El jardín de infantes Lanita cumple diez años de una historia construida a partir del esfuerzo colectivo, la organización de las familias y el compromiso de la comunidad universitaria. El espacio, que funciona en la Estación Experimental Dr Mario A Cassinoni (Eemac), nació como una respuesta concreta a una necesidad de docentes y funcionarios que buscaban contar con un lugar de cuidados para sus hijos mientras desarrollaban sus tareas laborales.
La iniciativa se concretó el 8 de agosto de 2016 y constituyó la primera experiencia de este tipo dentro de la Universidad de la República (Udelar). La inauguración oficial tuvo lugar el 1° de noviembre de ese año, cuando el jardín comenzó a recibir a sus primeros niños.
La idea había surgido de un grupo de docentes que entendía que contar con un espacio de cuidados cercano al lugar de trabajo podía facilitar la vida de muchas familias. A la propuesta se sumaron rápidamente funcionarios TAS, los gremios ADUR y Affur y las autoridades de la Eemac y de la Facultad de Agronomía, que cedió el edificio en comodato.
Para llevar adelante las gestiones y obtener las habilitaciones correspondientes ante el Ministerio de Educación y Cultura, la comisión que había impulsado el proyecto se transformó en la Asociación Civil Palsac, integrada por madres y padres de los niños que concurrían al jardín, entre ellos docentes, funcionarios TAS y estudiantes.
Los primeros años estuvieron marcados por el trabajo “a pulmón”. Las familias organizaron kermeses, venta de alimentos y distintas actividades para recaudar fondos y sostener el funcionamiento del espacio. También existieron apoyos puntuales de la Cosset y de la Comisión Coordinadora del Interior (CCI).
Entre 2020 y 2023 se logró financiar una estructura mínima de funcionamiento mediante fondos de la Comisión Programática Presupuestal (CPP) de la Udelar, lo que permitió asegurar la continuidad del equipo básico y del servicio.
A partir de 2023, Lanita comenzó a presentarse a la convocatoria “Propuestas para la implementación de dispositivos de apoyo a la comunidad universitaria en cuidados de primera infancia y niñez”. Desde entonces obtiene financiamiento a través de esa herramienta, que actualmente constituye su principal fuente de apoyo económico.
Un espacio que creció junto a la comunidad
Con el paso de los años, el jardín amplió su alcance. Desde 2021 comenzó a recibir también a niños y niñas del territorio y de la ciudad de Paysandú, aunque sus familias no tuvieran un vínculo directo con la Eemac.
Para Fernanda Letrizon, quien se incorporó al jardín en marzo de 2021, una de las principales características de Lanita es justamente el espíritu comunitario con el que fue construido.
“Es una experiencia bien única, principalmente por el lugar y por el esfuerzo”, señaló a la diaria.
La referente destacó que el jardín se fue convirtiendo en una especie de gran familia, donde diferentes integrantes de la comunidad aportaron para que pudiera funcionar.
La ubicación tiene además un valor práctico para las familias que trabajan o estudian en la Eemac. La estación experimental se encuentra a unos diez kilómetros de la ciudad de Paysandú, por lo que para quienes no cuentan con familiares en la zona disponer de un lugar de cuidados cercano al trabajo representa una solución especialmente importante.
Lanita recibe niños desde los tres meses de edad y funciona como un jardín maternal, atendiendo actualmente a niños y niñas de hasta tres años. En 2024 alcanzó su matrícula máxima, con 16 alumnos, mientras que este año concurren 13 niños.
El centro cuenta con seis educadoras y una directora, y mantiene una organización basada en los ratios establecidos para la atención de la primera infancia. En el caso de los bebés, por ejemplo, se trabaja con una educadora cada tres niños.
El horario también está pensado en función de las necesidades de las familias: funciona de 8.30 a 16.30, coincidiendo en buena medida con los horarios de trabajo, clases y actividades que se desarrollan en la Eemac.
Además de la propuesta durante el período lectivo, el jardín ofrece actividades recreativas durante las vacaciones de febrero y julio para niños de cero a 12 años.
Diez años y nuevos desafíos
A una década de su creación, Lanita continúa siendo gestionado por Palsac, asociación civil sin fines de lucro que tiene a su cargo la administración económica, institucional y administrativa del proyecto y que también trabaja en la búsqueda de financiamiento y en la coordinación con las instituciones involucradas.
El camino no ha estado exento de dificultades. La existencia de otras propuestas gratuitas de atención a la primera infancia ha incidido en la matrícula.
Sin embargo, el jardín mantiene una cuota de carácter accesible y continúa siendo una alternativa para las familias que buscan un espacio de atención cercano, especialmente por su ubicación dentro de la Eemac.
El desafío hacia adelante pasa por sostener el proyecto y fortalecer la participación de la comunidad. En el marco del décimo aniversario, Palsac convocó a personas y familias vinculadas a la comunidad universitaria a sumarse, distribuir tareas y contribuir a consolidar el espacio.