Marruecos afirmó este jueves que no existe ningún “hecho” que vincule a las autoridades del país con la entrada masiva de migrantes en la ciudad española de Ceuta, en el norte de África, a finales de julio, y afirmó no estar dispuesto a servir de “chivo expiatorio” en “ajustes de cuentas” políticos en España.
Esta fue la primera reacción pública oficial de Rabat desde que cerca de 70.000 migrantes entraron en el pequeño territorio español procedentes de Marruecos los días 30 y 31 de julio, desencadenando una crisis para el gobierno del socialista Pedro Sánchez.
“Ningún dato, hecho o informe establece participación alguna de las autoridades marroquíes”, declaró el Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos en un comunicado difundido por la agencia oficial de noticias MAP. “El Reino de Marruecos rechaza ser utilizado como instrumento electoral y no aceptará más servir de chivo expiatorio en ajustes de cuentas políticos”, se agrega.
“Es particularmente lamentable que partidos políticos de larga trayectoria, a pesar de su amplia experiencia en el gobierno, hayan caído en este atolladero donde la escalada irracional y populista prevalece sobre el sentido común”, expresó también la cancillería del reino norafricano.
El flujo masivo de migrantes, que entraron por la fuerza a pie y a nado en el enclave, dejó decenas de muertos y desaparecidos. Ceuta alberga una de las dos únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con África. La otra es la también española ciudad de Melilla.
La mayoría de los migrantes abandonó el territorio en los días siguientes, pero miles aún permanecen en Ceuta; muchos de ellos duermen en las calles y en las playas, causando tensiones en la ciudad española en la que viven aproximadamente 80.000 personas.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos se pronunció una semana después de la publicación de un informe de la Policía española que señalaba la “permisividad” de los agentes marroquíes y un contingente “significativamente menor de lo habitual” a finales de julio, cuando se produjo la crisis, informó AFP.
Pedro Sánchez afirmó en varias ocasiones que no existen “pruebas sólidas” de que Marruecos haya instigado la entrada masiva de migrantes y se enfrenta a la presión de la derecha y de la extrema derecha, que cuestionan su gestión de la crisis.
Pero el papel de Marruecos también fue analizado por los servicios de inteligencia españoles, que el miércoles divulgaron varios informes alertando sobre los riesgos de “afluencias masivas” de migrantes en Ceuta, en su mayoría jóvenes marroquíes.
Un documento desclasificado, emitido por la inteligencia militar al mediodía del 30 de julio, afirma que las autoridades marroquíes actuaron, al menos, “de forma negligente y pasiva”.
Ante lo que describe como una “acusación contra Marruecos”, la cancillería de la nación árabe cuestionó a las autoridades españolas por su gestión de la crisis. “¿Por qué no se devuelve a los inmigrantes ilegales, cuando el gobierno marroquí se comprometió oficialmente a readmitirlos? ¿Por qué se mantiene a los menores no acompañados lejos de sus familias, cuando Marruecos ha pedido insistentemente su retorno?”.
Las autoridades marroquíes calificaron la crisis de “lamentable” y señalaron que los sucesos “ciertamente requieren una investigación a fondo para determinar sus circunstancias, identificar injerencias, exponer manipulaciones y, sobre todo, asegurar que no vuelvan a ocurrir”.