En el día de las elecciones de mitad de mandato, el presidente estadounidense, Donald Trump, hizo un anuncio que podría incidir tanto en la votación como en la situación política de su aliado israelí Benjamin Netanyahu. En una entrevista telefónica con Fox News, Trump manifestó: “Les estábamos dando [a Israel] 4.000 millones de dólares. Seguimos haciéndolo, pero esa ayuda se interrumpe a finales de año”.
“Les damos 4.000 millones de dólares en recursos y dinero, y no lo necesitan”, insistió Trump. “Bibi Netanyahu me planteó el asunto, y llevamos un par de años hablando de ello, porque es una suma de dinero muy elevada”, dijo. El presidente afirmó que su aliado “entiende que este es uno de los puntos que generan controversia” en Estados Unidos.
En momentos en que está en juego la mayoría oficialista en las dos cámaras del Congreso en las elecciones de este martes, Trump admitió que esta política de apoyar económicamente al gobierno israelí ha sido blanco de críticas de la oposición. En particular, mencionó los cuestionamientos del candidato demócrata al Senado por el estado de Michigan, Abdul El-Sayed, hijo de inmigrantes egipcios. Por ser musulmán, el presidente insiste en tratar al candidato de “yihadista” y presentarlo como un peligro. “¿Por qué tenemos que aguantar los ataques de locos como El-Sayed cuando ellos [los israelíes] no lo necesitan [el aporte económico]?”, dijo Trump. “Es un argumento que nos perjudica”, concluyó.
Para Trump, El-Sayed es uno de los enemigos a vencer en la jornada electoral de este martes. El dirigente, que pertenece al ala izquierda del Partido Demócrata, logró su candidatura después de derrotar en las primarias a una congresista más volcada al centro, Haley Stevens, que, según informó la BBC, contó para su campaña con aportes del Comité para Asuntos Públicos Israel-Estados Unidos (AIPAC, en inglés) de casi 32 millones de dólares.
Críticas a Netanyahu
Trump afirmó que la ayuda será compensada por la venta de armamento a Israel. Sobre este punto, Netanyahu había planteado la posibilidad de reducir en forma gradual el apoyo económico estadounidense e incluso habló de prepararse para que Israel se convierta en una “súper Esparta” que produzca y compre sus propias armas, en un marco de mayor aislamiento internacional.
Un análisis publicado por el diario Haaretz el martes y firmado por Ben Samuels, señala que, si bien el anuncio de Trump acelera en el tiempo el fin del apoyo económico, la medida coincide con esa visión del primer ministro, en la que Israel incluso podría desarrollar nuevas armas en cooperación con Estados Unidos. También señaló que renovar el acuerdo vigente sobre asistencia militar de Washington, que vence en 2028, implicaría abrir un debate formal sobre la conducta del ejército israelí. Esto colocaría en una situación incómoda al gobierno estadounidense.
De todos modos, en Israel el anuncio de Trump fue motivo de fuertes críticas al primer ministro. La decisión se conoció después de unas elecciones que no le dieron la mayoría de las bancas a Netanyahu y sus aliados, y en momentos en que su rival electoral, Gadi Eisenkot, aspira a formar acuerdos parlamentarios para acceder al gobierno y reemplazarlo en el cargo.
Para Eisenkot, “el hecho de que el estamento de seguridad, junto con los ciudadanos israelíes, se entere de un cambio en el marco de las relaciones estratégicas a través de los medios de comunicación, pone de relieve hasta qué punto la conducta de Benjamin Netanyahu representa un peligro real”. Según citó The Times of Israel, Eisenkot agregó: “Ya no podemos confiar en él; debemos reemplazarlo”.
Para Eisenkot, las relaciones con Estados Unidos “son un elemento fundamental de la seguridad nacional de Israel” y “Netanyahu debe dar explicaciones a los ciudadanos israelíes esta misma noche”.
También otro dirigente opositor, Yair Golan, del partido Los Demócratas, criticó al gobierno y dijo que “un primer ministro responsable habría luchado por aumentar la ayuda estadounidense, no por desmantelarla”. En su opinión, “Netanyahu está profundizando la crisis económica y de seguridad, poniendo en riesgo el futuro de Israel”.
Cuando “los gastos de defensa de Israel han alcanzado proporciones enormes, el país necesita reponer sus arsenales de armas ofensivas y sus capacidades de defensa aérea se han deteriorado tras una guerra tan prolongada, Netanyahu suma otro fracaso colosal a su historial”, concluyó Golan.