Xi Jinping, el presidente de China, se reunió este jueves en la Casa Blanca con su par estadounidense, Donald Trump, en una visita de Estado que continuará hasta este viernes. Fue la primera visita del presidente chino a Estados Unidos desde que en 2015 Xi fue recibido por Barack Obama. Más recientemente, en mayo, Trump visitó al presidente chino en Pekín.
La agenda del encuentro de este jueves incluía el desarrollo de la inteligencia artificial, la disputa por las tierras raras, la situación de Taiwán, la guerra arancelaria desatada por Trump y conflictos como la guerra en Irán. Pero el principal objetivo era bajar las tensiones y mantener un ambiente de diálogo.
Al terminar el encuentro, que se extendió por más de tres horas, Trump despidió a Xi frente a medios de prensa. “Gran reunión. Gracias”, le dijo.
Antes de despedirse hasta la cena, que compartirían más tarde, el anfitrión le mostró a Xi los jardines de la Casa Blanca y las obras del enorme salón de baile que proyecta construir. “Tuvimos una reunión estupenda, y él tiene un gran interés por el granito [...]. Es un experto en piedra, entre otras muchas cosas, y le encanta el buen granito”, señaló Trump, que no respondió preguntas de la prensa.
Xi, al inicio del encuentro, se refirió a la inteligencia artificial. Habló de “la capacidad y la responsabilidad de desarrollar y gestionar la IA para el bien común y garantizar que su desarrollo esté siempre bajo control humano”. Al salir de la reunión, dijo que reiteró la postura de China sobre Taiwán, y destacó la importancia de que el gobierno estadounidense “gestione con prudencia la cuestión taiwanesa”.
El mandatario chino también destacó que “ante los cambios que experimenta nuestro mundo y los tiempos actuales, y dada su relevancia histórica, China y Estados Unidos, como dos grandes naciones, asumen la responsabilidad histórica de impulsar el desarrollo y el progreso de la humanidad”.