La salida del doctor Jorge Curbelo como director técnico del Hemocentro Regional Maldonado se transformó en el epicentro de un choque entre blancos y frenteamplistas, durante la pasada sesión de la Junta Departamental. Tras una tensa discusión, la bancada del Partido Nacional (PN) logró imponer una declaración institucional de cuatro artículos que rechaza la forma en que la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) dispuso el cese del jerarca (ver recuadro).

Antes, la Junta votó por unanimidad una convocatoria a las autoridades del Servicio Nacional de Sangre (SNS) y del Hemocentro para que expongan ante la Comisión de Salud e Higiene sus versiones sobre presente y proyección de la institución. El Frente Amplio (FA) fracasó en su intención de que también fueran convocados los funcionarios del Hemocentro, que denunciaron malos tratos del exdirector, por lo menos desde el año pasado, ante la Federación de Funcionarios de Salud Pública.

El edil blanco Pablo Chalar alegó que los trabajadores están sometidos a jerarquía y, de comparecer en la comisión, estarían violando el Código de Ética de la Función Pública (decreto 30/003). No mencionó que el exdirector, que sigue siendo funcionario de ASSE, vulneró la norma al dar una conferencia en la Junta Departamental, la semana pasada.

La mira blanca en ASSE

En una estrategia política que pretendió evidenciar una postura del FA presuntamente “contraria a respaldar al Hemocentro construido con dinero de la comunidad de Maldonado”, el PN pidió rectificar la votación de la nota en dos oportunidades y luego logró el desglose artículo por artículo. Entonces se abrió un debate que partió de la polémica resolución de ASSE y derivó en un galimatías dialéctico que duró casi dos horas.

Mientras algunos ediles blancos tildaron la decisión de ASSE como “arbitraria”, en la misma bancada otros opinaron que “se trata de un cargo de particular confianza” que puede ser relevado por la administración. Dentro del mismo partido, hubo quienes expusieron en acérrima defensa del exdirector, al tiempo que otros adujeron “una defensa institucional, no de Curbelo”.

Los blancos cuestionaron que el prestador resolviera una auditoría posterior al cese y que Daniel Olesker (vicepresidente de ASSE que luego pasó al Ministerio de Industria) atribuyera la desvinculación en “un retiro de confianza” que no está consignada en la resolución que firmó junto al presidente del prestador, Álvaro Danza.

En general, la bancada sostuvo que hubo “una desprolijidad lamentable” y una campaña para desprestigiar a Curbelo. “Ningún gobierno tiene derecho a ensuciar el nombre de nadie hasta que se tengan pruebas”, dijo la presidenta del legislativo, Verónica Robaina.

Al fundamentar las razones de su “rechazo a la forma” del cese, unos ediles oficialistas afirmaron que Curbelo “se enteró por la prensa” y otros sostuvieron que “fue cesado por vía telefónica”. Sin embargo, en su conferencia de la semana pasada, el doctor agradeció la llamada que recibió de la gerenta asistencial de ASSE, Gabriela Medina, para que la notificación no lo tomara por sorpresa.

Por otra parte, en el fragor del debate, un edil del PN justificó la mala relación con los funcionarios como un método necesario para la gestión.

“A Curbelo lo conozco desde muy chico y todos sabemos que tiene un carácter muy especial. Tal vez sea el carácter que se precisa para llevar adelante un ente público, porque lamentablemente los vicios y los sindicatos de los entes públicos no dejan que nada funcione”, opinó Iduar Techera, para quien “el manejo arbitrario” y las “discusiones con el personal” pueden ser “la forma de hacer andar una unidad estatal tan complicada”.

Otro punto del debate se centró en “la posibilidad” de un recorte presupuestal del 54% en los fondos que ASSE otorga al Hemocentro, algo que el exjerarca manejó como el detonante un largo enfrentamiento personal con la directora del SNS, Lidia López, que habría motivado su cese.

En una rueda de prensa ofrecida en Maldonado Danza descartó tal recorte. No obstante, ASSE apunta a frenar las salidas extrarregionales del móvil de colecta de sangre (Hemobus) que Curbelo ordenaba sin autorización formal y superando el presupuesto disponible para contratar personal a tal fin.

Rechazo del FA a “la emboscada” blanca

La bancada del FA rechazó la nota presentada por el PN, calificándola como una “emboscada” política de cuatro líneas. Según la oposición, la propuesta buscaba forzar un respaldo al exdirector del Hemocentro y cuestionar la resolución de ASSE antes de que finalice la auditoría en curso.

Los ediles Fernando Borges y Leonardo Pereira calificaron de “insólito” condenar una “posibilidad” de recorte en lugar de un hecho concreto. De confirmarse una quita en el presupuesto, la fuerza política saldría a defender los recursos, afirmaron.

A su turno, el coordinador Juan Urdangaray enfatizó que el gobierno nacional descartó recortes y consideró que la Junta “no puede condenar una decisión política” de ASSE, que además se basó en “motivos administrativos”.

También aclaró que la decisión de rechazar la nota fue un acuerdo de bancada y que el desglose del articulado no iba a quebrar esa postura, aunque el oficialismo sostuvo que la disciplina partidaria impidió a varios ediles frenteamplistas apoyar la moción.

Una pulseada por la “paternidad”

El Hemocentro tiene un fuerte arraigo local, porque fue financiado mayormente con aportes de la comunidad, aunque en su creación contó con el impulso del gobierno nacional del FA y de la Intendencia de la época, también frenteamplista, que cedió el predio para la construcción.

Sobre estos antecedentes, la oposición subrayó la relevancia de la institución y recordó se inauguró durante el primer mandato de Tabaré Vázquez. Con este énfasis histórico, los ediles buscaron aclarar a la opinión pública que su rechazo a la propuesta del PN no implica un cuestionamiento a la institución ni a sus servicios.

De hecho, la edila Karina Gómez mencionó que Ancap, bajo la presidencia de Raúl Sendic, donó dinero para comprar el Hemobus que costó 350.000 dólares. Según publicó FM Gente en agosto de 2013, Sendic comprometió una inversión de 50.000 dólares.

Al cruce salió el nacionalista Adolfo Varela quien, con un discurso que fue subiendo de tono, enfatizó que la idea surgió en 1994 de la mano de Curbelo y del PN. “Decir que el Hemobus lo pagó Sendic, el de los shores, que terminó renunciando por delincuente, es una mentira intolerable”, gritó. Y fue a más: “Decir que el Hemocentro fue obra del FA es un calzón que le queda demasiado grande a ese partido político. No lo voy a permitir”.

En sus siguientes intervenciones, Varela evitó mencionar directamente al FA, para no violar el reglamento, y se refirió constantemente a los ediles opositores como “los innombrables”. Los aludidos cuestionaron “la falta de respeto” y lo acusaron de “hacer teatro”, de montar una “fantochada”, una “payasada”, “un show para los medios” y para la audiencia que seguía la transmisión por Youtube.

Declaración institucional

En su declaración, la Junta de Maldonado parte de la función “sanitaria, social y solidaria” del Hemocentro, que debe ser “preservados como política pública” de salud. Luego declara:

Artículo 1° - la Junta “respalda el desarrollo, funcionamiento y proyección del Hemocentro Regional de Maldonado, institución de referencia para el departamento y el país”.

Artículo 2° - “Valora la continuidad de sus programas de promoción de la donación voluntaria de sangre y del proyecto de Banco de Leche Materna.

Artículo 3° - “Condena cualquier posibilidad de recorte presupuestal que afecte su funcionamiento, recursos humanos, expansión o proyectos estratégicos”.

Artículo 4° - “Rechaza la forma en que se produjo el cese del doctor Jorge Curbelo, figura vinculada al nacimiento y consolidación de la institución”.

Por último, la Junta “reafirma que las instituciones que salvan vidas deben ser cuidadas, fortalecidas y proyectadas hacia el futuro”.