El director de Vialidad, el arquitecto Juan Carlos Turban, destacó en diálogo con la diaria que se ejecutaron más de 1.150 kilómetros de caminería rural, se alcanzaron 400 cuadras intervenidas en zonas urbanas y se lograron reducir significativamente los costos de mantenimiento gracias a la implementación de un convenio de productividad.
Turban señaló que uno de los principales compromisos asumidos al comienzo de la administración era intervenir 1.000 kilómetros de caminería rural entre setiembre de un año y setiembre del siguiente.
“Desde el 10 de julio y llegando al primer año de gestión, logramos ejecutar 1.150 kilómetros de caminería rural con los equipos de la Dirección de Vialidad y con el apoyo de los nueve municipios del interior del departamento”, expresó.
El jerarca recordó que la meta surgió de un acuerdo de trabajo con las alcaldías y que los caminos a intervenir estaban previamente identificados en un mapa elaborado de forma conjunta. Sin embargo, el avance de los trabajos permitió incorporar nuevos tramos que inicialmente no estaban incluidos en la planificación.
“De la caminería que estaba marcada en ese plan la mayoría de los caminos ya están terminados. Otros se encuentran en ejecución porque los equipos continúan trabajando en esos corredores, pero además pudimos sumar otros caminos que no estaban previstos originalmente, lo que explica que hayamos superado la meta”, explicó.
Una red vial de 3.000 kilómetros
Turban destacó que el desafío de mantener la caminería rural es permanente debido a la extensión de la red vial departamental que alcanza aproximadamente los 3.000 kilómetros.
Para enfrentar esa realidad, la intendencia trabaja con tres equipos propios de la Dirección de Vialidad y con un equipo en cada uno de los nueve municipios del interior. Esa capacidad operativa, indicó, fue fortalecida mediante una importante inversión en maquinaria realizada durante el período anterior.
“Los municipios fueron equipados con maquinaria por unos tres millones de dólares, lo que permitió dotarlos de herramientas acordes a las necesidades del territorio y mejorar sustancialmente la capacidad de respuesta”, remarcó.
Según el director, el fortalecimiento de la infraestructura vial no solo beneficia a los productores rurales, sino también a los habitantes de pequeñas localidades y centros poblados que dependen diariamente de esos caminos para acceder a servicios, centros educativos y actividades económicas.
El desafío del mantenimiento
Más allá de las obras ejecutadas, Turban remarcó que el mantenimiento de la caminería rural constituye una tarea continua.
“El mantenimiento depende mucho del uso que tengan los caminos y también de la colaboración de quienes los utilizan. Hay productores y vecinos que consultan permanentemente si las condiciones permiten circular, pero también existen casos en los que no se respetan las recomendaciones y eso genera un deterioro importante”, afirmó.
Actualmente rige un decreto que prohíbe la circulación en caminos rurales durante los días de lluvia y en las 72 horas posteriores a las precipitaciones. No obstante, la normativa fue aprobada en 1972 y la intendencia entiende que necesita una actualización para adaptarse a las nuevas realidades productivas del departamento.
“Estamos trabajando en una modificación del decreto para adecuarlo a las cargas actuales y a los sistemas de producción que existen hoy. La realidad del departamento cambió mucho en las últimas décadas y la normativa debe acompañar esos cambios”, explicó.
La propuesta contempla establecer restricciones diferenciadas según el volumen de lluvia registrado. De esta manera, no se aplicarán las mismas limitaciones cuando las precipitaciones sean leves que cuando se produzcan eventos de mayor intensidad.
“Estamos planteando escalas de uso según la cantidad de milímetros caídos. Habrá criterios diferentes para lluvias de hasta cinco milímetros, para precipitaciones de entre cinco y 20 milímetros y para eventos superiores a los 20 milímetros. También se tendrán en cuenta las distintas épocas del año”, adelantó.
Controles y sanciones
Junto con la actualización normativa, la intendencia busca fortalecer los mecanismos de control sobre el uso de la caminería rural. Turban indicó que actualmente existen actuaciones cuando se detectan incumplimientos, pero se pretende que las facultades de fiscalización y sanción queden expresamente incorporadas en la nueva reglamentación.
“Queremos avanzar en un sistema más claro, con inspectores que puedan actuar cuando se detecte un uso indebido de los caminos en condiciones que generan daños. El patrimonio vial es de todos los sanduceros y debemos cuidarlo entre todos”, sostuvo.
Uno de los aspectos que la Dirección de Vialidad considera estratégicos para los próximos años es la incorporación de nuevas tecnologías que permitan reducir la frecuencia de las intervenciones.
En ese marco, Turban recordó una experiencia piloto realizada en Colonia 19, donde se ejecutaron 600 metros de camino cementado con resultados positivos.
Además, informó que recientemente fue adjudicada la compra de un tren de reciclado vial por un monto cercano al millón de dólares. “El objetivo es cambiar la forma en que hacemos caminería. Hoy hay caminos a los que debemos volver cuatro o cinco veces para realizar tareas de mantenimiento. Con estas nuevas tecnologías buscamos realizar intervenciones más profundas que nos permitan regresar recién después de tres o cuatro años”, explicó.
De acuerdo con el director, aunque estas soluciones requieren una inversión inicial mayor, terminan resultando más económicas a largo plazo debido a la reducción de costos de mantenimiento y al menor desgaste de los recursos humanos y materiales.
Avances en la ciudad y localidades del interior
La gestión vial también tuvo una fuerte presencia en las zonas urbanas. Durante el primer año de trabajo se alcanzó la intervención de 400 cuadras entre la ciudad de Paysandú y distintas localidades del departamento.
Del total, 25 cuadras corresponden a Tambores y 10 a Termas de Almirón, mientras que las restantes fueron ejecutadas en la capital departamental.
Los trabajos incluyeron pavimentaciones nuevas, mantenimiento de calles de hormigón, reparación de baches, reposición de pavimentos deteriorados, mejoras en calles adoquinadas y obras complementarias de drenaje pluvial.
“Las intervenciones se desarrollaron en toda la ciudad, tanto en la zona sur como en el centro y el norte. No hablamos únicamente de pavimentos nuevos, sino también de un amplio plan de mantenimiento que busca conservar la infraestructura existente”, señaló.
Turban explicó que la estrategia consiste en identificar de manera permanente las patologías constructivas que aparecen en distintos puntos de la ciudad para intervenir rápidamente con recursos municipales.
“Todos los días estamos recorriendo e identificando problemas para resolverlos con herramientas e insumos propios. La idea es actuar antes de que el deterioro avance y genere costos mayores”, indicó.
Productividad y reducción de costos
Otro de los aspectos destacados por el director fue la puesta en marcha del convenio de productividad aplicado a los funcionarios de Vialidad.
Según explicó, el cambio consistió en sustituir un esquema basado principalmente en el cumplimiento horario por un sistema enfocado en el rendimiento efectivo de las cuadrillas.
“El trabajo pasó a medirse por producción y rendimiento. Lo que importa es cuántos metros de camino se realizan por jornada y no solamente la cantidad de horas trabajadas”, señaló.
Los resultados, afirmó, fueron inmediatos. Mientras anteriormente cada cuadrilla intervenía entre siete y ocho kilómetros por mes, actualmente alcanza entre 18 y 20 kilómetros mensuales manteniendo los mismos estándares de calidad.
“Con los mismos funcionarios, los mismos equipos y el mismo tiempo logramos triplicar el rendimiento. Eso significa más caminos atendidos, más vecinos beneficiados y una utilización mucho más eficiente de los recursos públicos”, sostuvo.
Además, el sistema permitió reducir significativamente los costos de mantenimiento por kilómetro.
“Pasamos de un costo cercano a los 6.500 dólares por kilómetro a valores que rondan entre 3.500 y 4.000 dólares. Es un esquema donde ganan todos: la administración puede hacer más obras y los funcionarios reciben incentivos por alcanzar objetivos”, afirmó.
Para Turban estos resultados permiten consolidar una gestión orientada a maximizar los recursos disponibles y ampliar la capacidad de respuesta en todo el departamento.
“Estamos llegando a más lugares, haciendo más kilómetros y resolviendo más problemas con los mismos recursos. En definitiva, eso significa estar más cerca de los vecinos y responder mejor a las necesidades del departamento”, concluyó.