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Donald Trump, el 11 de abril, en Washington.

Foto: AFP

Trump amenaza con bloquear el estrecho de Ormuz tras las fallidas negociaciones con Irán en Islamabad

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La frágil tregua entre Washington y Teherán está al borde de romperse, mientras Pakistán intenta que las partes vuelvan a reunirse.

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Muy lejos de rebajarse, las tensiones entre los gobiernos de Estados Unidos e Irán parecen haberse agudizado luego de las extensas y fallidas negociaciones directas que funcionarios de Washington y Teherán mantuvieron el fin de semana durante más de 20 horas en Islamabad, la capital de Pakistán.

Si bien no era previsible que la delegación estadounidense encabezada por el vicepresidente James David Vance y la iraní, comandada por el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, tuvieran un intercambio cordial, sí se esperaba que al menos hubiera alguna clase de acuerdo respecto a condiciones mínimas para poder avanzar en las negociaciones.

Pero nada de esto sucedió. Según un comunicado atribuido a un funcionario estadounidense reproducido por agencias internacionales, las exigencias de Washington hacia Irán eran las siguientes: poner fin a todo enriquecimiento de uranio; desmantelar todas las principales instalaciones de desarrollo nuclear; entregar el uranio altamente enriquecido; aceptar un marco más amplio de paz, seguridad y desescalada que incluyera a aliados regionales; dejar de financiar a Hamas en la Franja de Gaza, a los libaneses de Hezbolá y a los hutíes de Yemen, y, además, Estados Unidos esperaba que el gobierno de Teherán abriera completamente el estrecho de Ormuz, sin cobrar peaje por su paso.

Obviamente, las demandas maximalistas estadounidenses no fueron contempladas por los negociadores iraníes, que en muchos puntos tenían demandas exactamente contrarias a las que se les quería imponer.

El gobierno de Teherán exigía el fin de los ataques contra su país; mantener el control sobre el estrecho de Ormuz; que se terminara la guerra regional en todos los frentes, incluso la que está librando Israel contra Hezbolá en Líbano; la retirada de las fuerzas estadounidenses de todas las bases y posiciones de la región; la reparación económica a Irán por los daños materiales causados por la guerra; la aceptación del derecho de Irán al enriquecimiento nuclear, y el levantamiento de todas las sanciones primarias que pesan sobre el país.

Partiendo de bases tan disímiles, no un acuerdo, sino un acercamiento, parecía imposible, y eso efectivamente fue lo que sucedió durante las extensas conversaciones entre los funcionarios de ambos países.

En la mañana del domingo, una vez frustadas las negociaciones, el presidente estadounidende, Donald Trump, redobló sus amenazas contra Irán. En un mensaje publicado en Truth, la red social de la que es dueño, el mandatario afirmó que la marina estadounidense comenzaría de inmediato un bloqueo al estrecho de Ormuz e interceptaría por la fuerza cualquier embarcación en aguas internacionales que haya pagado un peaje a Irán para pasar por el lugar.

Trump, al contrario de lo que trascendió públicamente, dijo que las conversaciones en Islamabad “fueron bien” en general, pero que “el único punto realmente importante, el armamento nuclear, no fue aceptado por Irán”. “Con efecto inmediato”, la Armada de Estados Unidos “comenzará el proceso de BLOQUEO de todos y cada uno de los barcos que intenten entrar o salir del estrecho de Ormuz”, expresó Trump en su mensaje.

El líder republicano agregó, sin mencionarlos, que “otros países” también participarán en el bloqueo, a la vez que acusó a Irán de “extorsión mundial” por afirmar que había minado el estrecho. Trump dijo que las fuerzas de su país comenzarán pronto la trabajosa tarea de retirar las minas puestas en el mar.

El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) anunció que el bloqueo del estrecho de Ormuz comenzará en la mañana del lunes. “El bloqueo se aplicará de manera imparcial a los buques de todas las naciones que entren o salgan de los puertos y zonas costeras iraníes, incluidos todos los puertos iraníes en el golfo Pérsico y el golfo de Omán. Las fuerzas del Centcom no impedirán la libertad de navegación de los buques que transiten por el estrecho de Ormuz hacia y desde puertos no iraníes”, se expresó desde la entidad militar estadounidense.

Por su parte, en un comunicado, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán afirmó que las fuerzas de seguridad iraníes controlan por completo el estrecho de Ormuz, y advirtieron que cualquier error de cálculo podría provocar que los enemigos queden atrapados en un “vórtice mortal”. “Todo el tráfico está bajo el control total de las fuerzas armadas”, se expresó desde la cuenta en idioma farsi del mando naval del CGRI después de las amenazas de bloqueo del paso marítimo hechas por Trump. “El enemigo quedará atrapado en un vórtice mortal en el estrecho si comete un error”, se agregó en el comunicado, publicando un video que muestra buques en la mira.

En un comunicado aparte, emitido por la oficina de relaciones públicas del CGRI, el mando naval insiste en que, “contrariamente a las falsas afirmaciones de algunos funcionarios enemigos”, el estrecho de Ormuz está “abierto al paso seguro de buques civiles, siempre que cumplan con la normativa pertinente”.

Mientras el gobierno de Pakistán, artífice de las conversaciones en Islamabad, comunicó que seguía trabajando para lograr que estadounidenses e iraníes vuelvan a reunirse, uno de los principales representantes de Teherán en las conversaciones, el presidente del Parlamento, Mohammad-Bagher Ghalibaf, dijo que Estados Unidos “no logró ganarse la confianza de la delegación iraní” en las fallidas conversaciones de paz.

En un comunicado publicado en X, consignado por la cadena catarí Al Jazeera, Ghalibaf afirmó que su país había participado en las conversaciones “con la buena fe y la voluntad necesarias” y había propuesto “iniciativas con visión de futuro”. Sin embargo, añadió que, “debido a las experiencias de las dos guerras anteriores, no tenemos confianza en la otra parte”. “La otra parte finalmente no logró ganarse la confianza de la delegación iraní en esta ronda de negociaciones”, concluyó Ghalibaf.

La guerra, que Trump predijo en numerosas ocasiones que terminará “pronto”, no parece cerca de terminar, en momentos en que el conflicto es cada vez más impopular dentro de la ciudadanía estadounidense, lo que a la vez está empujando hacia abajo la imagen pública del presidente.

Una nueva encuesta realizada por la cadena CBS y YouGov sobre la opinión pública respecto a la guerra de Estados Unidos contra Irán muestra un ligero cambio desde finales de marzo, con un descenso del apoyo de 38% a 36%. Por el contrario, quienes desaprueban la guerra aumentaron de 62% a 64%, lo que demuestra que el conflicto es percibido negativamente por una buena parte de la población, incluyendo tanto a votantes demócratas como republicanos.

Con la inflación al alza en Estados Unidos, según las últimas cifras del índice de precios al consumidor publicadas la semana pasada, la confianza pública en la capacidad de Trump para gestionar la situación cayó a su nivel más bajo desde que asumió la presidencia.

Israelíes y libanses negociarán en Washington este martes

Mientras estadounidenses e iraníes negociaban sin éxito en Pakistán, los ataques israelíes sobre la milicia chii proiraní de Hezbolá en Líbano no se detuvieron en ningún momento. Este domingo los ataques de Israel alcanzaron varias localidades del sur de Líbano, pero se centraron en la ciudad de Bint Jbel, considerada el principal bastión –que aún se mantiene activo– de Hezbolá en la zona. Los reportes preliminares indican que al menos 11 personas murieron en el lugar.

Por su parte, Hezbolá sigue hostigando el norte de Israel con decenas de lanzamientos de misiles, que de acuerdo con las autoridades locales únicamente produjeron daños materiales.

Desde Israel la tregua con Irán se mantiene y en los últimos días hubo un cese en los ataques mutuos. De todas maneras, desde la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu se expresó alegría por la firme posicion estadounidense en las negociaciones con los funcionarios de Teherán y se remarcó que Israel está dispuesto a reanudar la guerra en cualquier momento.

Por su parte, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, afirmó que está trabajando para detener la guerra entre Israel y Hezbolá y garantizar la retirada de las fuerzas israelíes del sur del país. “Seguiremos trabajando para detener esta guerra, para garantizar la retirada israelí de todos nuestros territorios, el regreso de todos los prisioneros, la reconstrucción de nuestros pueblos y ciudades destruidos y el regreso seguro de los desplazados”, declaró Salam en un discurso en vísperas del aniversario del inicio de la guerra civil libanesa, cruento conflicto que se extendió desde 1975 a 1990.

“Continuamos nuestros esfuerzos para negociar el fin de la guerra”, expresó Salam en un discurso emitido por la televisión libanesa, previo a las conversaciones previstas para el martes en Washington entre funcionarios libaneses, israelíes y estadounidenses.

También este domingo Netanyahu visitó a las tropas israelíes que están en el sur del territorio libanés y agregó que la guerra sigue, a pesar de las negociaciones previstas. “Gracias a esta zona de seguridad, hemos frustrado la amenaza de una invasión desde Líbano”, afirmó el mandatario israelí.

“Estamos repeliendo el peligro de los ataques antitanque y también haciendo frente a los cohetes, pero aún queda mucho trabajo por hacer”, agregó Netanyahu, que no parece tener intención alguna de detener la guerra en Líbano.

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