Esta semana comenzó una serie de ensayos clínicos para el desarrollo de diferentes tratamientos médicos que permitan paliar el brote de la cepa bundibugyo del virus del ébola, que afecta la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda, y que llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a declarar la “emergencia de salud pública internacional” el mes pasado.
A la fecha, y según informó el Instituto Nacional de Salud Pública de Uganda, el país que más se vio afectado, el brote acumula 2.011 casos confirmados y 754 fallecimientos, de mayor distribución en la provincia de Ituri, que, de acuerdo con el organismo, constituye el epicentro de la epidemia con el 89,9% de los casos y 83,7% de los decesos totales.
La propagación del virus, que afecta a otras cuatro provincias del país africano y ya cruzó la frontera hacia Uganda, preocupa a las autoridades de la OMS: según recoge una publicación del portal de noticias de la ONU, el director ejecutivo del programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, Chikwe Ihekweazu, sostuvo en rueda de prensa que el número de casos y muertes vuelven al brote actual el tercero en niveles de magnitud desde que se guarda registro.
El director ejecutivo expresó su preocupación no solo por el número de nuevos casos confirmados diariamente, sino también por el hecho de que alrededor del 80% de ellos provienen de cadenas de transmisión desconocidas. Asimismo, y de acuerdo con lo que consignó la ONU, la OMS estima que el brote podría tener un peso entre dos y cuatro veces mayor al número de casos conocidos, algo que Ihekweazu comparó con “un incendio”. “Hay algo que alimenta el fuego en su núcleo y, al mismo tiempo, sigue expandiéndose”, alertó.
Universidad de Oxford coordina ensayos para el desarrollo de medicamentos terapéuticos y una vacuna
Es en esta línea y ante la falta de tratamientos médicos aprobados contra la cepa involucrada que comenzaron diferentes ensayos esta semana. Uno de ellos surge a partir de la colaboración entre el Instituto de Ciencias Pandémicas de la Universidad de Oxford y otras organizaciones, y busca evaluar los niveles de efectividad de dos productos, el anticuerpo MBP134 y el antiviral Remdesivir para la terapia contra el virus del ébola, como parte de un programa de ensayos clínicos denominado Partners, recoge una publicación del instituto universitario.
Simultáneamente, y también como parte de los esfuerzos por combatir su propagación, la universidad anunció el lanzamiento de ensayos clínicos para la implementación de una vacuna contra la cepa bundibugyo. Según consignó la universidad en su portal web, la primera fase de pruebas de la vacuna –cuyo nombre es ChAdOx1 BDBV– comenzará próximamente, y ya se avanza en el proceso de selección de 50 adultos sanos de entre 18 y 55 para su administración y seguimiento médico en diferentes visitas. De manera de avanzar en su rápida evaluación, la universidad informó que se prepararon 620.000 dosis de la vacuna en colaboración con el Instituto Serológico de India, además de otras 4.000 para la primera fase de las tareas. La vacuna forma parte de un programa que tiene un costo de 8,6 millones de dólares, y utiliza el mismo vector viral que aquella desarrollada por el instituto junto con el grupo farmacéutico AstraZeneca durante la pandemia de covid-19.
Conglomerado internacional recluta candidatos para verificar efectividad de medicamento profiláctico
Asimismo, este martes también comenzaron los esfuerzos de reclutamiento para una serie de pruebas que buscan determinar posibles medicamentos profilácticos efectivos, llevados adelante por más de una docena de institutos internacionales abocados al combate, la investigación y la prevención de enfermedades que están agrupados en el conglomerado EBO-PEP, junto con diferentes organizaciones humanitarias.
Según consignó la organización en su sitio web, el ensayo se encontraba en preparación desde 2024 y busca determinar la eficacia de diferentes drogas contra filoviruses, una familia a la que pertenece la cepa bundibugyo, en varios países del África subsahariana. El objetivo, en tanto, es reclutar alrededor de 1.000 participantes que hayan estado en contacto con el virus y no muestren ningún síntoma de la enfermedad. Una vez seleccionados, se les administrará el antiviral Obeldesivir y se llevará un control diario a lo largo de los siguientes 21 días, con un chequeo final 42 días después.
En un breve posteo en la red social X, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, celebró el comienzo de los ensayos clínicos y, tras de agradecer a las organizaciones involucradas, extendió el apoyo de la organización que preside para su realización. “De ser eficaz entre contactos de alto riesgo luego de una exposición, podría marcar un gran paso adelante en la prevención de la enfermedad del virus bundibugyo y el ébola”, concluyó.