Este jueves, un día después de que, en una manifestación en Madrid, aproximadamente 50.000 militantes de sectores de derecha y extrema derecha pidieran su renuncia por la gestión de la crisis que se dio en la ciudad de Ceuta, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, se presentó en el Congreso para dar explicaciones sobre el caso.
En un marco de muchísima presión política, el líder del Partido Socialista Obrero Español defendió la gestión de su gobierno y le quitó responsabilidad a Marruecos por el ingreso masivo a Ceuta de más de 70.000 personas en pocas horas.
“Nadie ha aportado pruebas al gobierno que permitan concluir la participación de las autoridades marroquíes”, dijo Sánchez, quien de todas maneras agregó que en caso de que se encuentren indicios reales de que el país africano fogoneó el ingreso de personas en la ciudad autónoma española, tomará acciones al respecto.
En medio de las duras críticas, tanto desde la derecha como desde la izquierda, el mandatario defendió ante los legisladores que la cooperación con Marruecos en imprescindible, especialmente para territorios de frontera como Ceuta y Melilla, por lo que llamó a cultivar con el país norafricano “una relación de buena vecindad”.
Sánchez reafirmó que “Ceuta saldrá reforzada de este embate”, y prometió que durante las próximas dos semanas el gobierno se va a encargar de sacar a otros 1.500 inmigrantes de las calles de la ciudad para trasladarlos a un lugar digno hasta que se pueda completar su proceso de devolución a Marruecos.
“No vamos a parar hasta que se recupere vuestra normalidad. No nos vamos a olvidar. Este gobierno no renunciará jamás a la soberanía de Ceuta y Melilla”, expresó Sánchez ante la reprobación general de todos los sectores de la oposición y también de algunos de los diputados integrantes de partidos que participan en la coalición de gobierno.
Obviamente, las principales críticas contra el mandatario las formuló el líder del Partido Popular (PP), el dirigente gallego Alberto Núñez Feijóo, quien sostuvo la posición de que Sánchez está “bajo chantaje” del reino marroquí que lidera el monarca Mohamed VI, porque las autoridades del país africano tienen algún tipo de información comprometida del líder socialista tras el espionaje con Pegasus a su teléfono celular.
“¿Qué documento, conversación o indicio había en su teléfono para que se comporte de esta manera? ¿Por qué tiene miedo a Marruecos? ¿Qué sabe Marruecos de usted? ¿Qué sabe Marruecos de usted?”, le preguntó Núñez Feijóo a Sánchez, de acuerdo con lo que consignó el portal Público.
El líder del PP subió el tono contra el presidente socialista y le advirtió que la crisis de Ceuta no le depara únicamente responsabilidades políticas, sino también judiciales. “Señor Sánchez, míreme”, le pidió Feijóo en tono desafiante. “La va a pagar ante la Justicia y ante las urnas”, agregó.
La presencia de Pedro Sánchez en el Congreso estuvo precedida del informe de la Policía española divulgado el miércoles, que apunta a que agentes marroquíes dirigieron la entrada masiva de personas a Ceuta con un objetivo distinto al migratorio.
Ese informe permitió a los legisladores del PP insistir en el mensaje que ya habían lanzado antes de que se conociera: que el Ejecutivo estaba al tanto de lo que iba a pasar el 30 de julio y que trató de ocultar por todos los medios que Rabat estaba detrás del incidente.
Entre los críticos más acérrimos de Sánchez también estuvo el presidente del partido ultraderechista Vox, Santiago Abascal, quien dijo que el presidente es un “portavoz de Rabat” y le echó en cara ser el “único que no se atreve” a señalar a Marruecos. “Sus deudas con Marruecos valen más para usted que la vida de los ceutíes”, expresó Abascal.
Otro de los oradores que se destacaron en la larga sesión fue Gabriel Rufián, portavoz del partido independentista Esquerra Republicana de Catalunya. En una de sus intervenciones, Rufián apuntó directamente contra Abascal, a quien le preguntó si Vox sigue siendo católico, teniendo en cuenta que apoya al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de quien dijo que trató de prohibir la celebración de misas en Israel.
