Los muestreos de sangre realizados a la orca que varó en la playa Mansa de Punta del Este y fue eutanasiada arrojaron su compatibilidad con un cuadro de infección con “compromiso sistémico grave”, de acuerdo con un informe preliminar elaborado por la doctora Natasha Eliopulos, docente adjunta del Núcleo de Medicina de la Conservación e integrante del grupo de Conservación de Mamíferos Marinos de la Facultad de Veterinaria (FVET) de la Universidad de la República.
El estudio señala que el animal presentaba, probablemente, una “combinación de shock, inflamación sistémica, daño muscular por varamiento, y aspiración y compromiso respiratorio”. Sin embargo, aún falta el informe completo oficial de necropsia, histopatología y microbiología para determinar la causa primaria del varamiento y del agente causal.
Estos resultados se correlacionan con lo evaluado por el equipo veterinario el domingo 26 de abril sobre las 23.00, ya que el animal presentaba “signos clínicos compatibles con compromiso sistémico severo”, según detalla el documento difundido este martes 5 en el sitio web de la FVET.
La orca mostraba debilidad extrema, respuesta motora disminuida, incapacidad para mantener posición corporal adecuada en el agua, episodios de aspiración de agua asociados a la imposibilidad de reposicionamiento y mantenimiento de la postura voluntaria, por lo que se plantea que los hallazgos “no son específicos de una causa única”.
Durante la evaluación clínica y posterior a los intentos de estabilización se observó debilidad generalizada pese a intervención terapéutica, alteración severa de la capacidad de nado y flotación, evidencia clínica de aspiración de grandes volúmenes de agua debido a incapacidad de reposicionamiento voluntario y deterioro progresivo del estado general, señala la institución. Por lo tanto, estos signos indican “un compromiso crítico del estado fisiológico del animal, con pronóstico muy desfavorable”, ratifica.
“Cuadro infeccioso severo”, según veterinaria
Eliopulos, veterinaria encargada del caso clínico y quien asistió a la orca en la costa, a través del Grupo de Trabajo en Varamientos como representante de la FVET, explicó que los muestreos de sangre fueron trasladados al laboratorio de la FVET para “realizar el chequeo de parámetros sanguíneos como urea, leucocitos, plaquetas, GOT (AST), que aportan información sobre el estatus sanitario del animal”. Este informe clínico y de parámetros sanguíneos evidencia que el ejemplar “presentaba un cuadro infeccioso severo”, aseguró.
Además, los hallazgos de laboratorio indican que “varios de sus órganos y sistemas estaban comprometidos; es decir, presentaba un cuadro infeccioso grave con repercusión sistémica en todo el organismo”. Asimismo, en el estatus inmunológico “también se observaba un compromiso importante en sus parámetros sanguíneos, especialmente en la línea blanca, lo que evidenciaba una afectación sistémica significativa”.
Necropsia y estudios complementarios
El director del Departamento de Patobiología de la FVET y docente titular de la Unidad Académica de Patología, José Manuel Verdes, dijo que suelen hacer este tipo de estudios a animales domésticos de compañía, productivos, silvestres, y en los últimos meses a mamíferos marinos como cetáceos, sean franciscanas o toninas, de hasta dos metros y medio de largo.
Este caso presenta un desafío particular porque es una especie de 1.300 kilogramos y 4,30 metros de largo, dijo, e indicó que por sus “adaptaciones evolutivas en el mundo acuático es un reto estudiar las técnicas y adaptarlas a las características fisiológicas y anatómicas de esta especie”.
Verdes y la doctora Emilia Rossini, también docente de la unidad y veterinaria especialista en patología, encabezan el informe de necropsia, cuyo objetivo es “identificar la causa de muerte del animal”, según informó Verdes.
Durante el procedimiento de necropsia, ya iniciado, “se extrajeron muestras de diferentes órganos para identificar hallazgos subjetivos de lesión”. Verdes explicó que “se fijan en formol y lleva un proceso de varios días para preparar esos tejidos e incluirlos en parafina, cortarlos, ponerlos en portaobjetos y luego teñirlos” para su posterior estudio.
En paralelo, se extraen muestras microbiológicas, histopatológicas y de biología molecular que “se están analizando en diversos laboratorios; algunas se enviaron a la División Laboratorios Veterinarios del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, porque según las lesiones que aparezcan “se puede sospechar la incidencia de uno o más patógenos que desencadenaron el daño que definió la eutanasia”. Luego de eso, agregó, se analizarán “los resultados en conjunto para evaluar el daño y establecer un diagnóstico final del caso”.
Verdes estima que la primera etapa del informe de necropsia estará pronto hacia fines de esta semana, mientras que los resultados histopatológicos, microbiológicos y moleculares “quizá podrían estar para la próxima semana o la siguiente”. Posteriormente, los tejidos de la orca “serán depositados en el Museo Nacional de Historia Natural”, informó.
Estudio de relación de varamiento con actividad sísmica
Eliopulos aclaró que, aunque los hallazgos muestran un proceso infeccioso significativo, todavía “no se puede descartar otros factores que podrían haber afectado”, por ejemplo, si el varamiento tiene relación con las actividades de prospecciones sísmicas en el mar uruguayo, llevadas adelante por la empresa CGG Services, también conocida como Viridien, entre el 28 de febrero y el 12 de abril de este año.
Indicó que, a nivel internacional, existen protocolos establecidos que “intentan determinar las repercusiones de las actividades de prospección sísmica en animales varados y se intenta asociar lesiones en los ejemplares post mortem con estas actividades”. Aseguró que esto “ya se está haciendo, ya que en el momento de realizar la necropsia se aplicó el protocolo establecido para un animal común que llega a la sala de necropsia y, a su vez, se incluyó el protocolo para la determinación de varamiento por actividad sísmica”.
A su vez, explicó que en un caso de varamiento es posible conjugar diferentes componentes y “no solo un infeccioso”, sino también “una desorientación, una colisión o golpe, la actividad sísmica, entre otros”, pero hasta el momento “no hay evidencia de relación con la actividad sísmica porque no alcanza solo con el examen clínico y de parámetros sanguíneos para determinarlo”. En caso de que “aparezcan animales con lesiones compatibles con actividades de prospección sísmica, se comunicará a la población”, e indicó que la FVET, en el marco del Grupo de Trabajo en Varamientos, “se encuentra monitoreando activamente”.