la diaria Paysandú › Cultura

Foto: Archivo personal de Mario Pagano

Cuando el rock se hizo azul

A 65 años del debut de Los Blue King’s, dos investigadores descubren y desentrañan el repertorio del primer concierto del rock uruguayo, que aconteció en Paysandú, el 10 de octubre de 1961.

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La historia de Los Blue King’s ha sido escrita desde los viejos diarios, como El Telégrafo, hasta columnas biográficas de Daniel Escondeur publicadas en el Diario de la Noche. También en el libro Pasión y vida (1994), del ecuatoriano Stalin Govea, y en el primer libro uruguayo sobre Los Iracundos: Sin palabras/Los Iracundos, de Lalo Montes y Tito Lagos (Estuario, 2026). Existen decenas de páginas en Facebook y varios programas de radio, tanto en Uruguay como en el exterior, que hacen sus aportes. Miguel Molinari, con sus investigaciones, ayuda a reconstruir la historia de la banda que, increíblemente, aún falta por descubrir.

Hoy nos centraremos en la música que sonó esa noche, la verdadera protagonista, y la que a la larga transformó un simple espectáculo en beneficio del Club Olimpia en el que nosotros consideramos el primer recital de una banda de rock de Uruguay. En caso de aparecer nueva información que arroke luz sobre recitales anteriores, seremos los primeros en traspasar la cocarda a quien se lo merezca.

Ese martes 10 de octubre se subieron al escenario Leonardo Franco, Juan Bosco Zabalo y José María Brunini en guitarras, Jesús María Febrero en piano, Hugo María Burgueño en contrabajo, Juan Carlos Velázquez en batería y un jovencísimo Eduardo Franco en voces y guitarra. La agrupación logró mantenerse unida por casi 25 años desde que Brunini abandonara la banda a fines de marzo de 1962, y aun después de la muerte de Eduardo Franco, en 1989, consiguió mantener su legado en cada uno de sus miembros fundacionales hasta el día de hoy.

El repertorio de los siete reyes azules

Hasta hoy creíamos que el repertorio de Los Reyes Azules (Blue Kings) fue de tan solo cinco temas y que estos habían sido repetidos, ya que no contaban con más canciones ensayadas. Las piezas escogidas por los sanduceros habrían sido las siguientes: “Presumida”, “La plaga”, “Sacude, bate y rola”, “La novia” y “Vuelve primavera”.

Luego de una exhaustiva investigación en diferentes medios de prensa escrita de la época, encontramos el verdadero repertorio de la banda en El Diario de Paysandú del miércoles 18 de octubre de 1961. José María Brunini, partícipe del evento y testigo privilegiado ya que era integrante del conjunto, publicó en su columna musical Discomanía la siguiente información hasta hoy desconocida por historiadores y fanáticos:

“Los Blue King’s, un debut y un éxito: cuatro guitarras, piano, batería y contrabajo. Siete muchachos sanduceros armados de sincero entusiasmo y amor por la música moderna. Hicieron su debut frente al público el martes pasado, en el festival que organizara el Club Olimpia en el teatro Florencio Sánchez. El triunfo fue categórico y rotundo, y el público supo valorar el sacrificio de estos muchachos dándoles el aplauso sincero, infiriéndoles así una cuota de confianza y optimismo para el futuro”.

“Ejecutaron estos temas: ‘La plaga’; ‘Vuelve primavera’; ‘Sacude, bate y rola’; ‘Sigue llamando’; ‘La novia’ y ‘Borrachita’. En el programa figuraban solamente tres interpretaciones, pero el público exigió más y se vio complacido. Quien escribe estas columnas discómanas es integrante de LOS BLUE KING'S y quizás peque de inmodesto al comentar el éxito. Pero la verdad y la sinceridad nunca están mal, ¿no les parece?...”.

Hasta el día de hoy, ya sea por errores de memoria, por repetición o por simple descuido, las versiones que nos habían llegado difieren en la cantidad y nombre de los temas. Finalmente sabemos que fueron seis canciones las que interpretaron Los Blue King’s aquella noche del debut. La publicación del repertorio por parte de una de las personas encargadas de confeccionarlo, y a tan solo una semana del hecho, es indiscutible.

Los Blue King’s debutaron interpretando seis canciones que hasta hoy se discute si fueron interpretadas exclusivamente por la voz de América: Eduardo Franco, o si fueron repartidas entre Eduardo y Brunini. Será materia de otro debate. Los siete sanduceros interpretaron canciones de una variedad de estilos pero ejecutadas en el lenguaje de su generación: el rock & roll. Con precarios amplificadores Geloso, guitarras con micrófonos armados por ellos mismos, con dedos ensangrentados de tocar las duras cuerdas de contrabajo, una batería armada con descartes de una banda de jazz y con el piano disponible en el escenario, Los Blue King’s hicieron estallar la fiebre del rock & roll en vivo en nuestro país; “los gurises deliraban siguiendo el ritmo, cantando y marcando el compás” y “el ‘otra, otra’ era apabullante”, nos comentó Juan José Rayo Oberti, presentador de la banda aquella noche y quien luego sería su primer mánager.

Analizando los temas interpretados por Los Blue King’s

“La plaga”, de 1957, conocida por su nombre en inglés como “Good Golly, Miss Molly”, se hizo famosa en la voz y piano de Little Richard. Tema que fue popularizado en español por el conjunto mexicano Los Teen Tops en 1959. Los Blue King’s tomaron la referencia de sus ídolos que un par de años después iban a encontrarse sobre el mismo escenario.

“Vuelve primavera”, originalmente un bolero interpretado por una banda de rock, fue compuesto por Armando Trejo en 1958 y grabado por sus Blue Caps. Esta canción interpretada por los mexicanos tiene una propuesta e instrumentación diferente a los clásicos boleros y se parece más a una balada de rock romántica.

“Sacude, bate y rola” es la traducción al español de la canción “Shake, Rattle and Roll”, el hit que hizo conocer Bill Haley en 1954 y que fuera utilizado masivamente en las películas devoradas por la juventud de todo el mundo. Lo llamativo es que los sanduceros hacen una versión instrumental, anunciando ya desde sus inicios y por siempre que la banda iba a compartir canciones cantadas y temas instrumentales. Sobre más detalles de esta faceta olvidada del grupo recomendamos el libro Sin palabras (Estuario, 2026).

“Sigue llamando” es la traducción de “Keep a Knockin’”, canción popularizada por Little Richard en 1957. Un par de años después fue interpretada, por primera vez en español, por los ya conocidos Teen Tops en su disco debut de 1960. Como hicieran los mexicanos, Los Blue King’s debieron sustituir las partes de saxo por estridentes solos de guitarra, y Febrero hacía su parte a lo Ricardito.

“La novia”, un vals-bolero compuesto por Joaquín Prieto y cantado por su hermano Antonio, había sido un bombazo desde que fue grabada en México ese mismo 1961. Al ser indagado por la inclusión de este tema que no tenía raíces juveniles, Rayo Oberti nos manifestó que, según recordaba, decidieron incluir un tema no tan “loco” que les gustara a todos los que fueran a verlos, incluidos padres, tíos y abuelos. Un concepto que Eduardo Franco manifestó a Gustavo Diverso en su última entrevista de enero de 1989, “la banda debe abarcar la mayor cantidad de público posible”.

“Borrachita” es la última canción nombrada del repertorio. Es un corrido mexicano que interpretó la banda de rock azteca Los Sparks en 1961. La banda convirtió una canción tradicional en rock, lo mismo que había sucedido con “La bamba”, versionada por Ritchie Valens. El 2 de octubre de 1961, en la columna Discomanía, se publicó la letra de esta canción con la leyenda “Del repertorio de Los Blue King’s”.

Los jóvenes Blue Kings estaban en la etapa inicial de sus carreras y no se habían largado a hacer temas propios. Aún no había comenzado la catarata de éxitos que escribiría Eduardo Franco años más tarde. Lo que primó en esa primera fecha fue el impulso de imitar a sus ídolos, los que, a su vez, en muchos casos hacían versiones en español de sus ídolos norteamericanos.

Los Blue King’s estaban fogueándose, entendiendo la música que los inspiraría por años. En poco tiempo surgiría su primer hit, el “Blue King Twist”, un trabajo de autoría grupal que los llevaría a triunfar en Montevideo.

El debut al aire, una frase y una promesa

Lo que aconteció aquella nochecita del martes 10 de octubre fue algo jamás visto en Paysandú, ni siquiera en el resto del país. El docente, músico y periodista Ángel Ernesto Benítez publicó por primera vez la sección Discos al Aire el viernes 22 de setiembre de 1961 en el diario El Telégrafo. En ese espacio, a tan solo tres días del debut, se escribió la primera reseña de un recital de rock en nuestro país.

El viernes 13 de octubre, en medio de unos cuantas noticias escuetas “destinadas a reflejar el movimiento de la música popular”, aparecen dos oraciones intercaladas entre noticias de Bing Crosby, Frank Sinatra, Elvis Presley y un Club de Jazz local: “Con un nombre a traducir, The Blue Kings (Los Reyes Azules), debutaron el martes siete jóvenes que hacen rock and roll en Paysandú. Prometen”.

En tan solo 24 palabras (una nimiedad periodística, un telegrama de la época) el cronista traduce el nombre para los que no manejan el inglés, los cuantifica (siete jóvenes) y de suyo los inscribe en un género (rock and roll). La última palabra constituye una oración en sí misma; con esa conjugación de la tercera persona del plural del presente indicativo del verbo prometer, Ángel Ernesto Benítez nos deja con la expectativa de saber qué pasará entonces con estos siete jóvenes a futuro. Un elogio en una palabra. En la opinión de quienes escriben, esas dos oraciones constituyen una lección periodística fabulosa. ¿Cómo realizar un juicio sintético, contundente y positivo? Leer “Discos al aire” en el diario El Telégrafo.

Esa promesa, ilusión y esperanza puesta en Los Blue King’s se vio plasmada muy prontamente con el aluvión de éxitos, contratos y actuaciones que lograron en poco tiempo. Ya a comienzos de marzo de 1962 actúan en Montevideo para el programa Discodromo de CX8 Radio Sarandí, conducido por Rubén Castillo; al poco tiempo ganaron un concurso (carreras de discos) organizado por el mismo programa. Actuaron en confiterías, bailes, boites y hoteles de Paysandú, Salto y alrededores. El éxito tiene precio, y fueron castigados por la Asociación Sanducera de Músicos.

Se sobrepusieron, y en marzo de 1963 firmaron contrato con el sello Clave, y para mayo grabaron el primer single de rocanrol de una banda uruguaya. Traspasaron fronteras y actuaron en Porto Alegre, Buenos Aires, incluso en canales de ambas ciudades, y para fines de 1963 ya tenían un nombre en la vecina orilla.

El carnaval de Escala Musical de 1964 los puso en primera plana junto con sus ídolos los Teen Tops y los Locos del Ritmo de México. Luego del Festival de la Canción de Parque del Plata de fines de febrero de 1964, los directivos de la RCA decidieron contratarlos. Fue el final de Los Blue King’s y el nacimiento de Los Iracundos. Escribirían maravillosas páginas de la música uruguaya por toda América y varios rincones del mundo.

Un futuro esperanzador: el diario de Los Blue King’s

A 65 años del debut, los nuevos datos revelados en este artículo no cambian la historia. Nos cambia a los que investigamos, porque sabemos que aún faltan fechas, lugares y datos sobre aquel período inicial de la agrupación. Por eso, quienes escribimos este artículo, junto con Miguel Molinari y Gonzalo Montes, conformamos el grupo TALM Producciones para construir “El diario de Los Blue King’s”, un pretencioso registro del día a día de la banda. La historia de la música uruguaya está en permanente construcción y cada vez más se tiene en cuenta la importancia de Los Blue King’s y de Los Iracundos. Estos aportes van en ese sentido.

Aníbal Álvarez Fontán es escritor e investigador. Tiene el canal de Youtube El Rescate de Los Iracundos y el canal de Whatsapp “Los Iracundos-Archivo Vivo”. Colabora: Roberto Tito Lagos, músico, dibujante e investigador musical.

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