Durante un acto en Medellín, una ciudad en la que tuvo un gran apoyo de los votantes, el presidente electo de Colombia, el ultraderechista Abelardo de la Espriella, declaró que en su gobierno “las Fuerzas Militares no volverán a temer para defender la ley”.
En Medellín, así como en Barranquilla, De la Espriella espera instalar una de varias sedes alternativas de la Presidencia, para “gobernar desde las regiones”. Durante su visita a la capital del departamento de Antioquia anunció que la ciudad también albergará “la sede principal del Escudo de las Américas”, el convenio que se propone “suscribir con los Estados Unidos en lucha contra el crimen y el narcotráfico”.
“Nos vamos a concentrar en Medellín para luchar contra el crimen como debe ser. Se someten o se les da de baja como en derecho corresponde”, manifestó el presidente electo.
El alineamiento de De la Espriella con esa alianza promovida por el presidente estadounidense, Donald Trump, fue expresada también en la visita que hizo a Washington días atrás el vicepresidente electo de Colombia, José Manuel Restrepo. El futuro jerarca hizo explícito el interés en formar parte del proyecto militar promovido por Washington.
En sintonía con ese enfoque de la seguridad, De la Espriella se propone que su acto de asunción de la presidencia, el 7 de agosto, tenga como sede una base militar en lugar del Congreso. Su objetivo es “rendirles honor a los verdaderos héroes de la patria: policías y soldados”.
Esa iniciativa, que de inmediato causó reacciones de rechazo, implicaría trasladar el Congreso hacia la instalación militar, porque la legislación establece que el presidente debe asumir ante los congresistas.
El presidente Gustavo Petro usó su cuenta de X para manifestar su postura sobre este anuncio: “En servicio de mis facultades constitucionales y legales, ordeno que ningún establecimiento militar sirva para una posesión de un presidente de la República de Colombia”.
Petro advirtió, además, que “en los cuarteles no se hacen leyes, se hacen acciones de seguridad de defensa del pueblo y su vida”, y dijo que defenderá “las leyes y la constitución de un pueblo soberano”. Desde entonces, Petro y el oficialismo han insistido en el carácter civil de la transición presidencial.
En cuanto a De la Espriella, su primera respuesta a Petro fue también un mensaje divulgado en redes sociales: “Los colombianos pueden estar seguros de que cumpliré mi promesa. Me voy a posesionar en el sur del país, en una guarnición militar, para rendirles un homenaje solemne a los héroes de la patria y a los uniformados que protegen la democracia, la libertad, la institucionalidad”.
El dirigente hizo entonces, el 13 de julio, un “llamado directo y patriótico al nuevo Congreso de la República”, que todavía no había asumido, para que tome “la decisión correcta para cumplir con ese mandato del pueblo”. Les dijo a los congresistas que tienen “la oportunidad de demostrarle al país que están dispuestos a trabajar en armonía, siempre de cara a la gente, con cartas abiertas, sin negociaciones bajo la mesa e interpretando fielmente a quienes votaron por una ‘patria milagro’, construida entre todos, pero sin politiquería ni corrupción”.
De la Espriella afirmó que quiere “una posesión austera, sin derroche”, y acusó al gobierno saliente de hacer un “despilfarro” durante su gestión.
Sin embargo, a medida que pasaron los días, y el dirigente definió que quiere asumir en una instalación militar del departamento de Cauca, el oficialismo lo acusó de generar un gasto excesivo en trasladar hacia allí a las personas, la logística y el dispositivo de seguridad necesario para proteger a las autoridades colombianas y también a los gobernantes extranjeros que asistan a la toma de mando.
El 17 de julio, cerca de uno de los cuarteles que De la Espriella considera como posible sede de su asunción, el batallón José Hilario López, en Popayán, capital del departamento del Cauca, el ejército evitó un ataque con un dron cargado de explosivos. Supuestamente el objetivo era un helicóptero militar.
Ese incidente no evitó que este miércoles, en su primera sesión, el nuevo Congreso comenzara a debatir la posibilidad de trasladar al Cauca la asunción del presidente, informó La Silla Vacía. La senadora del actual oficialismo Sandra Chindoy insistió en que “los recursos y conveniencia del traslado de sede no han sido justificados”. Por su parte, tanto Petro como el excandidato a la presidencia del oficialismo, Iván Cepeda, manifestaron que no asistirán a la ceremonia.