La segunda vuelta electoral peruana celebrada el 7 de junio pasará a la historia por varios motivos.
Más allá de quién resulte vencedor en la pugna entre la derechista Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y el izquierdista Roberto Sánchez Palomino, de Juntos por el Perú, el dato que rompe los ojos es que en una elección en la que fueron a votar más de 18 millones de personas se va a definir por unos pocos miles de votos, un número insólitamente bajo, que revela la enorme división existente dentro de la sociedad peruana respecto del rumbo que debe tomar el país después de muchos años de convulsiones políticas.
Esta división además se refleja nítidamente en el mapa peruano: mientras en la capital y su zona metropolitana Fujimori tiene el apoyo de casi el 65% de la ciudadanía, esta tendencia se revierte netamente en los departamentos del sur andino, Cusco, Puno, Huancavelica, Apurímac, Ayacucho, Arequipa y Moquegua, donde Sánchez cuenta con apoyos que van del 60 a más del 80%.
Este viernes, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) llevaba contabilizadas el 98,273% de las actas electorales y Fujimori tenía el 50,004% de los apoyos, en votos, 9.037.650, contra 9.036.099 de su adversario Sánchez, por quien votó el 49,996% de la ciudadanía. La diferencia entre ambos es de apenas 1.551 votos, por lo que la definición sigue abierta, aunque la tendencia es favorable a Fujimori, que [comenzó a remontar la ventaja que le llevaba Sánchez] (https://ladiaria.com.uy/mundo/articulo/2026/6/el-izquierdista-roberto-sanchez-sobrepaso-a-keiko-fujimori-en-el-conteo-de-las-elecciones-peruanas-y-se-encamina-a-la-presidencia/) cuando se comenzaron a contabilizar los votos del exterior, que fueron más de 360.000.
De todas maneras, Keiko Fujimori, que en este 2026 se postuló a la presidencia por cuarta vez, sigue conteniendo junto con sus colaboradores y partidarios la celebración, porque todavía restan contar el 0,10% de las actas, además de que el 1,732% de las actas fueron enviadas al Jurado Electoral Especial para su revisión.
Paralelamente, como si todas estas cifras mínimas no fueran suficientes, la proclamación oficial de los resultados también deberá esperar a que se resuelvan las impugnaciones planteadas por ambos candidatos.
De acuerdo con lo informado por el portal Ojo Público, los representantes de Fuerza Popular pidieron la anulación de cinco mesas y dos locales de votación en la región de Puno –donde Sánchez obtuvo el 86 % de los votos–, mientras que los delegados del partido Juntos por el Perú hicieron lo propio con 647 mesas en Estados Unidos –país donde Keiko Fujimori tuvo el 76 % de respaldo– y con otras 1.751 mesas a nivel nacional.
En las últimas horas, Fujimori, ya en ventaja, comenzó a alejarse de la narrativa del fraude que manejó en algún momento y en declaraciones a la prensa consignadas por el diario limeño El Comercio aseguró que no encuentra elementos que justifiquen la anulación de actas de votación solicitadas por Juntos por el Perú. No obstante, reconoció que tiene derecho a recurrir a los mecanismos previstos por la legislación electoral.
“Nosotros no vemos ninguna causal de nulidad, pero están en todo su derecho de hacerlo”, expresó. “Volvemos a hacer un llamado a la reflexión, a la calma y a seguir la página de la ONPE”, dijo.
Por su parte, Sánchez se reunió el jueves con representantes de las misiones de observación electoral de la Unión Europea (UE) y de la Organización de Estados Americanos. A través de sus redes sociales, informó que los encuentros se desarrollaron desde las primeras horas de la mañana y estuvieron centrados en el actual proceso electoral.
Si bien Sánchez evitó dar declaraciones a la prensa tras las reuniones, Alexander Grey, jefe adjunto de la misión de observación de la UE, indicó que la conversación estuvo enfocada en la revisión de las actas observadas.
En escenario insólito por lo reñido en el que cada voto vale, la definición se estira y las autoridades electorales ya avisaron que la proclamación oficial de los resultados se conocerá en el correr del mes de julio, seguramente poco antes de que el nuevo mandatario tenga que asumir funciones, el 28 de ese mes, fecha patria peruana en la que se celebra la declaratoria de la independencia por parte del libertador argentino José de San Martín.
Pero mientras se espera por los resultados electorales, otros datos oficiales difundidos en las últimas horas reflejan con claridad la realidad que viven millones de peruanos. Si bien dentro del país y también desde afuera se elogia, contraponiéndola a la política, la estabilidad económica de Perú y sus buenos datos macroeconómicos, que incluso son tomados por algunos mandatarios extranjeros como un ejemplo a seguir, la realidad de la microeconomía indica otra cosa.
Un informe publicado esta semana por el Instituto Nacional de Estadística e Informática reveló que tres de cada 10 peruanos (el 30,5% de la población) enfrentaron algún grado de privación alimentaria durante 2025.
Según lo que informó el diario La República de Lima, en el trabajo no se identificaron únicamente situaciones extremas de hambre, sino también problemas más frecuentes, como la preocupación por quedarse sin alimentos, la imposibilidad de acceder a una dieta saludable o la necesidad de reducir cantidades y saltarse algunas comidas.
El informe evidencia además importantes diferencias territoriales, ya que la zona selvática peruana fue la región más afectada, con el 35,3% de su población en situación de inseguridad alimentaria moderada o severa, por encima de la Sierra (30,5%) y la Costa (29,4%).
Dentro de ella, las zonas rurales concentran el problema con mayor intensidad: en la Selva rural, el 39% de la población no pudo acceder a alimentos en cantidad o calidad suficiente.
