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La guerra de Ucrania y el rol de la Unión Europea: socialismo o barbarie

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El embajador de la Unión Europea (UE) en Uruguay argumentó en la diaria, el 14 de febrero, “que ya se cumplen cuatro años de esta guerra brutal y absurda”. Refería de esta forma al accionar preventivo –a nuestro criterio, claro– de Rusia en Ucrania. Según el gesto político de Petros Mavromichalis, la barbarie en pleno siglo XXI resulta exclusiva del enfrentamiento en Ucrania. No se atreve a referenciar crímenes colectivos diversos que han venido cometiendo las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en el mar Caribe, primero contra navegantes, luego contra la República Bolivariana de Venezuela, ahora con la República Árabe de Irán, mientras Israel hace lo propio en Líbano, Irán o con quien se cruce en su mira.

El escritor Paul-Marie De La Gorce escribió un artículo en Le Monde diplomatique en 1992, titulado “Contener, contener, siempre contener a Rusia”, donde refiere a un documento preparado por el Pentágono –el informe Wolfowitz– que “desde sus primeras páginas no deja ninguna incertidumbre sobre su finalidad: garantizar el estatus de superpotencia única que Estados Unidos adquirió tras el derrumbe del exbloque soviético”.

“En Rusia, en los años 90, estalló una crisis generalizada. Comenzamos a poner orden, retomando el Estado ruso el control de empresas estratégicas que habían sido privatizadas”, comentó un diputado de la Duma que recibió a la delegación que integramos algunos miembros del Frente Amplio, junto con periodistas, en el aeropuerto de Moscú, en setiembre de 2023.

“La preocupación de los autores del Informe Wolfowitz se centra en el eventual resurgimiento de una gran potencia en el este… mantener a cualquier precio la disolución de la Unión Soviética”, afirma De La Gorce. El informe de referencia recomienda “continuar apuntando una parte del arsenal estadounidense contra los principales dispositivos del antiguo arsenal soviético [...] porque Rusia continúa siendo la única potencia en el mundo que podría destruir a Estados Unidos”.

En el BRICS+, con excepción de la Federación Rusa, las naciones que lo integran no han promovido ninguna guerra. Otro mundo está en marcha, mientras la UE resiste, pero terminará marcando el paso de Estados Unidos.

En el mismo libro que reproduce el texto de De La Gorce (La nueva guerra fría. Rusia desafía a Occidente, editado por Le Monde), se publica un texto de la periodista Anne-Cécile Robert que trata sobre la intervención de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Kosovo en 1999: “Un quiebre [...] sin mandato del Consejo de Seguridad de la ONU, con la participación de Francia y de Reino Unido, en marzo de 1999, Estados Unidos lanzó una enorme operación de bombardeos aéreos que terminó con la capitulación de Belgrado [excapital de Yugoslavia] en menos de tres meses”.

“Barbarie del siglo XXI”, dice Mavromichalis. Vladimir Putin, en 2007, en la conferencia de seguridad europea, había advertido que la UE, su brazo armado, estaba sobrepasando todos los límites para la seguridad de la Federación Rusa, rodeando su territorio con bases plagadas de misiles nucleares. Convenimos que la guerra es un acontecimiento brutal. Lo es también una bala que ingresa al cuerpo de una niñita en Montevideo, como sucedió nuevamente, sin necesidad de pensar en bombardeos aquí cerca.

Fue la OTAN que destruyó, desde el aire, posiblemente a la nación más avanzada de África, Libia, y asesinó a Muamar Gadafi y a tantos miles de ciudadanos africanos que habían ido a la gran nación del norte del continente a componer sus vidas. No hablemos de la crueldad de Israel y Estados Unidos, sino de que vuestro problema, embajador, es que la humanidad atisba la construcción de un mundo sin opresiones, pueblos antes esclavizados que fueron sustento de la llamada civilización europea. En el BRICS+, con excepción de la Federación Rusa, las naciones que lo integran no han promovido ninguna guerra. Representan alrededor del 50% del PIB mundial. Otro mundo está en marcha, mientras la UE resiste, pero terminará marcando el paso de Estados Unidos.

Raúl Campanella es militante del Frente Amplio, integrante invitado de la Mesa Política Nacional en representación del Partido Obrero Revolucionario.

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