Por cuarta noche consecutiva, Teherán, la capital iraní, fue blanco este martes de una nueva oleada de ataques estadounidenses e israelíes en el contexto de la guerra que Washington y Tel Aviv comenzaron el sábado contra la nación islámica.
Cuando todavía no se tiene ninguna certeza sobre el alcance de esta nueva guerra, el presidente estadounidense, Donald Trump, intentó en las últimas horas contrarrestar las crecientes opiniones dentro del Partido Republicano de que fue inducido a atacar Irán porque Israel ya lo había decidido.
En medio de las crecientes críticas tanto de oponentes como de aliados, Trump rechazó las afirmaciones de que había atacado Irán porque el gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lo había obligado a actuar, una sospecha alimentada por los comentarios hechos un día antes por el secretario de Estado Marco Rubio.
El jefe de la diplomacia de la Casa Blanca había dicho que la determinación de Israel de atacar Irán y la certeza de que las tropas estadounidenses serían atacadas en respuesta obligaron a la administración Trump a realizar ataques preventivos. Pero este martes, en la Casa Blanca, donde estaba reunido con el canciller alemán, Friedrich Merz, Trump negó esa versión. Al preguntársele si Israel lo había presionado para lanzar una acción militar, el líder republicano respondió a los periodistas: “Estábamos negociando con estos lunáticos, y yo opinaba que iban a atacar primero. Iban a atacar. Si no lo hacíamos nosotros, atacarían primero. Estaba convencido de ello”.
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Trump había afirmado el lunes que planeaba que la operación contra Irán duraría entre cuatro y cinco semanas, aunque el ejército eventualmente está preparado para un conflicto aún más extenso. Hasta el momento, el ejército estadounidense afirma haber llevado a cabo más de 1.700 ataques contra Irán desde que comenzaron las operaciones el sábado. Por su parte, las Fuerzas de Defensa de Israel informaron que dispararon 4.000 misiles contra instalaciones militares iraníes desde el inicio del conflicto.
Este martes también se informó sobre ataques israelíes sobre la ciudad de Qom, más específicamente a la oficina en la que se iban a reunir los miembros de la Asamblea de Expertos, encargada de seleccionar al próximo líder supremo de Irán.
De acuerdo con lo que informó la agencia de noticias iraní Fars, el lugar fue evacuado sin que se produjeran heridos y los expertos realizaron su reunión de manera virtual.
Alí Lariyaní, quien actualmente es el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, es el nombre que más fuerza tiene para suceder al ayatolá Alí Jamenei, asesinado el sábado en el primer día del conflicto.
Irán, además de estar soportando los ataques estadounidenses e israelíes, sigue demostrando tener una amplia capacidad de respuesta, lanzando diariamente centenares de misiles y drones, tanto contra el territorio israelí, donde las sirenas de alarmas suenan constantemente en muchos lugares del país, como sobre objetivos estadounidenses en varias naciones del golfo Pérsico.
En tono desafiante, este martes el Ministerio de Defensa de Irán comunicó que el país está preparado para una guerra extensa contra Estados Unidos e Israel, y agregó que todavía no usaron sus armamentos más sofisticados. “Tenemos la capacidad de resistir y mantener una defensa ofensiva más tiempo que el que [el enemigo] planeó para esta guerra impuesta”, declaró el portavoz del ministerio, Reza Talaei-Nik, en declaraciones consignadas por la agencia oficial de noticias IRNA. “No tenemos intención de desplegar todas nuestras armas y equipos avanzados en los primeros días”, agregó el funcionario del gobierno de Teherán.
Más temprano, autoridades sanitarias iraníes habían comunicado que desde que empezaron los ataques sobre el país, el sábado, un total de 787 personas habían sido asesinadas. La postura de Irán de atacar a países árabes aliados de Estados Unidos fue criticada, este martes, por el ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, que afirma que la estrategia iraní de atacar las naciones del golfo Pérsico en represalia por los ataques estadounidenses e israelíes es una “estrategia increíblemente errónea” y que aumenta la inestabilidad en la región.
“El bombardeo indiscriminado de Irán sobre todos estos lugares es una estrategia increíblemente errónea”, declaró Fidan a la emisora estatal TRT, y agregó que Teherán está utilizando una estrategia de, “si me ahogo, también ahogaré la región”. Fidan afirmó que los países atacados por Irán no podrían permanecer en silencio si los ataques continúan, y que el riesgo de que el conflicto se agrave aún más es preocupante.