Se trata de un terremoto político para Bélgica. El conde Étienne Davignon, diplomático retirado y exvicepresidente de la Comisión Europea, será juzgado en Bruselas por su presunta complicidad en el secuestro del luchador por la libertad y primer ministro congoleño Patrice Lumumba y su traslado a la provincia de Katanga, que culminó con su asesinato allí el 17 de enero de 1961. El tribunal competente de Bruselas dictó esta sentencia el martes.
Davignon, de 93 años, es el último miembro sobreviviente de los 11 belgas contra quienes los hijos de Lumumba interpusieron una demanda en Bélgica en 2011. La fiscalía belga, que apoya la demanda, declaró ante el tribunal que Davignon, entonces un joven diplomático en prácticas en Léopoldville (como se llamaba entonces Kinshasa, la capital del Congo), estaba al tanto del plan para arrestar a Lumumba, lo que condujo a su asesinato en Katanga.
El aristócrata belga está acusado de “detención y traslado ilegal de un prisionero de guerra”, “negación del derecho a un juicio justo” y “trato inhumano y degradante”. Sin embargo, la acusación de intento de asesinato presentada por la familia fue desestimada.
Los abogados de Davignon habían intentado durante años impedir el juicio. Argumentaban que los cargos habían prescrito o que había transcurrido demasiado tiempo desde los hechos para un juicio justo. Los abogados de Lumumba, por otro lado, afirmaban que aún no era demasiado tarde para abordar una “conspiración criminal patrocinada por el Estado” y un “crimen colonial”. Sostenían que el juicio era necesario para esclarecer el alcance de la responsabilidad belga y contribuir al proceso de conmemoración.
El conde Davignon no compareció ante el tribunal
Los abogados de Davignon no hicieron comentarios tras su decisión; su cliente ni siquiera se había presentado ni tampoco había aparecido en las negociaciones a puertas cerradas celebradas en junio y enero pasados. Así pues, habrá juicio, pero no se prevé que tenga lugar antes de 2027. Muchos observadores consideran esto una noticia bomba, dado que el conde Davignon es un pilar de la élite belga y de la Unión Europea.
Stevie, como se conoce al conde Étienne Davignon en los círculos de Bruselas, se convirtió en director del Ministerio de Asuntos Exteriores belga tras realizar prácticas en el Congo. Posteriormente, trabajó para la OSCE, fue vicepresidente de la Comisión Europea, responsable de asuntos de interior e industria, ocupó un puesto en el consejo de administración de la mayor sociedad holding belga, la Société Générale de Belgique, y cofundó Brussels Airlines, actualmente filial de Lufthansa. También mantuvo una estrecha relación con el difunto rey Balduino de Bélgica.
Más que una simple responsabilidad “moral”
Si el caso llega a juicio, no será la primera vez que Davignon tenga que responder preguntas sobre Lumumba. Una comisión parlamentaria de investigación, que en 2001 determinó que Bélgica solo tenía responsabilidad “moral” por el asesinato de Lumumba, pero que al menos puso el tema, largamente silenciado, en la agenda política, ya había cuestionado el relato. Sin embargo, en aquel momento no se realizaron más investigaciones.
En sus memorias, publicadas en 2019, Davignon restó importancia a su papel, afirmando que las decisiones relevantes de 1960-1961 fueron tomadas por el ministro belga para África, Harold d'Aspremont Lynden, y no por su superior directo y ministro de Asuntos Exteriores belga, Pierre Wigny. Esto contradice los intensos intercambios verbales y escritos entre ambos ministerios y los asesores belgas del entonces gobierno congoleño, así como del líder secesionista de Katanga, Moïse Tshombe, respaldado por Bélgica, que condujeron a la extradición de Lumumba a Katanga y, por consiguiente, a su sentencia de muerte.
Este artículo fue publicado originalmente por Die Tageszeitung.