La posibilidad de que la Intendencia de Paysandú transfiera la gestión de la motelería municipal de Termas de Almirón a operadores privados volvió a instalar el debate sobre el modelo de administración de uno de los principales destinos turísticos del departamento. Sin embargo, para Juan Andrés Pardo, la discusión debería ir mucho más allá de la dicotomía entre gestión pública o privada.
Juan Andrés Pardo García y Santos sostiene que la discusión sobre la eventual participación de privados en la gestión de la motelería municipal en termas de Almirón no debe centrarse únicamente en quién administra el servicio, sino en la necesidad de definir una estrategia turística de largo plazo para el departamento.
En una reflexión sobre el presente y el futuro de los centros termales, Pardo considera que el punto central no es quién administra las habitaciones, sino cuál es el proyecto turístico que Paysandú pretende desarrollar para las próximas décadas.
Según plantea, los recientes acontecimientos vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de revisar los modelos de gestión vigentes. Recordó que tiempo atrás había propuesto analizar alternativas como la creación de un fideicomiso de administración para los complejos termales y entiende que las circunstancias actuales refuerzan la conveniencia de abrir una discusión profunda sobre el tema.
Una visión a largo plazo
Para Pardo sería un error pensar que un cambio de administrador resolverá por sí solo las dificultades que enfrenta el sector. A su juicio, los problemas son estructurales y están vinculados a la ausencia de una planificación estratégica sostenida en el tiempo.
En el diálogo con la diaria, sostiene que “si no existe una estrategia comercial, un plan de mantenimiento permanente y una visión de largo plazo, el problema seguirá siendo el mismo independientemente de quién tenga a su cargo la gestión”.
En ese sentido, considera que la intendencia debe mantener la propiedad de la infraestructura y ejercer funciones de regulación, planificación y control, preservando el carácter público de los bienes. Sin embargo, entiende que la gestión de servicios turísticos requiere conocimientos especializados, capacidad comercial y experiencia profesional para competir en un mercado cada vez más exigente.
Pardo aclara que este planteo no supone cuestionar el trabajo desarrollado durante años por los funcionarios municipales vinculados a los centros termales. Por el contrario, entiende que la dificultad radica en un modelo de administración que ya no responde a las dinámicas actuales de la actividad turística.
La competencia ya no es entre termas
Otro de los aspectos destacados por el analista es el cambio que ha experimentado la industria turística en los últimos años. Según afirma, los visitantes ya no eligen únicamente un alojamiento o un complejo termal, sino experiencias integrales.
La calidad de los servicios, la gastronomía, las actividades recreativas, la atención al visitante, la innovación tecnológica, la sostenibilidad ambiental y el entorno natural son hoy factores determinantes al momento de decidir un destino.
Bajo esa perspectiva, sostiene que Termas de Almirón posee ventajas competitivas significativas que aún no han sido plenamente aprovechadas.
Guichón y un ecosistema turístico en crecimiento.
Pardo destaca que Guichón viene consolidando una identidad asociada al turismo de naturaleza, bienestar y descanso. En esa construcción de destino menciona atractivos como el área protegida Montes del Queguay, los palmares, los emprendimientos rurales, el Camino a Tiatucura y el circuito escultórico impulsado por el artista Juan Carlos Ualde.
A ello suma la reciente presentación del Vademécum de Aguas Termales, una herramienta científica y promocional que busca fortalecer el posicionamiento de Almirón dentro del turismo de bienestar.
Para el comunicador, todos estos elementos demuestran que la motelería representa apenas una parte de un proyecto turístico mucho más amplio. “Lo que necesita Paysandú no es solamente definir quién administra las habitaciones. Necesita decidir qué destino quiere construir”, resume.
Un plan estratégico como punto de partida
Entre las propuestas planteadas, Pardo considera imprescindible que cualquier cambio en la gestión esté acompañado por un plan estratégico elaborado en conjunto por la intendencia, el municipio de Guichón, el sector privado y los actores locales vinculados al turismo.
Ese documento, señala, debería establecer metas claras, prioridades de inversión, estándares de calidad, estrategias de comercialización y objetivos medibles para los próximos años.
De lo contrario, advierte, se corre el riesgo de modificar la conducción sin haber definido previamente el rumbo.
El desafío de la sostenibilidad económica
Otro de los argumentos expuestos refiere a la situación financiera de los complejos termales. Según indica, actualmente las termas representan una estructura deficitaria para la administración departamental y dependen en gran medida de recursos públicos para sostener su funcionamiento.
Además, observa que los ingresos generados se integran a Rentas Generales, lo que dificulta que esos recursos puedan reinvertirse sistemáticamente en obras de modernización y mejoras de servicios.
A su entender, esta realidad limita las posibilidades de competir con otros destinos turísticos que sí reinvierten permanentemente en infraestructura y promoción.
“El debate merece argumentos”
Pardo reconoce que existen posiciones contrarias a la incorporación de nuevos modelos de gestión y entiende que forman parte de una discusión legítima. No obstante, considera que quienes defienden el esquema actual también deberían plantear alternativas concretas para revertir las dificultades existentes.
“La discusión merece argumentos y propuestas”, sostiene, al tiempo que advierte sobre el riesgo de que el tema quede atrapado en disputas políticas que posterguen decisiones estratégicas para el departamento.
Considera que Paysandú cuenta con recursos turísticos de gran valor: patrimonio histórico, termas, naturaleza, cultura y emprendedores comprometidos. El desafío, concluye, pasa por consolidar un modelo de gestión capaz de potenciar ese conjunto de fortalezas.
En esa línea entiende que la controversia generada en torno a la motelería de Termas de Almirón puede convertirse en una oportunidad para discutir algo mucho más trascendente: cuál será el modelo turístico que guiará el desarrollo de Paysandú durante las próximas décadas.