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Frontera entre Uruguay y Argentina, el 26 de marzo, en Salto.

Foto: Ariel Volpi

El litoral recupera competitividad, pero el empleo y los costos siguen siendo los grandes desafíos

La histórica reducción de la brecha de precios con Argentina marca un cambio de escenario para Paysandú, Salto y Río Negro.

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La frontera uruguaya atraviesa un momento que hasta hace pocos años parecía improbable. La diferencia de precios con Argentina se redujo a niveles históricamente bajos y el fenómeno que durante años llevó a miles de uruguayos a cruzar los puentes para hacer compras comienza a perder fuerza.

Sin embargo, detrás de esta mejora relativa persisten desafíos que condicionan el desarrollo económico del litoral porque la región continúa enfrentando problemas estructurales vinculados al desempleo, la informalidad laboral y la falta de inversiones.

Así lo analizó el economista Adolfo Fernández Tolosa, de AF Consultoría, en dialogo con la diaria, quien sostuvo que la región vive una coyuntura favorable en materia de competitividad, aunque todavía lejos de resolver los problemas de fondo que afectan a departamentos como Paysandú, Salto y Río Negro.

Según el último índice de precios fronterizos (IPF) de la Universidad Católica, correspondiente a mayo de 2026, la brecha de precios entre Salto y Concordia se ubicó en apenas 15%, uno de los registros más bajos desde que comenzó a elaborarse la serie. En el caso de los alimentos, la diferencia alcanzó solamente 9,1%, un mínimo histórico.

“Estamos frente a un cambio de escenario muy importante. Hace dos o tres años cruzar a Argentina para realizar compras representaba un ahorro significativo para las familias uruguayas. Hoy esa ventaja prácticamente desapareció”, explicó Fernández.

El economista señaló que incluso se observa un fenómeno inverso al de años recientes, con consumidores argentinos que vuelven a realizar compras en Uruguay debido a la apreciación de los precios en su país. No obstante, advirtió que esta mejora en la competitividad no significa que hayan desaparecido las dificultades económicas para los hogares y las empresas de la región.

La inflación interanual alcanzó en mayo 3,77%, mostrando una aceleración respecto al mes anterior. A esto se suma el incremento acumulado del precio de los combustibles, que para muchos consumidores supera el 20% desde marzo. “El combustible impacta directamente en la logística, el transporte y la actividad productiva. Aunque la brecha de precios con Argentina se haya reducido, los costos internos siguen siendo una preocupación para el sector empresarial”, indicó.

El mercado laboral continúa siendo uno de los principales indicadores de vulnerabilidad. Los datos del Instituto Nacional de Estadística muestran que Paysandú registró una leve mejora en la tasa de desempleo, pasando de 11% a 10,2% en el trimestre febrero-abril de 2026. Sin embargo, Río Negro alcanzó 13%, mientras que Salto se ubicó en 7,3%.

Para Fernández, la lectura no debe limitarse únicamente a la cantidad de personas sin trabajo. “Hay otro dato igual o más preocupante que es la informalidad. En algunos departamentos del litoral, uno de cada tres trabajadores se desempeña sin aportes a la seguridad social. Son personas que tienen empleo, pero carecen de estabilidad y protección”, señaló.

Las cifras respaldan esa preocupación. La informalidad alcanza a 32,2% de los ocupados en Río Negro, a 31% en Salto y a 26,5% en Paysandú. A juicio del economista, estos indicadores reflejan problemas estructurales que trascienden las coyunturas cambiarias y que limitan el crecimiento de la región.

En ese sentido, recordó las conclusiones de un reciente estudio del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) que ubicó a Salto en el puesto 17 entre los 19 departamentos del país en términos de PIB per cápita, pese a ser uno de los más importantes por población y extensión territorial. “El diagnóstico es extrapolable a buena parte del litoral. Existe potencial productivo, infraestructura estratégica y ubicación privilegiada, pero persisten dificultades vinculadas a la formación de capital humano, la coordinación institucional y la capacidad de atraer inversiones”, afirmó.

Frente a este panorama, Fernández destacó la importancia de aprovechar herramientas vigentes como el Decreto 084/026 sobre comercio de frontera, que permite acceder a beneficios fiscales y laborales para determinados comercios ubicados en zonas habilitadas. Sin embargo, aseguró que muchos empresarios todavía desconocen los alcances de la normativa o no han iniciado los trámites necesarios para acceder a esos beneficios. “Hoy existe una ventana de oportunidad que el litoral no tenía hace algunos años. Los precios son más competitivos, el comercio local recupera terreno y hay instrumentos para reducir costos. Pero para que eso se traduzca en desarrollo y empleo de calidad se necesita gestión, inversión y una estrategia de largo plazo”, concluyó.

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