El acuerdo sobre la seguridad de Groenlandia, anunciado el viernes por el presidente estadounidense, fue firmado el martes en Nueva York por el propio Donald Trump, Mette Frederiksen, la primera ministra de Dinamarca, país del que forma parte ese territorio, y el titular del Ejecutivo groenlandés, Jens-Frederik Nielsen.
Se alcanzó este pacto después de que Trump amenazara por meses con llegar incluso a invadir la isla, situada en el Ártico. Argumentaba que ese territorio y su entorno son vitales para la seguridad de su país y que es necesario poner freno a la actividad creciente en la zona de “adversarios” que considera una amenaza, en alusión a China y Rusia.
Tal como hizo el viernes, Trump elogió el acuerdo alcanzado. “Esto es algo extraordinario para Europa y para Estados Unidos, para todo el mundo, y para Groenlandia. Va a ser increíble, y la gente de Groenlandia ha sido muy amable. El pueblo de Dinamarca ha sido increíble, así que sé que va a ser una relación fantástica a largo plazo”, dijo el presidente estadounidense.
Si bien ya había anunciado el carácter permanente de este pacto, el martes se conoció que esto se debe a que no establece un límite temporal y a que solo puede modificarse si las tres partes están de acuerdo. Esta regla se aplicaría incluso en el caso hipotético de que Groenlandia se convierta en un Estado independiente.
Frederiksen y Nielsen destacaron que el texto respeta los límites que no estaban dispuestos a traspasar. “En el acuerdo está muy claro, en el preámbulo, que hay un respeto absoluto por la soberanía del Reino de Dinamarca, la integridad territorial de Groenlandia y su derecho de autodeterminación”, dijo Frederiksen en una conferencia de prensa.
Destacó que el pacto de defensa se basa en otro que firmó su país con Washington en 1951 y que fue modificado en 2004 para incorporar a Groenlandia. Ese acuerdo ya brindaba a Estados Unidos libre acceso por tierra, mar y aire a la isla. Agregó que el texto firmado el martes, que es vinculante para todas las partes, reconoce el “importante papel” que juega Estados Unidos en la defensa de la isla e incluye la decisión de impulsar “un mayor compromiso de la Organización del Tratado del Atlántico Norte [OTAN] en el Ártico”.
Nielsen, a su vez, dijo que está “muy satisfecho” con lo pactado, que fue un “día histórico”, pero también manifestó: “Queridos compatriotas, ahora podemos respirar con alivio”. El dirigente admitió que ahora está pendiente la tarea de “reconstruir” la confianza después de las amenazas de Trump, y que eso “llevará tiempo”.
Las bases de la Guerra Fría
Si bien ya existía un pacto de defensa, Estados Unidos tenía una sola base militar en el norte de Groenlandia, la de Pituffik, y el nuevo permitirá construir otras en Narsarsuaq, en el sur, y en Mesters Vig, en el oeste, informó la agencia Efe. Esas dos bases que se suman a la del norte implican un regreso de Estados Unidos a territorios que consideró importantes durante la Guerra Fría y que con el paso del tiempo fue abandonando, señaló France 24.
Además, Washington podrá establecer otras zonas o instalaciones de defensa en acuerdo con Groenlandia y Dinamarca, según informaron fuentes a distintos medios de prensa. El texto del acuerdo no se hizo público.
Trump anunció el martes que su país comenzará la construcción de dos grandes bases militares gracias a este acuerdo. “Iniciaremos de inmediato el proceso para desarrollar una importante presencia militar en las ubicaciones adecuadas. Construiremos dos bases militares de gran envergadura”, dijo en su discurso ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. “Nunca más se permitirá a ningún adversario de Estados Unidos establecer una presencia militar en Groenlandia ni realizar inversiones delicadas allí sin nuestra autorización expresa por escrito”, dijo.
El pacto detalla el acceso que tendrá Estados Unidos a Groenlandia. Dice que tendrá “libre acceso y circulación” por todas las vías de transporte, y que esto comprende las instalaciones militares. Sus aviones podrán “sobrevolar y aterrizar en cualquier territorio”, y podrá moverse “sin restricciones” en sus aguas, incluso mediante “acceso submarino”.
En cuanto a los límites que establece el texto, muchas son restricciones para terceros. Las partes se comprometen a que las zonas próximas a las bases estadounidenses no serán usadas de modo que “amenace su seguridad” y cooperarán para “combatir el espionaje” en Groenlandia. Tampoco se permitirá que estados ajenos a la OTAN establezcan allí sus bases militares o una presencia militar permanente si esto no es aprobado por los tres firmantes.
Las limitaciones alcanzan también las inversiones directas de países considerados enemigos, y se evitará “la amenaza para la seguridad nacional y el orden público que supone el aumento de los esfuerzos de los adversarios por ampliar su influencia y control en Groenlandia”. Si un Estado no pertenece a la OTAN ni es socio de esa alianza, enfrentará restricciones también para acceder a información de sectores que se consideren sensibles, excepto que los tres involucrados en el acuerdo lo aprueben.
“El pacto excluye inversiones, entre otras cosas en infraestructura crítica, de actores extranjeros que amenazan nuestra seguridad”, dijo Frederiksen. Agregó que si bien se discute la posibilidad de que Groenlandia integre el sistema de defensa de Estados Unidos, llamado Golden Dome o Cúpula Dorada, todavía es “muy pronto” para decir si se permitirá la instalación de misiles estadounidenses en la isla.
A partir de ahora se comparte con Estados Unidos la defensa de este territorio de Dinamarca y aumenta su presencia militar. Sin embargo, Nielsen dijo que es un acuerdo en el que todos ganan.