En unas elecciones en las que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se jugaba su futuro, la participación de este martes fue la más alta desde 2002 y alcanzó 77,7% del padrón, frente al 70,6% de 2022. El interés en votar se pudo ver en los días previos con la llegada de ciudadanos que residen fuera del Estado de Israel, que viajaron expresamente para participar en la elección.
Los primeros datos en conocerse, y los únicos hasta última hora del martes en Israel, fueron los que mostraban las encuestas a boca de urna de los principales canales de televisión, el Canal 11, el 12 y el 13.
Los tres estudios concluyeron que el partido más votado fue el Likud, del primer ministro, pero la suma de aliados de Netanyahu es insuficiente para formar gobierno. Además, el bloque que apoya a Netanyahu es superado por el que respalda al principal dirigente opositor, Gadi Eisenkot.
Israel tiene un sistema de gobierno en el que se necesitan 61 votos en un Parlamento de 120 miembros para llegar al cargo de primer ministro. Según las encuestas, el Likud consiguió 24 o 25 bancas, y el partido de Eisenkot, Yashar, obtuvo de 21 a 23, pero la totalidad de los aliados de Netanyahu acumulan 50 asientos y los de Eisenkot 52. Cualquiera de los dos dirigentes debería conseguir nuevos aliados para acceder al gobierno.
De las otras 18 bancas, siete fueron para Ra'am, también conocido como la Lista Árabe Unida, liderada por Mansur Abbas, y 11 para Joint List (Lista Conjunta), una alianza que reúne al Partido Comunista, incluye candidatos árabes y judíos, y sectores no sionistas, encabezada por Ayman Odeh. Estos sectores, identificados con la minoría árabe-israelí y la izquierda, casi duplicaron su representación en una votación histórica. En las elecciones pasadas habían obtenido en total diez escaños.
Esas bancas de los partidos árabes podrían ser cruciales para que el opositor Eisenkot llegue al gobierno, siempre y cuando las dos partes, incluidos todos los socios políticos del dirigente, aceptaran una alianza.
A la espera de los resultados oficiales, Eisenkot, un dirigente de derecha, exjefe del Estado Mayor del ejército, pero menos belicista que Netanyahu, celebró los datos que muestran las encuestas. Afirmó que esos números “preliminares arrojan una desconfianza total hacia Netanyahu” y su gobierno de parte “del sector mayoritario sionista y de la mayoría de los ciudadanos de Israel”.
“Si estos son los resultados finales, es una victoria para la mayoría estatal-sionista en Israel”, dijo el dirigente. Afirmó que actuará “de inmediato para implementar el veredicto del pueblo, reemplazar al gobierno de Netanyahu y establecer un gobierno de movilización sionista, en el plazo más breve posible”.
Además, en su discurso Eisenkot llamó a los comandantes de las fuerzas de seguridad a recordar que su lealtad se debe al Estado y no a Netanyahu, y los llamó a que no permitan que un primer ministro provisorio sin mayoría electoral los arrastre por razones políticas a intentar aventuras militares. El dirigente prometió respaldar a la cúpula militar para evitar acciones irresponsables.
También el ex primer ministro Yair Lapid hizo en sus redes sociales una lectura de estas elecciones como un golpe para el primer ministro: “Que no los confundan: el bloque de Netanyahu sufrió una derrota dura. Es un colapso total y el pueblo les ha dicho que se vayan a su casa”.
Una vez que se conozcan los resultados oficiales, es el presidente Isaac Herzog el que debe asignarle a un candidato la tarea de armar una coalición de gobierno, es decir, sumar votos a su favor en el Parlamento.
El diario Haaretz señaló que si bien se suele encargar formar gobierno al candidato que cuenta con mayor respaldo entre los nuevos parlamentarios, el presidente tiene un margen de discrecionalidad para tomar esa decisión.
Durante la jornada de votación, en la que los candidatos salieron a las calles a pedir el voto, Yair Golán, líder del partido centrista Demócratas, difundió un video con el que denunció que un seguidor del ultraderechista Itamar Ben Gvir, el ministro de Seguridad, atacó a golpes a un voluntario de su partido.
A su vez, Ben Gvir publicó videos durante la jornada de votación advirtiendo sobre el avance del voto árabe, especialmente movilizado en esta elección en un contexto de ofensiva del gobierno de Netanyahu contra los palestinos. Más tarde, una vez que cerraron los circuitos y se conocieron las encuestas a boca de urna, Ben Gvir llamó a esperar con calma los resultados definitivos.
El malestar con Netanyahu no alcanza solo a los palestinos. Familiares de las víctimas de los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023, en los que fueron asesinados 1.200 israelíes, también se movilizaron en estos días. Uno de ellos, Eyal Eshel, cuya hija, la militar Roni Eshel, de 19 años, fue asesinada en la base de Nahal Oz, dijo a Europa Press que es doloroso que más de tres años después Netanyahu no haya rendido cuentas por lo que considera una falla de seguridad de su gobierno.
