la diaria Letras

Martín Barea Mattos (archivo, julio de 2021).

Foto: Federico Gutiérrez

Uruguay es sede de un nuevo Mundial Poético, en el que nadie queda eliminado

La decimosegunda edición comienza el sábado y ocupará numerosos espacios.

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Los mundiales dan revancha, y esta vez no hay que esperar cuatro años. Entre el 5 y el 13 de setiembre Uruguay será sede de un nuevo Mundial Poético, el decimosegundo. En realidad, este festival internacional de poesía y artes afines siempre se desarrolla en nuestro país, pero la semilla de la idea llegó desde el exterior, explica a la diaria Martín Barea Mattos, quien gusta definirse como “desorganizador profesional” del evento.

“Se habla de que los artistas primero son reconocidos fuera de Uruguay y luego terminan siendo reconocidos dentro, como una cosa especular, en espejo. Con el Mundial pasó algo parecido: yo viajaba a festivales y me preguntaban cuál era el festival de mi país. Les respondía que no había un festival internacional de poetas en Uruguay, y me decían: ‘Entonces lo tenés que hacer vos’. Me lo dijeron en Chile, en Colombia, en Argentina... Y un día, como tres años después de escuchar ese mandato, tomé coraje. Por eso digo que la fuerza se hizo desde afuera hacia adentro. Fue una demanda de los poetas de otros lados, y a partir de ahí se empezó a convencer a los de adentro”.

Después de tantos años, el desorganizador destaca aquello que no ha cambiado, como la itinerancia del festival. “Cada día va a un lugar distinto y a veces muda de ciudades. Es parte de su identidad. Otra cosa que tampoco ha cambiado es que es un festival de perfil artístico y no de perfil académico. Eso lo diferencia de otros festivales que, al ser forjados desde la academia misma, tienen otro perfil: son más literarios, con largos conversatorios y mesas sesudas. Que está bárbaro, pero que no es el perfil del Mundial Poético. El Mundial Poético es una muestra artística de lo que está pasando”.

El área educativa, llamada Plan Isidore en honor a Ducasse, funciona desde hace tres años y en 2026 comenzó en mayo. “Anduvo por Rocha, por Maldonado, por la Gruta de Lourdes, por varios lados. Al festival, que es la locomotora, se le fueron añadiendo estos vagones”, dice Barea. Ese es el cambio fundamental del festival, que, por lo demás, “se adapta a las circunstancias, a la demanda, a los movimientos, que pueden ser hasta político partidarios, porque como tenés que trabajar con intendencias, con instituciones públicas, a veces sopla para un lado o para el otro, y hay que tener mucha pierna para adaptarse”, agrega.

A diferencia de otras expresiones culturales periódicas, el Mundial Poético no tiene una temática que lo defina; eso lo terminan haciendo sus participantes. Este año llegan 15 artistas desde el exterior, que se suman a poetas locales como Hugo Achugar, Melba Guariglia, Luis Pereira Severo, Victoria Estol y Mayela Arteaga, además de artistas como Leo Maslíah, Se Armó Kokoa, Pablo Dacal, Perdedores (Uzi Sabah y Antar Kuri), Ino Guridi, Estado de Ánimo y la DJ Wanda Martin.

“Por primera vez tenemos una poeta de Bolivia, Marcia Mendieta; viene también Cristino Bogado de Paraguay. Hay una mezcla de participaciones de continente adentro, por decirlo de alguna manera. Y con poetas de España y de Suiza termina de armarse un multiculturalismo”, enumera Barea. El plan suele experimentar modificaciones, como en el caso de Devenir, que llega desde México. “Me escribió que quería venir al Mundial y si podía apoyar la gestión con unas cartas para presentar a fondos. Va a ser el talento más joven de los que llegan y me parece alucinante”.

“Devenir va a ser la cuota más experimental, contemporánea, en contraposición con Elvira Hernández, una poeta de 82 años, premio nacional de poesía de Chile, que está en lo lírico. Cruzando eso están los poetas suizos del colectivo BarDem, que es la mezcla de sus nombres: Barras y Demierre. Hacen una puesta de música concreta, de poesía oral, como trabaja Luis Bravo. Con todo esto más Bogado, que como un buen paraguayo escribe en guaraní y en español, va a ser un festival de mucha sonoridad. Por suerte, tenemos poetas de 20 y pico, 30 y pico, 40 y pico, así, hasta 80. El festival no tiene un corte etario definido, sino que es todo lo contrario: armar una contaminación cruzada y que todo el mundo se vuelva con un pedazo de otro. Un poco salvaje la imagen”, confiesa Barea.

En su rol de difusor, el desorganizador enfatiza que no se trata de un festival cerrado a un núcleo duro de la poesía. “Es tan diversa la cantidad de voces y de enfoques que, como en todo, algunos van a gustar más que otros, según los intereses de cada uno. Pero la única manera de saberlo es yendo. Uno de los fines del festival es generar una puerta de entrada a nuevos públicos. Que la gente baje la guardia en esa respuesta automatizada de ‘yo no entiendo la poesía’. Pero te memorizaste todo el cancionero de Led Zeppelin o de Jaime Roos y nunca te pusiste a discutir si eso es poesía cantada o qué es. Hay mucho prejuicio, porque no se dan cuenta de que una canción, sin ir más lejos, es una partecita del gran paraguas que alberga la poesía”.

Mundial Poético. Del 5 al 13 de setiembre. Programación en Instagram @mundialpoetico.

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