la diaria Brasil

Luiz Inácio Lula da Silva, el 26 de setiembre, durante un acto de campaña en San Pablo.

Foto: Miguel Schincariol / AFP

Las apuestas y la religión impactan en la campaña en Brasil

Lula aumenta su ventaja para la primera vuelta en una nueva encuesta de Quaest, y aunque se mantiene el empate en balotaje, el director ejecutivo de la consultora prevé más de 50% de posibilidades de reelección.

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Una encuesta divulgada este lunes, de la firma Quaest, midió una ventaja de 5% en la intención de voto del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sobre su principal rival, Flávio Bolsonaro, para la primera vuelta electoral del domingo. Se trata de uno de los primeros sondeos que recabaron los datos de intención de voto después de que Lula anunciara su decisión de prohibir las plataformas de apuestas en línea y la publicidad que las promueve.

El anuncio fue oficializado el viernes, y el estudio, que tiene un margen de error de 2%, se aplicó de jueves a domingo a una muestra de 2.400 personas.

Según este sondeo de Quaest, elaborado para el diario O Globo, 39% de los votantes manifestó su voluntad de votar a Lula el 4 de octubre, frente a 34% que expresó su apoyo al ultraderechista Flávio Bolsonaro.

Otros candidatos a la presidencia aparecen con porcentajes de apoyo mínimos: Augusto Cury, de Avante, con 4%, el exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado, del Partido Social Democrático, también con 4%, Renán Santos, del Partido Misión, con 3%, y el exgobernador de Minas Gerais Romeu Zema, de Partido Novo, con 1%. Este grupo de candidatos minoritarios, según informó O Globo, cayó de un total de 16% de votos a 12% en un mes. En ese período, Lula subió dos puntos y Bolsonaro, uno.

Sin embargo, para una muy probable segunda vuelta, que se dirimiría el 25 de octubre, los dos principales candidatos aparecen empatados en este sondeo, con 42% de intención de voto. Esta paridad, que se explica en parte por el apoyo de votantes de otros candidatos a Bolsonaro, marca en la encuesta de Quaest un avance mínimo de Lula, de 41% a 42%.

Según el estudio, los indecisos bajaron a 5% desde la última medición, y uno de cada diez habilitados dice que votará en blanco, anulará el voto o se abstendrá.

La polarización entre los dos principales candidatos se refleja también en la evaluación del gobierno, que tiene una buena valoración de 46% de los consultados y recibe la desaprobación de 49%.

Otra conclusión del estudio publicado por O Globo es que Lula creció en intención de voto para la primera vuelta entre los católicos (de 43% a 48%) y los evangélicos (de 23% a 27%). Si bien su oponente también aumentó su intención de voto entre el electorado católico (de 27% a 29%), cayó entre los evangélicos (de 29% a 27%). En esta medición puntual, el margen de error es mayor, de 3%.

Además, el periódico informa que en una semana, el apoyo de las mujeres a Lula pasó de 37% a 40%, mientras que las que votan a Flávio Bolsonaro pasaron de 32% a 29%.

Las “bets” y la santa patrona de Brasil

Mientras Quaest encuestaba a los votantes, se destacaron dos hechos que marcaron la campaña. El de mayor impacto en Brasil fue la decisión del gobierno de Lula de prohibir las apuestas ilegales en plataformas digitales, conocidas como “bets”. Ese negocio millonario ayuda a financiar a grandes clubes de fútbol, al tiempo que ha generado en la población problemas de adicción que en sus casos más extremos hundieron a familias en deudas o fueron incluso motivo de suicidio. Lula destacó ese impacto en la salud financiera y la salud mental para tomar su decisión, que generó reacciones a favor y en contra.

Entre quienes se opusieron se cuentan las empresas de apuestas deportivas de Brasil, que este lunes presentaron una acción ante el Supremo Tribunal Federal para suspender la prohibición. Una asociación de este sector, el Instituto Brasileño del Juego Responsable, argumentó que si bien todavía está pendiente que el Congreso ratifique la medida, la decisión ya puede tener impactos y afectar la libertad económica, perjudicar la confianza en el sector y generarles pérdidas a empresas que invirtieron y contrataron personal. Argumentaron que las compañías autorizadas tenían un permiso de cinco años otorgado por una ley de 2023.

La visión de Lula es muy distinta. Cuando firmó la prohibición habló de la necesidad de poner freno a un fenómeno que está hundiendo en deudas a los hogares. “Es algo espeluznante; me recordó al comienzo del crack en este país. Las apuestas en línea son lo mismo, pero a un nivel muy superior porque son digitales y están al alcance de la mano”, manifestó.

Incluso su oponente electoral, Flávio Bolsonaro, no rechazó la medida, sino que cuestionó a Lula por aplicarla durante la campaña para aumentar su caudal de votos, a tal punto que habló de un supuesto “fraude electoral”.

El dirigente de ultraderecha, heredero político de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, que fue condenado por intento de golpe de Estado, también se escandalizó ante otro asunto que fue llevado al Supremo Tribunal Federal.

Uno de los integrantes de esa corte, el ministro Flávio Dino, anuló una decisión que antes había sido tomada por el presidente de ese tribunal, André Mendonça, quien la adoptó actuando en otro cargo que ocupa, el de ministro del Tribunal Supremo Electoral.

Mendonça había dado la orden de remover de redes sociales una publicación en la que un humorista, Antonio Tabet, incluía una imagen de Nossa Senhora Aparecida, santa patrona de Brasil, en colores dorado, negro y marrón, junto a un texto que decía: “La familia miliciana odia tanto a la mujer negra que resolvió atacar a Nossa Senhora Aparecida”.

Para Dino, estaba en juego la libertad de expresión y no había motivos para prohibir esa publicación. También extendió esa decisión a otras publicaciones en redes sociales que habían sido prohibidas. Según explicó el portal Brasil de Fato, en los últimos días de campaña surgieron diversas acusaciones contra Flávio Bolsonaro que le atribuían la voluntad de quitarle a Nossa Senhora Aparecida la condición de santa patrona de Brasil, y se generó una polémica religiosa fuerte al respecto, que incluyó respuestas de la Iglesia católica. Esas publicaciones habían sido vetadas.

La polémica incluyó diversos componentes. Recordó un proyecto de ley de un dirigente derechista, aliado del bolsonarismo, que en 2007 propuso cambiar la condición de “patrona de Brasil” por la de “patrona de los brasileños católicos apostólicos romanos”, que finalmente fue rechazado.

En el debate en redes también se atribuyó a Flávio Bolsonaro quitarle su condición de patrona del país a Nossa Senhora Aparecida por haber dicho en agosto que si ganaba las elecciones, uno de sus primeros actos sería consagrar Brasil a Jesucristo, en una especie de concesión a una visión evangélica, frente a la católica. El candidato afirmó que era víctima de fake news y culpó a sus rivales electorales y a la Conferencia Episcopal de Brasil.

El propio Lula decidió hacer una aclaración sobre este asunto. En una entrevista con el canal Bandeirantes, dijo que la discusión sobre Nossa Senhora Aparecida “no es aceptable” y que “ella será la patrona de Brasil porque el pueblo quiere tener fe”.

Las posibilidades de reelección de Lula

Volviendo a la encuesta de Quaest, el analista y director ejecutivo de la consultora, Felipe Nunes, dijo en una entrevista con el portal Metrópoles que “Lula vuelve a tener una probabilidad de reelección superior al 50%”, después de mejorar sus índices de aprobación generales. “La semana pasada el saldo negativo del gobierno era de -6 puntos porcentuales. Ahora ese saldo negativo cayó a -3 puntos porcentuales”, explicó.

Nunes consideró que se puede ver una recuperación del candidato del Partido de los Trabajadores entre los católicos, entre los que le lleva 13 puntos de ventaja a Bolsonaro, mientras que entre los evangélicos la diferencia a favor del candidato del Partido Liberal disminuyó.

De acuerdo con el director ejecutivo de Quaest, un dato relevante es el crecimiento que muestra Lula entre las mujeres, los votantes de bajos ingresos y aquellos que reciben el apoyo del programa Bolsa Família.

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