La anunciada Junta General de Accionistas del grupo mediático español Prisa, formalmente convocada para el 29 de junio, se cumplió tal como lo exige su estatuto, y la derecha aprobó un plan estratégico presentado por los accionistas controlantes que contó con el apoyo del 99,9% de los votos. Un plan controlado por Joseph Oughourlian, a la derecha del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
En esta instancia cuidadosamente planificada, los accionistas han aprobado las cuentas del año 2025 y el estado de información no financiera, han establecido que el número de consejeros es de 11 y también han ratificado a Alberto Polanco como consejero ejecutivo, además de aprobar la retribución del Consejo de Administración.
El presidente de Prisa, Joseph Oughourlian, anunció que proyecta cerrar este ejercicio con ingresos superiores al millón de euros y un margen de beneficios antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones que estará en el rango de 18% a 19%. Prisa, afirmó, “ha recuperado el pulso, reforzado su estructura y vuelve a crecer con ambición y prudencia a partes iguales”.
Plan estratégico
Del plan 2026-2030, ha dicho que “Prisa aspira a ser un punto de encuentro, un espacio en el que se defienden la verdad y la educación de calidad. Un actor relevante en la construcción de un futuro más informado, más justo y más compartido”.
Cuando le tocó el turno a Alberto Polanco, expresó que “contamos con los equipos, los recursos y el plan necesarios para dar un nuevo salto estratégico y llevar a la compañía al siguiente nivel, siempre fieles a nuestro propósito: crear oportunidades de vida a través de la educación”.
Cumplida la asamblea de acuerdo con la planificación, la crónica del propio El País da cuenta de que “a preguntas de los periodistas, Oughourlian ha negado que se haya producido un cambio en la línea editorial de El País o la Cadena SER. “Habría que preguntárselo a la gente de la SER y de El País, pero no me han informado de que haya ningún ajuste en la línea editorial”.
La crónica sigue así: “Preguntado por la salida de Ángels Barceló de la Cadena SER, Oughourlian señaló que hay periodistas que, cuando salen o se les cesa, se declaran víctimas de la libertad de prensa o de algún cambio en la línea editorial. Citó el caso de Antonio Caño, director de El País cesado en junio de 2018, lo que él atribuyó a un acuerdo entre Pedro Sánchez y el propio Oughourlian. Pero cuando se tomó esa decisión, ni Sánchez estaba en La Moncloa ni Oughourlian era presidente de Prisa”.
En este caso, soneto y enmienda llegaron de la mano. Para el actual presidente de Prisa, esta es su versión: “Él [por Antonio Caño, director del diario El País] va con este cuento y suena mejor que el que se le echó, porque los números de El País eran horrorosos”. En cuanto a la despedida de Barceló –quien dijo: “Yo ya soy la página de la izquierda y ahora toca completar la página de la derecha”–, el presidente de Prisa negó un cambio en la línea editorial: “Es un comentario desagradable con la compañía, pero sobre todo con sus compañeros, sus excompañeros”.
La cuestión aquí no es solo hacia dónde va este PSOE o uno post Sánchez, sino cómo se alinea España para fortalecer una Europa hoy débil frente a Estados Unidos, sus caprichos bélicos y sus arrebatos económicos.
Cambios de senda
El 10 de junio el diario El País mostró un ejemplo de su cambio de línea. Publicó una entrevista extensa al alcalde de un pueblo de “500 vecinos”, que para evitar “confusiones” se apellida Sánchez, pero Álvaro. Con más de 35,6 millones de habilitados para votar en las próximas elecciones nacionales, la representatividad mínima de este alcalde queda expuesta. La provincia de Cáceres apenas tiene 356.000 habitantes.
Pues con gran destaque, El País informó que Álvaro Sánchez, sin previo aviso y en su primera intervención, lanzó una enmienda a la totalidad de las cuentas, apelando al recurso de citar, sin precisar demasiado, a vecinos con nombres propios. Su candidatura, dijo, es “la candidatura de la alegría, la fuerza y la ilusión”.
La cuestión es que este alcalde “ofreció al Partido Popular aprobar los presupuestos de 2026 de la región, que se debaten estos días en la Asamblea de Mérida, a cambio de que cese a los miembros de Vox que integran el gobierno de la presidenta María Guardiola. “Llega tarde”, zanjó después la portavoz y consejera de Hacienda, Elena Manzano”.
Por eso, el titular parece un “aviso a los navegantes”. El titular, también desproporcionado gráficamente, reza así: “[Sánchez] Cotrina, el líder del PSOE extremeño que ofrece un pacto al PP [Partido Popular] si echa a Vox: ‘Cerrarles la puerta es tener un clima social mejor’”. Singular, cuando los pactos que dieron la investidura a Pedro Sánchez fueron Sumar y otros, pero jamás el PP, con quien el choque en el Congreso es cotidiano. Una cuestión así derribaría al gobierno del PSOE.
Por la dimensión política del alcalde, no califica para afirmar que se trata de una amenaza política, pero sí se trata de una señal de lo que hoy busca Prisa: una estabilidad PP + PSOE; algo así como “derecha y centroderecha”.
Hoy, Prisa y su cercanía al PSOE es cuestión del pasado, salvo que la interna socialista abandone esta alianza que le permite gobernar España y renuncie a posicionarse como un bastión del europeísmo del siglo XXI, cerrándole el paso a Estados Unidos y su política armamentista.
El nudo español, complejo e incierto, aún es capaz de sostener a Sánchez y sus apoyos parlamentarios, desarrollando un “gobierno progresista”. El gobierno aún puede hacer la diferencia aunque pierda algunos apoyos. Un recambio en favor del PP es igualmente incierto y la Unión Europea desdibujaría aún más su aura, en beneficio de Donald Trump o de lo que resulte de las elecciones.
La cuestión aquí no es solo hacia dónde va este PSOE o uno post Sánchez, sino cómo se alinea España para fortalecer una Europa hoy débil frente a Estados Unidos, sus caprichos bélicos y sus arrebatos económicos.
Son cuestiones de política interna, regional y global. En mala medida, las cartas están echadas pero quedan aún varias partidas por jugar. No son solo elecciones por dirimir, también intereses económicos concentrados y geopolíticos.
Ernesto Kreimerman fue presidente del Servicio de Comunicación Audiovisual Nacional y director de Televisión Nacional del Uruguay y de las radios públicas en 2018 y 2019.