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El regreso de Hugo Achugar / Juana Caballero

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La vida de la poeta y periodista uruguaya Blanca Luz Brum (1905-1985) fue intensa. Viuda jovencísima del escritor peruano Juan Parra del Riego, se trasladó a Lima, donde partió del entorno político y literario de José Carlos Mariátegui. En Buenos Aires se casó con el pintor y diplomático mexicano David Siqueiros; fue cercana a Juan Domingo Perón –asesora de propaganda durante su ascenso al poder la década de 1940–, vivió en Chile, fue clave para la fuga de Guillermo Patricio Kelly y otros presos políticos argentinos, y pasó del apoyo a diversas causas populares –fue comunista revolucionaria– a la proximidad con Augusto Pinochet. Raptos, romances, rescates (cautivado por ella, Parra la habría “secuestrado” de un convento; se recluyó en la isla Robinson Crusoe tras la muerte de su hijo) atraviesan la historia de una mujer que estuvo en lugares fundamentales, pero que no capturó la atención masiva.

Seguramente Hugo Achugar haya sido el primero en materializar el potencial para la ficción del personaje. En el 2000 publicó Falsas memorias de Blanca Luz Brum, una novela que, según aclara en el primer capítulo, partió de una investigación académica sobre Parra del Riego y luego se apoderó de ella. A poco más de medio siglo de la aparición del libro, entonces publicado por la desaparecida editorial Trilce, el sello Alfaguara, del grupo Penguin Random House, acaba de reeditar una “edición aumentada” de esa novela.

Llega en un momento en que Achugar, de 82 años, viene recibiendo una serie de homenajes: en 2024 recibió el Gran Premio a la Labor Intelectual que otorga el MEC; al año siguiente, el reconocimiento a la trayectoria en los Premios Bartolomé Hidalgo de la Cámara del Libro, y, además, se publicó la suma de su obra poética, que abarca seis décadas de creación. Achugar, que debió exiliarse en Venezuela durante la dictadura militar, que tiene una larga carrera docente en universidades de Estados Unidos y en la Udelar, y que fue director de Cultura durante dos de los gobiernos del Frente Amplio, es un escritor que juega con los géneros –es sobre todo poeta y ensayista–, y en Falsas memorias juega con el testimonio, la biografía y la ficcionalidad de los textos próximos a la historia.

Escrita mayormente en tercera persona, en algunos pasajes la novela muta hacia la primera, pero a veces cuesta distinguir si se trata de la voz del autor o de la protagonista. Hay, además, exquisiteces varias para quien esté dispuesto a encontrarlas (abro el libro al azar y veo “Yo es otra”, una guiñada a Rimbaud y su “yo es otro”). En esa estrategia de hibridación, quizás el dispositivo más saliente sea el papel que le cabe en la novela a Juana Caballero, una investigadora literaria que aparece en las notas al pie y aporta “datos” incomprobables. Con ese nombre, Achugar había firmado su primera novela, Cañas de la India (1995).

“El trabajo académico llegó en algún momento a hacérseme pesado, sobre todo por los protocolos académicos, que en algunos casos suponen un menosprecio del ensayo. Y bueno, a mí el ensayo me gusta mucho”, me dice ahora Achugar sobre el origen de una novela que escribió a lo largo de casi una década.

“El lugar que tiene Falsas memorias en lo que tú llamas mi trayectoria es, sí, muy fundamental, porque la novela juega con temas teóricos que tienen que ver con la historiografía, de lo que tiene que ver con los géneros literarios, memorias, biografías, autobiografías”, sigue. “Una inspiración, en su momento y en esta nueva edición aumentada, fue Biografía de un cimarrón de Miguel Barnet, sobre todo en el uso de las notas al pie de página”.

Falsas memorias se editó en varios países, pero hasta esta reedición era casi inconseguible en Uruguay. “Esa fue una de las razones por las que el editor de Penguin, Julián Ubiría, se entusiasmó con reeditarla y me llevó, por supuesto, a escribir el capítulo ‘25 años después’ y a corregir un par de erratas o errores menores de la edición original, que al releerla saltaron a la vista”.

Ese agregado final da cuenta, entre otras cosas, de Mi vida: cartas de amor a Siqueiros, una biografía editada en 2004 a partir de manuscritos de Blanca Luz Brum. “El capítulo final sí es una forma de dar cuenta de muchas cosas que salieron en estos 25, 26 años, pero tiene que ver no solamente con la autobiografía de Blanca Luz, sino con películas que se hicieron, documentales, investigaciones, biografías, toda una serie de material que fue saliendo a lo largo de estos años y que me dieron pie a volver a jugar, y el desafío de retomar este texto me gustó mucho. Después de todo, no me comparo, pero hay novelistas muy importantes en la historia uruguaya que hicieron con algunas de sus novelas importantes una edición aumentada, y es un poco lo que sigo yo”, dice.

Achugar también aclaró algunas cosas sobre su heterónimo Juana Caballero. “Es una escritora y una investigadora. Después de todo, Juana Caballero publicó poemas en alguno de mis libros de poemas y ha estado presente en otros textos académicos míos. El hecho de que haya gente que no se haya dado cuenta que Planetas sin boca [2004] tiene un epígrafe firmado por Juana Caballero es interesante.

No es la primera vez que Juana Caballero tiene producción. Sobre Blanca Luz han escrito tantas mujeres y tantos hombres, ¿por qué no Juana Caballero?”, dice.

Le comento que Juana Caballero tiene algo de esos detectives literarios que aparecían en las novelas de Roberto Bolaño o, más recientemente, en El cielo visible, de Diego Recoba. “Bolaño por supuesto, me encantó siempre, me encanta, y Diego Recoba es un escritor maduro y El cielo visible es una prueba de eso y ahora su nueva novela El muchacho de las pieles también sigue mostrando que es un gran narrador”.

Hace semanas, Achugar publicó Punto (Círculo de Poesía) y tiene más planes para estos meses: “Algún colega o amigo me preguntó por qué Juana Caballero no revisaba o reeditaba Cañas de la India. Ahora estoy escribiendo un libro de poemas, y hay un texto que vengo trabajando desde hace cinco años; quizás sea hora de que lo encare y quizás Juana Caballero pueda trabajar. Después de todo, en 1996 hubo un número de Cuadernos de Marcha dedicado a narradores, en el que estaban Hugo Burel, estaba Rafael Courotisie, entre muchos otros; ahí Juana Caballero publicó el borrador de una obra que estaba escribiendo, que en ese momento se llamaba “El árbol de papel” y que terminó siendo un capítulo de Falsas memorias Blanca Luz Brum. O sea que Hugo Achugar le robó a Juana Caballero un capítulo de su novela inédita en 1996”.

Dos bonus

En Youtube se puede ver el documental de Pablo Zubizarreta No viajaré escondida, sobre la vida de Blanca Luz Brum.

Y en Lento está la entrevista de Leonor Courtoisie a la dramaturga y directora Verónica Mato, que entonces preparaba su obra sobre Brum.

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