En un hecho cargado de simbolismo, el gobierno argentino que preside Javier Milei decidió acelerar el proceso de traslado de la sede de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Nación, que funciona desde 2015 en un edificio situado dentro del predio de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el más emblemático centro clandestino de detención que funcionó durante la dictadura.
La decisión, en línea con los pasos que se vienen dando en la entidad, que en el comienzo de la actual administración pasó de ser una secretaría a una subsecretaría, se concretará muy poco antes de la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.
En el contexto de la “batalla cultural” pregonada por Milei, la dependencia estatal pasará a funcionar donde fue la sede del disuelto Ministerio de la Mujer, un edificio en mal estado situado en el barrio San Telmo, de acuerdo a lo que informó Noticias Argentinas. El Ministerio de la Mujer había sido creado en 2020, durante el gobierno de Alberto Fernández, y cerrado por Milei ni bien asumió, en diciembre de 2023, cuando también pasó a ser una subsecretaría.
Tanto la Subsecretaría de Derechos Humanos como la de la Mujer pasaron a la órbita del Ministerio de Justicia, y es desde esa posición que el titular de la cartera, Mariano Cúneo Libarona está promoviendo los cambios.
Desde diciembre de 2025 la Subsecretaría de Derechos Humanos está a cargo de Joaquín Mogaburu, un funcionario de largo recorrido dentro del Poder Judicial.
En ese momento, desde el gobierno se comunicó: “Bajo esta nueva conducción, la Subsecretaría profundizará aún más el proceso de ordenamiento del área. Estas medidas contribuyen a desideologizar las políticas públicas en el área de los Derechos Humanos y garantizar una administración más transparente y responsable, en línea con los objetivos de cambio que el Gobierno Nacional impulsa desde diciembre de 2023”.
Mogaburu fue designado para reemplazar a Alberto Baños, un exjuez que había llegado al cargo gracias a sus buenos vínculos con Cúneo Libarona, con la clara misión de desmantelar todo lo posible la repartición.
Fue así que Baños, tal como recordó Página 12, negó la magnitud de los crímenes perpetrados durante la última dictadura ante un comité de las Naciones Unidas, ámbito en el que también acusó a los organismos de derechos humanos de falsear la verdad, una de las grandes consignas de la prédica mileísta, que cuenta con una importante aceptación en un sector no minoritario de la sociedad argentina.
También durante la gestión de Baños se cerró el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, que al igual que la sede de la subsecretaría funcionaba dentro de la ex ESMA, recordó el portal Tiempo Argentino.
Todos los funcionarios de dicho espacio fueron despedidos, y las promesas de reabrirlo que hizo el propio Baños en el momento de la clausura no fueron cumplidas.
La intención del gobierno es ceder espacios de la ex ESMA para el Ministerio Público Fiscal. En ese sentido, el ministro Cúneo Libarona, lleva varios meses negociando la llegada de los fiscales al predio del excentro clandestino de detención.
Eldiarioar.com informó que el cambio de sede de la entidad de derechos humanos coincide con otras acciones negacionistas promovidas por la administración de Milei.
La subsecretaría dejó de intervenir como querellante en los últimos juicios que se iniciaron por los crímenes de lesa humanidad. Fue así que el Estado dejó de participar en las querellas en el juicio por los crímenes cometidos en dos de los centros clandestinos más empleados por los represores, Automotores Orletti y la base Pomar, ambos en la ciudad de Buenos Aires.