Al tiempo que la Unión Gremial Médica de Maldonado emitió un comunicado de respaldo al doctor Jorge Curbelo, cesado como director técnico del Hemocentro Regional de Maldonado, la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP) espera la auditoría que realizará la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) sobre la gestión del exjerarca, ante la presunción de que incurrió en diversas irregularidades administrativas.
El presidente de la filial departamental de la FFSP, José Luis Fuentes, aseguró a la diaria que la investigación anunciada en Maldonado por el presidente de ASSE, Álvaro Danza, responde a un pedido expreso de Gustavo Gianre, representante de los trabajadores en el directorio, el mismo día en que se firmó la resolución que lo dio de baja.
Explicó que los funcionarios sindicalizados del Hemocentro pertenecen “al padrón del Hospital de Maldonado” y que “en los últimos tiempos” han presentado “múltiples denuncias” en contra de Curbelo a la filial departamental. Según el dirigente, “uno de los temas que motivaron la baja” del director técnico es el reclamo de los funcionarios que trabajan como suplentes en las salidas del Hemobús, que son contratados para las campañas de colecta de sangre que realiza el móvil fuera de la región este, a quienes “se les debe un total de 2.500 horas desde octubre pasado”.
La FFSP tomó conocimiento de esta irregularidad en marzo e inició negociaciones con ASSE para que los trabajadores puedan hacerse del dinero que les corresponde. Por el momento, no hay una definición sobre cómo se saldará esa deuda. De hecho, Fuentes se preguntó “cómo pensaba hacer Curbelo para cubrir esos gastos”, ya que “las salidas a Salto, Paysandú o Rivera no las cubre el Servicio Nacional de Sangre”.
Resaltó que no es la primera vez que ocurre una situación así en el Hemocentro. “Hace dos o tres años se generó una deuda de 1.500 horas con los suplentes. En esa instancia, la FFSP intervino para conseguir el dinero de los trabajadores que estuvieron meses sin cobrar” y “se le pidió a Curbelo que no volviera a manejar esas horas”, aseguró.
Sin embargo, “no solo siguió contratando suplentes para salir de la región, sino que duplicó las horas” adeudadas, cuestionó el dirigente. “Aquellas 1.500 horas las pagó ASSE mediante negociaciones con la FFSP, en las que reconoció la deuda. Ahora no se sabe cómo se van a cubrir las 2.500”, insistió.
Curbelo era “un maltratador nato”
Por otra parte, Fuentes señaló que la filial departamental tiene “varias denuncias por escrito”, planteadas por funcionarias que aseguran que Curbelo las “maltrataba y presionaba” para que hicieran determinadas tareas o participaran en las jornadas del Hemobús.
Explicó que las campañas del Hemobús en los departamentos de la región están a cargo de funcionarios del Hemocentro que cobran un plus sobre su salario y viáticos por salida. Según Fuentes, la filial recibía denuncias verbales de que estaban siendo “maltratados” y “amenazados” con perder esas salidas, mientras que otros estaban en tratamiento psicológico y psiquiátrico debido al estrés laboral.
Curbelo “hizo una gestión como si el Hemocentro fuera una empresa privada suya, presionaba porque tenía mucho contacto con las empresas tercerizadas (una ofrece servicios de limpieza y la otra opera con choferes y técnicos del Hemobús y administrativos) y tenía el poder de subirte y bajarte de las jornadas”, amplió.
La FFSP confirmó la situación de primera mano, cuando una psicóloga del área de Salud Laboral mantuvo una asamblea con “40 de los 50 funcionarios” del Hemocentro que están afiliados. Según Fuentes, “manifestaron un estrés muy grande y no querían denunciar por miedo a perder su trabajo. Fue preocupante; la psicóloga concluyó en su informe que [el director] era un maltratador nato”, agregó.
Ante ese panorama, la FFSP les ofreció “apoyo psicoemocional” y les pidió que consignaran sus denuncias por escrito. “Las funcionarias que presentaron las denuncias nos pidieron que tuviéramos una reunión con Curbelo para que bajara los decibles”, sostuvo Fuentes.
La entrevista se concretó en febrero pasado. “Nosotros no llegamos a hacer una denuncia formal porque tuvimos una charla personal con él. Lo pusimos en conocimiento de las denuncias y le advertimos que, a partir de ahí, íbamos a tomar medidas. Él argumentó que era su manera de hablar, un poco fuerte, pero que no pretendía maltratar a nadie y cambió su conducta. Por eso no hicimos la denuncia formal”, insistió Fuentes.
Un rosario de irregularidades
Un informe interno mencionado por el periodista Eduardo Preve y divulgado este lunes 27 por Caras y Caretas da cuenta de una larga lista de irregularidades administrativas y financieras en el Hemocentro.
Según este medio, el documento menciona que se constataron “sobregiros presupuestales” y actividades de “baja efectividad financiera” que impactaron en los gastos del Servicio Nacional de Sangre (SNS).
Confirma que las jornadas de recolección de sangre realizadas por el Hemobús fuera de la región este se hicieron “sin comunicación ni autorización del SNS”. A juicio de las autoridades, estas jornadas revisten “una gravedad institucional extrema” por varios motivos.
“La dirección técnica ha permitido el patrocinio de estas colectas por parte de empresas de bebidas alcohólicas (cerveza y vino) lo cual es inaceptable para un prestador de salud pública y contraviene cualquier política de promoción de salud”, indica un primer punto.
El segundo advierte que “se han desviado recursos públicos para realizar jornadas a pedido expreso de instituciones privadas, como MP, entre otras, y para usuarios ajenos a ASSE, afectando el stock y recolección de los bancos de sangre locales”.
Tales acciones violan las cláusulas de destino de las unidades móviles (Hemobús) que exigen autorización previa del SNS, dice el documento, y luego menciona la existencia de “viáticos excesivos”.
“Se han generado compromisos por concepto de viáticos para el personal sin previsión ni autorización del SNS, derivando en reclamos y retrasos en los pagos”, indica.
El documento también revela una “gestión irregular de recursos humanos y precarización laboral”, con contrataciones “por fuera del marco legal, incumplimientos en el pago de haberes y designaciones arbitrarias”.
Finalmente, Curbelo es acusado de llevar “una administración paralela y arbitraria”, caracterizada por “un desconocimiento sistemático hacia la autoridad del SNS y un manejo de la unidad como si fuera un ente autónomo ajeno al marco normativo y administrativo de ASSE”.
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