya, quien fue la responsable de alquilar el local de Ciudad Vieja desde donde se inició el túnel, que fue alquilado en junio de 2025 por dos años; la casa de El Pinar donde se hospedaban los ciudadanos extranjeros que llegaron al país para concretar el robo, que fue alquilada un mes antes de descubierto el túnel; y otra casa en Shangrilá. A la imputada se le incautaron tres documentos de identidad falsos, dos argentinos y uno brasileño, y una libreta de conducir argentina también falsa, por lo que se le agregó un delito de uso de documento público falso. La casa de El Pinar había sido alquilada solo por dos meses utilizando un documento falso argentino.
En la lectura de la sentencia de la condena, la jueza de Crimen Organizado, Diovanet Olivera, relató que la investigación comenzó en setiembre de 2025 en el marco de una indagatoria por el funcionamiento de una boca de venta de drogas en Neptunia.
A raíz del seguimiento de un Chevrolet gris, se logró identificar a uno de los imputados en la causa, el uruguayo Jorge Fulco, responsable de trasladar a Ciudad Vieja a los brasileños Marcelo Batista Costa, Eduardo Félix Farias y Raimundo de Souza, vinculados a la organización criminal brasileña Primer Comando Da Capital.
Fulco viajaba en un Hyundai HB20 hasta el local de la calle Colón, donde fue descubierto el túnel, donde cargaban y descargaban cajas. Tras la descarga, los paraguayos cerraban con candado el local y luego se encontraban con Fulco en la rambla, mientras que los brasileños quedaban realizando el trabajo de excavación. Durante las tareas de vigilancia, la Policía detectó el ingreso de comida y bebida al local, y se planteó la hipótesis que se trataba de un lugar de acopio de droga que ingresaba en las cajas, cuando en realidad las cajas eran utilizadas para trasladar ropa de trabajo, herramientas y tierra.
El túnel se hizo con herramientas manuales y alcanzó los 260 metros, con una altura de 0.40 metros, y llegó a conectar con la red del sistema de drenaje de Ciudad Vieja, que tiene una altura de 1.50 metros. El día del allanamiento habían sido trasladados a Ciudad Vieja y fueron encontrados en las tareas de excavación Marcelo Batista, Eduardo Farías y Raimundo de Souza, los dos últimos con antecedentes de robos a bancos a través de túneles desde la década del 90. En el túnel se encontraron varias inscripciones y herramientas que indican que estaba previsto continuar con la excavación.
Las pericias de Bomberos determinaron que la dirección del túnel apuntaba a la bóveda del BBVA, donde Fulco tenía dos tarjetas y había registrado un cofre de seguridad el 16 de setiembre de 2025, donde fueron encontrados en sobres de papel dos contratos de vehículos, uno de ellos correspondiente a un Renault Clio.
La uruguaya que fue imputada, expareja de Fulco, fue condenada en calidad de cómplice, al aceptar que era la responsable de deshacerse de la ropa que le llevaba Fulco. Las comunicaciones interceptadas determinaron que la mujer estaba al tanto de las tareas de excavación en el local, donde fueron incautados 27 teléfonos celulares, 31.000 pesos y 800 dólares.