En un referéndum celebrado este domingo, la mayoría de la población suiza rechazó establecer un límite al crecimiento poblacional, lo que hubiera dejado a Suiza en la historia como el primer país en inscribir una medida tal en la Constitución.
Con una participación que rondó 60% del padrón de habilitados, 54,8% de los ciudadanos votó en contra de la iniciativa sobre inmigración, que proponía que Suiza limitara su población a diez millones de personas en respuesta a la creciente presión sobre las infraestructuras del país. El Partido Popular Suizo, el más votado en Suiza, afirmó que los trenes llenos, las carreteras frecuentemente congestionadas y la escasez de vivienda podían atribuirse a una inmigración “descontrolada”, de acuerdo con lo que informó el portal SwissInfo.
La población de la nación helvética actualmente es de 9,1 millones, tras haber crecido un 23% desde la entrada en vigor del acuerdo de libre circulación con la Unión Europea (UE) en 2002. En caso de que la iniciativa hubiera sido aprobada, Suiza habría tenido que adoptar determinadas medidas si la población alcanzaba los 9,5 millones antes de 2050. En última instancia, esto habría incluido la supresión de la libre circulación con la UE, argumentó el gobierno durante la campaña, aunque el Partido Popular Suizo sostuvo que se trataba de un último recurso.
Cédric Wermuth, copresidente del Partido Socialista, afirmó que una mayoría de la población suiza ya está harta de la “política de chivos expiatorios” que plantea de manera frecuente el Partido Popular. El dirigente socialista también atribuyó el rechazo a limitar la población al deseo del electorado de seguir teniendo buenas relaciones con UE, que es el principal socio comercial de Suiza.
“En tiempos de [el presidente ruso Vladimir] Putin y [el presidente estadounidense Donald] Trump, era impensable que alguien quisiera poner en riesgo la vía bilateral”, declaró Wermuth a la radio pública suiza SRF.
Por su parte, la presidenta de la federación empresarial Economiesuisse, Monika Rühl, también valoró el resultado del referéndum como positivo para las relaciones entre Suiza y el bloque comunitario, así como para las empresas que dependen de la mano de obra de trabajadores provenientes de la UE.
Mientras tanto el presidente del Partido del Centro, Matthias Bregy, afirmó que la votación abrió un debate sobre la manera de gestionar el crecimiento demográfico, que en Suiza superó al de los países vecinos. “El crecimiento es un problema real”, declaró Bregy a la radio pública suiza RTS. “Quienes viven en las ciudades o utilizan el tren lo saben muy bien”, agregó. De todas maneras, el político centrista señaló que las soluciones propuestas por el Partido Popular en su iniciativa de límite de población no eran correctas.
“El campo ha dicho ‘sí’ de manera muy clara, pero las ciudades inclinaron la balanza”, declaró a la radio pública suiza SRF el presidente del Partido Popular, Marcel Dettling. A pesar del resultado de la votación de este domingo, afirmó que los problemas del país persistirán e instó a quienes hoy están celebrando a abordar estos problemas.
Como señal de que la votación estaba siendo seguida muy de cerca por la UE, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tuiteó: “El pueblo suizo ha hablado. La UE y Suiza comparten profundos vínculos y una sólida alianza. Seguiremos trabajando en conjunto para modernizar y profundizar nuestra cooperación”.
La propuesta “No a los diez millones” es la última de una serie de iniciativas populares presentadas por el Partido Popular en el marco del sistema de democracia directa, muy utilizado en Suiza, para restringir la inmigración. En 2014, el electorado respaldó por un estrecho margen su iniciativa “contra la inmigración masiva”, pero el partido de derecha sostiene que esta legislación no se aplicó de manera correcta.
