la diaria Brasil

Luiz Inácio Lula da Silva, el 16 de setiembre, en Brasilia.

Foto: Evaristo Sa

Lula defendió a Alexandre de Moraes, mientras la crisis en el STF se mantiene latente y metida en la campaña electoral

Cuando quedan menos de tres semanas para las elecciones las encuestan siguen mostrando un escenario de enorme paridad entre el actual mandatario y el candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro.

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El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo este miércoles que el senador Flávio Bolsonaro, su principal adversario en las elecciones presidenciales cuya primera vuelta se realizará el 4 de octubre, tiene “resentimiento” contra Alexandre de Moraes, el más conocido de los ministros que integra el Supremo Tribunal Federal (STF), debido al proceso que llevó a la detención y condena del exmandatario Jair Bolsonaro y no por la quiebra fraudulenta del Banco Master, que era propiedad del banquero Daniel Vorcaro, quien actualmente se encuentra preso.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT), que en las elecciones de octubre pugnará por obtener su cuarto mandato, dijo además que Moraes prestó “grandes servicios” a la democracia de Brasil cuando presidía el Tribunal Superior Electoral (TSE).

Actualmente, De Moraes es una figura central en la crisis del STF provocada por el escándalo del Banco Master, que alcanza además a otros integrantes de la corte, la instancia de Justicia más importante del país.

“Él fue presidente del TSE en la elección que yo gané. Él sabe, y Brasil sabe, del intento de Bolsonaro por destruir la credibilidad de las urnas brasileñas, que constituyen el proceso electoral más moderno y rápido”, declaró Lula en una entrevista para el canal de Youtube Desce a Letra Show consignada por Folha de São Paulo.

Mientras todas las encuestas de intención de voto difundidas en las últimas semanas pronostican un escenario muy cerrado entre Lula y Bolsonaro en el caso más que probable de que ambos avancen a la segunda vuelta prevista para el 25 de octubre, la crisis dentro del STF es un elemento que le está jugando en contra a la campaña de Lula.

La sesión del martes en el STF sobre las sospechas que involucran a Alexandre de Moraes concluyó sin resolución, y, por lo tanto, sin aportar a la campaña de Lula el cambio de ambiente que el entorno del presidente consideraba necesario.

La solicitud de más tiempo para analizar el caso por parte del ministro Flávio Dino interrumpió el desarrollo de la sesión y podría mantener el asunto abierto hasta 90 días. Para el equipo del PT, esto prolonga un tema que Lula intenta mantener en segundo plano durante la elección, que es la crisis en el STF y su asociación con De Moraes.

De acuerdo con lo que informó la revista Carta Capital, este cálculo resulta particularmente incómodo porque Lula aún no lanzó toda su campaña electoral a pleno.

En el primer mes oficial de la contienda, que empezó el 16 de agosto, el presidente realizó solo 11 viajes con compromisos electorales. Porque además la agenda de Lula también sigue dividida entre compromisos de gobierno y actividades electorales. La estrategia, según personas cercanas a la campaña, consiste en preservar energía y exposición para la etapa decisiva de la disputa, en caso de que el presidente pase a la segunda vuelta.

La campaña considera que el modelo adoptado hasta ahora, básicamente centrado en formatos tradicionales y en la comparación entre los gobiernos de Lula y Jair Bolsonaro, no generó la reacción esperada, o al menos eso es lo que se desprende de las encuestas.

El equipo de campaña del PT comenzó a discutir un cambio de enfoque, poniendo mayor énfasis en la relación directa entre Flávio y su padre en temas como la pandemia, el hambre, el desempleo y la protección del medio ambiente.

Sin embargo, el juicio del STF coloca al PT ante un dilema. La campaña intenta hablar de otros asuntos, pero reconoce que la crisis en el tribunal de justicia se metió de lleno en el debate público.

Además, la preocupación cobra otra dimensión debido a la agenda de debates. Lula evalúa no asistir a los debates previstos para el 27 de setiembre, en la red Record, y para el 1° de octubre, en Globo. La estrategia consiste en preservar su imagen para la recta final, pero esto puede chocar con la necesidad de exposición, precisamente cuando Flávio Bolsonaro está ocupando cada vez más espacio en los medios.

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