La colección de siete cuentos Circular, nucleada en torno al tema de la migración, es el trabajo ganador del concurso Narradores de la Banda Oriental. El libro tiene un poco de autoficción, confiesa su autor, el escritor, investigador e integrante de la redacción de la diaria Fermín Méndez. Recibieron menciones Rusitas de Belvedere, de Sergio Israel, Después de la hiedra, de Sofía Aguerre, y Emperador de jade, de William Jhonston.
Organizado por Banda Oriental y la Fundación Lolita Rubial desde 1991, el premio es uno de los más prestigiosos de Uruguay, junto con los Premios a las Letras del MEC, el Bartolomé Hidalgo, de la Cámara del Libro, y el Onetti, de la Intendencia de Montevideo. “Este es el primer premio que gano”, dice el autor de La bici y Toda la verdad es imposible. “Lo siento como un paso de fortalecimiento hacia mi escritura, sobre todo la movilidad, para salir de esa etiqueta que está asociada al deporte. Me da mucho orgullo ganar este premio, que han ganado algunos amigos también”, agrega.
En el fallo del jurado, integrado por Lucía Lorenzo, Juan Carlos Scuarcia y Horacio Cavallo, se menciona “la ductilidad para tratar el tema de la migración y el exilio, recomponiendo con una prosa clara y envolvente, una pluralidad de voces que dan cuenta de la irremediable distancia y la soledad del migrante. Lo circular del título parece obedecer a ese mandato doloroso que más cerca o más lejos parece repetirse generación tras generación”.
Fermín –o Mintxo– lo complementa: “Generación tras generación puede tocar esto de migrar y estar fuera de su país, pero lo de ‘circular’ viene también por la movilidad, el concepto que se está utilizando bastante desde la sociología. Hay algún cuento que se pueda asociar con la crisis de 2002. Eso sería la movilidad exterior. Y hay otra movilidad, interna. Hay un cuento que tiene un poco de surreal y tiene que ver con cuando sacaron a los afrodescendientes de los conventillos. Después hay uno que tiene que ver con el exilio político y la conexión entre un hijo y una madre en torno al piano y a las llamadas telefónicas”.
“Desde hace un tiempo ya venía trabajando esto de la migración de la movilidad en diferentes circunstancias, que tienen que ver con necesidades económicas y también con elecciones, pero eso no invalida que después te suceda algo y tengas que replantearte qué estás haciendo ahí. Hay todo un mundo ahí en eso de la soledad y las circunstancias. Hay un cuento que tiene que ver con los migrantes centroamericanos, cubanos, venezolanos, dominicanos que vinieron hacia Uruguay y también se les plantea otro mundo. Lo traté de abordar, hablando con un montón de migrantes, descubriendo sus motivaciones, sus necesidades, su forma de vivirlo”, explica.