La noticia de la fuga del excandidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro impactó este martes en el escenario político mundial, apenas dos días después de haber caído en el balotaje con el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva.
Las horas posteriores al inesperado revés en los comicios fueron duras para el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, que, en la noche del domingo, en su primera declaración pública tras conocer los resultados, se negó a reconocer la derrota y prometió emprender acciones legales para intentar revertirla.
Esa iniciativa no tuvo el más mínimo eco y ni siquiera fue planteada por el Partido Liberal (PL), que en la noche del lunes emitió un comunicado en el que reconocía la victoria de Lula, firmado por el presidente del sector, Valdemar Costa Neto. El lunes, Flávio Bolsonaro había sido notificado por la Policía Federal de que tenía hasta las 11.00 de este martes para entregar su pasaporte, porque así lo había determinado una orden dictada por el ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes.
El candidato presidencial negó de plano cualquier intento de irse del país y, ante sus abogados, se comprometió a entregar los documentos requeridos en tiempo y forma. Sin embargo, esto no ocurrió. El pedido de Moraes se debe a que Flávio Bolsonaro es objeto de investigación en dos expedientes que se tramitan ante el STF. En uno de ellos, se sospecha de su presunta participación en lavado de dinero a través de plataformas de apuestas junto con el abogado Willer Tomaz, quien está fuera de Brasil desde hace varios días. Además, el excandidato presidencial es objeto de otra investigación que indaga sobre la financiación de la película Dark Horse, sobre la trayectoria política de su padre.
De acuerdo con lo que informó el portal The Intercept Brasil, Daniel Vorcaro, exdueño del Banco Master, entidad liquidada el año pasado por el Banco Central tras una quiebra fraudulenta, la más grave de la historia del país, habría dado a Bolsonaro una cifra cercana a los 20 millones de dólares para la producción de la película.
Según lo que informó el portal Metrópoles, la fuga fue organizada por Flávio Bolsonaro en la noche del lunes, con la ayuda de un grupo reducido de aliados en Brasil y en Estados Unidos, con el fin de evitar filtraciones.
A los aliados en Brasil les correspondió gestionar la salida del senador del país, junto con su esposa y sus dos hijas, mientras que aquellos que residen en Estados Unidos ayudaron a garantizar su entrada a territorio estadounidense y notificar de su arribo a importantes funcionarios del gobierno de Donald Trump.
Allegados a Flávio informaron que ni bien llegó a territorio estadounidense, más precisamente al estado de Florida, presentó formalmente una solicitud de “asilo político” ante el gobierno de Trump que rápidamente, según informó la cadena Globo, le concedió un visado al político brasileño y su familia.
En Estados Unidos, Bolsonaro fue recibido por una comitiva de brasileños y también por su hermano menor, Eduardo, quien desde el año pasado reside en ese país tras haber sido condenado a prisión por el STF. Desde allí, prófugo de la justicia, Eduardo lideró una campaña en contra de los intereses brasileños ante el gobierno de Trump.
Eduardo Bolsonaro, de 42 años, es el miembro del clan Bolsonaro de mayor proyección internacional. En los últimos 15 años muchas veces ha actuado como representante de la familia y de su sector político en numerosos foros de extrema derecha celebrados en diversas partes del mundo.
Los detalles de cómo se llevó a cabo la fuga de Flávio Bolsonaro no están claros. La salida del senador del territorio brasileño fue informada inicialmente por el portal argentino Infobae, que dio cuenta de un posible cruce de la frontera con Argentina y un viaje a Estados Unidos en un vuelo privado. La ruta, sin embargo, no fue esclarecida.
La Policía Federal brasileña no encontró registro de la salida de Bolsonaro a través de los puestos oficiales de control migratorio, y las autoridades argentinas afirmaron no tener registro de su entrada en el país. También durante este martes circularon versiones de que la salida de Bolsonaro habría sido por la frontera con Venezuela, desde donde habría partido hacia Estados Unidos.
La huida de Bolsonaro fue comentada este martes por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en declaraciones a la prensa durante un acto en el que celebró sus 81 años junto a familiares, amigos y militantes del Partido de los Trabajadores. El mandatario expresó que la decisión de Bolsonaro de no entregar su pasaporte a la Policía Federal y huir de Brasil demuestra que “debe algo”.
Lula recordó que, cuando se convirtió en objetivo de la operación Lava Jato, rechazó las muchas propuestas que recibió para huir de la Justicia y refugiarse en alguna embajada en territorio brasileño. “Decidí entregarme a la Policía Federal porque quería desenmascarar a mis acusadores y probar mi inocencia. Y aquí estoy, reelecto para un mandato más gracias a ustedes. Por eso digo: el que nada debe nada teme. Si un ciudadano se marcha a escondidas de su país, es porque debe algo”, afirmó Lula, según lo consignado por la revista Carta Capital.
El presidente agregó además que él durante su trayectoria política perdió tres elecciones a la presidencia –en 1989, 1994 y 1998– y, a pesar de ello, nunca se le pasó por la cabeza abandonar Brasil.
Según Lula, Flávio Bolsonaro no tiene ningún compromiso con la verdad; su verdadera patria no es Brasil, sino “lamer las botas de Estados Unidos”. “Lamento que se haya ido de Brasil, porque podría haberse quedado aquí y demostrar que las acusaciones no son ciertas. Intenté que demostrara su honestidad entregando toda mi documentación ante la Justicia Electoral, pero él no entregó nada; esto demuestra que este ciudadano –la persona más mentirosa que he visto de cerca– no tiene ningún compromiso con la verdad”, concluyó Lula.
¿La derecha huérfana?
La fuga de Flávio Bolsonaro abre un nuevo capítulo para el Partido Liberal, que después de la gran votación que obtuvo en la primera vuelta del 4 de octubre quedó con una importante bancada en el Congreso, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados.
Si bien la idea de Bolsonaro es liderar el sector desde el exilio, la iniciativa parece ser muy difícil, porque además de que el liderazgo del excandidato presidencial no es claro, hay otras figuras emergentes que pueden tomar ese rol.
Una de ellas es una figura importante dentro del partido, pero que mantuvo un perfil muy bajo tanto en la campaña para la primera vuelta como en la del balotaje: Michelle Bolsonaro. La esposa de Jair Bolsonaro, de mala relación tanto con Flávio como con los otros hijos mayores del exmandatario, fue electa senadora por Brasilia y es una figura que cuenta con el apoyo del líder del partido, Valdemar Costa Neto, y que además tiene una llegada muy grande entre las mujeres y en los sectores evangélicos, algo que la puede llevar a encabezar el partido en su gestión parlamentaria.
Pero más allá de lo que pase con el Partido Liberal, con la salida de Flávio Bolsonaro y su poco esperable retorno al país a corto y mediano plazo, el panorama parece haber quedado despejado para el principal líder de la derecha brasileña, el gobernador del estado de San Pablo, Tarcísio de Freitas.
Este martes el líder del partido Republicanos habló por primera vez de manera pública después de las elecciones del domingo. El gobernador, quien en todo momento se mostró leal y apoyó desde el inicio la candidatura de Flávio Bolsonaro, afirmó que “la elección pasó, pero Brasil quedó dividido”.
“Reconocer el resultado no significa callar ante los excesos, el uso del aparato estatal, los programas lanzados fuera de plazo y la injerencia del Poder Judicial. Todo esto marcó estas elecciones y debe dejar lecciones”, dijo Freitas en un video publicado en redes sociales.
En otro momento de la grabación, el gobernador también agradeció a Flávio Bolsonaro, señalando que el recorrido electoral “fue increíble”.
“¡Fueron 60 millones de brasileños; gracias a cada uno de ustedes! ¡Gracias por el esfuerzo, por el entusiasmo, por la esperanza! ¡Gracias, Flávio, por caminar con nosotros! Gracias a todos ustedes que estuvieron en la arena; eso es algo que nadie puede borrar”. “Las promesas de campaña deben examinarse con rigor, porque la factura siempre le llega al contribuyente. La elección pasó, pero la falta de confianza permanece”, agregó Freitas, quien es visto por gran parte del panorama político brasileño como un claro candidato presidencial para las elecciones de 2030, en las que Lula ya estará fuera de competencia.