Desde que se reanudaron la semana pasada, los ataques estadounidenses siguen impactando varias zonas de Irán –no solamente aquellas que circundan el estrecho de Ormuz–, mientras que las fuerzas de Teherán, lejos de amedrentarse, responden a estas agresiones lanzando bombardeos contra países aliados de Washington en la región.
Este miércoles, mientras las bombas caían en muchos lugares de Medio Oriente, el presidente estadounidense Donald Trump hablaba en la Casa Blanca con periodistas, y ante una pregunta concreta sobre si tenía una fecha límite para comenzar a atacar puentes en Irán, respondió que no le gusta establecer plazos. “No me gusta fijar plazos, pero ellos saben perfectamente a qué atenerse, conocen la situación. Más les vale portarse bien”, afirmó Trump, de acuerdo con lo que consignó el diario británico The Guardian.
En los hechos, el líder republicano sí fijó varios plazos desde que decidió comenzar junto con Israel la guerra contra Irán, pero, en medio de su errática política, ahora parece metido más que nunca en un conflicto del que parece no poder o no querer salir.
Lo concreto es que la guerra en Irán es rechazada por casi el 70% de los ciudadanos estadounidenses, según se desprende de encuestas recientes, y esto casi con seguridad tendrá un impacto importante en las elecciones de medio término de noviembre, en las que quedará definido el Congreso para los dos últimos años de mandato de Trump.
Desde que comenzó el conflicto, el 28 de febrero, Trump amenazó en reiteradas oportunidades con reanudar los bombardeos si Irán no reabría el estrecho de Ormuz, llegaba a un acuerdo o entregaba su uranio enriquecido. En los últimos meses, esto ha incluido varias amenazas polémicas de bombardear infraestructuras civiles, como puentes y centrales eléctricas, acciones que potencialmente constituirían crímenes de guerra según el derecho internacional.
Por lo general, Trump se retracta de sus amenazas al cabo de unas horas, ampliando o posponiendo los plazos y alegando “avances” en las negociaciones, aunque estos presuntos progresos suelen ser enfáticamente desmentidos por los iraníes.
El asesinato del ayatolá Alí Jamenei y de otros líderes religiosos que eran la cabeza del régimen de gobierno de Teherán generan un cambio sustancial en el liderazgo del país, que en este momento está en manos de jefes militares que no tienen ningún apuro por terminar la guerra, que en esta instancia es de baja intensidad, aunque viene costando vidas.
De acuerdo con lo que informaron voceros del Ministerio de Salud iraní, los ataques estadounidenses de los últimos días causaron la muerte de al menos 35 personas y provocaron heridas de diversa entidad a más de 300.
Este miércoles, mientras los ataques caían sobre varios puntos del país, un vocero del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) informó que las operaciones de Irán estaban centradas en destruir la “infraestructura ofensiva” de Washington en la región, lo que avivó el temor a un retorno a una guerra a gran escala.
En una publicación en X, el CGRI advirtió que Estados Unidos no debería asumir que puede mantener la actual dinámica de combate y convertir el conflicto en una guerra de desgaste.
Estados Unidos, que reimpuso un bloqueo naval a Irán, declaró haber atacado este miércoles instalaciones militares a lo largo de la costa sur del país y cerca del estrecho de Ormuz.
Las respuestas de Irán sobre otros estados de la zona generaron una respuesta del secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo, Jasem al-Budaiwi, quien condenó el miércoles los ataques “traicioneros” de Irán contra Bahréin, Kuwait y Jordania –incluidos los ataques a infraestructuras e instalaciones que hirieron a personal militar kuwaití–, señalando que amenazaban con arrastrar a la región a un escenario de “mayor caos e inestabilidad”.
En un comunicado, al-Budaiwi calificó los ataques de escalada sin precedentes y acusó a Irán de ignorar las normas internacionales. Además de Bahréin, Kuwait y Jordania, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos también interceptaron misiles y drones en los últimos días en sus respectivos espacios aéreos.
