La actividad fue convocada por el colectivo Manos Púrpuras, que en agosto cumplió 15 años de actividad ininterrumpida. “Salimos porque detrás de cada traba, de cada color y de cada consigna, hay historias concretas”, dijeron los organizadores de la marcha. Había cierto enojo por cierta coincidencia con el horario en que se homenajeaba a Aníbal Sampayo.
Tras recorrer parte de la céntrica 18 de Julio, con alegría, música, baile y toda la parafernalia característica, la marcha bordeó la plaza Artigas (en donde se haría el homenaje a Sampayo) y llegó al Espacio de la Diversidad, en Avenida Brasil y Gutiérrez Ruiz.
Alejandra y Enara, de Manos Púrpuras, fueron las encargadas de alternarse en la lectura de la proclama. En el inicio, Alejandra preguntó: “¿Por qué seguimos saliendo?, ¿qué nos mueve a encontrarnos, a organizarnos, a levantar nuestras voces?”, para responderse: “Salimos porque detrás de cada traba, bandera, de cada color y de cada consigna, hay historias concretas. Hay todavía personas que sufren discriminación, violencia, exclusión y silencio”.
“Existimos, resistimos y construimos comunidad”
“Nos encontramos para celebrar que existimos, que resistimos y que seguimos construyendo comunidad. Pero también nos encontramos para decir, una vez más y con toda claridad, que la diversidad no puede ser solamente una palabra bonita, una bandera colgada en un escenario o un eslogan que se utiliza durante un mes. A la diversidad se la invisibiliza, deja leyes sin presupuesto, nos desfinancian programas, se abandonan espacios que por muchos años construimos desde la comunidad”.
Luego Enara planteó el vínculo entre la diversidad y las políticas públicas. La integrante de Manos Púrpuras manifestó que la diversidad se defiende con presupuesto, “con educación integral, con salud integral, con trabajo digno para todos, todas y todes, garantizando derechos y, sobre todo, se defiende cuando quienes gobiernan tienen que tomar decisiones y elegir de qué lado están”.
Por momentos, el discurso adquirió un tono duro, áspero. Se marcó que “es muy fácil hablar de la inclusión cuando hay una foto, un discurso o una fecha para conmemorar. Lo difícil es sostener el compromiso que se necesita para transformar”. Creen que “algunos se llenan la boca hablando de tolerancia, pero los discursos de odio siguen creciendo, se reproducen en las redes, en los medios, en las instituciones, en las aulas, en los trabajos, en las calles, en nuestras propias casas”.
“Cuando se repiten mensajes que señalan nuestras identidades como una amenaza, cuando se nos presenta como un problema, se cuestiona nuestra existencia, nuestra familia, nuestros cuerpos o nuestros derechos a ocupar espacios públicos, ya se está construyendo un terreno donde después aparecen la violencia y la discriminación”.
“Espacios públicos para vivir, caminar, besarnos y existir sin miedo”
El texto señalaba con nitidez que “la educación sexual es una herramienta fundamental para que las personas conozcan sus derechos, sus cuerpos, sus vínculos y puedan construir relaciones basadas en el respeto”. Que no dependa de la voluntad “de cada institución”. En definitiva, “no queremos que nuestra diversidad sea marketing. Queremos que sea responsabilidad política. Queremos que se cumplan derechos que ya conquistamos y que se avance en los derechos que todavía faltan”.
Además, Enara expresó que “queremos espacios públicos donde podamos vivir, caminar, besarnos y existir sin miedo” y “acceso a salud digna, integral y libre de discriminación; trabajo, oportunidades y una vida digna. Queremos instituciones que no miren para otro lado frente a la violencia”.
En definitiva, “no queremos que nuestra diversidad sea marketing. Queremos que sea responsabilidad política. Queremos que se cumplan derechos que ya conquistamos y que se avance en los derechos que todavía faltan”. Dejaron claro que “vamos a seguir existiendo después de setiembre. Nuestra lucha no termina cuando se apagan las luces del escenario. No termina cuando se baja una bandera. Porque nuestra vida tampoco termina ahí. Por eso hoy volvemos a salir a la calle”.
Lo hacemos “con orgullo, pero también salimos con memoria, con alegría, pero también con rabia. Salimos a celebrar lo conquistado, pero, sobre todo, salimos a recordar todo lo que falta. Porque sabemos que ningún derecho fue regalado”, concluyó Alejandra. Luego de la lectura de la proclama, se desplegó un espectáculo musical.