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Enrique Rubio, el 5 de dicembre, en su último día en la Cámara de Senadores.

Foto: Alessandro Maradei

Después de casi 30 años de carrera legislativa, Enrique Rubio presentó su renuncia al Senado

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Representantes de todos los partidos homenajearon al dirigente frenteamplista, quien expresó que da “espacio a la renovación” dado que las exigencias de la campaña electoral que se aproxima “no son compatibles” con sus energías y la “absorbente tarea legislativa”.

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Leído por Andrés Alba.
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El Senado homenajeó este martes al legislador frenteamplista Enrique Rubio, quien el 26 de noviembre había transmitido la intención de retirarse de su banca en una sesión de la Dirección Nacional de la Vertiente Artiguista (VA). En dicha instancia, el sector político emitió una declaración en la que resaltó la decisión como un “gesto republicano” y explicó que responde a “dedicar todas sus fuerzas a la campaña de la Vertiente Artiguista y del Frente Amplio [FA]”.

En la solicitud de renuncia definitiva presentada este martes en el Senado, Rubio reafirmó esa posición, expresando que cree que debe dar “espacio a la renovación”, ya que “ingresamos en un intenso y demandante espacio electoral que sus exigencias no son compatibles para mis energías con la absorbente tarea legislativa”. El senador, caracterizado en la declaración de la VA como un “tenaz constructor de la unidad”, dejó su lugar en el órgano legislativo a Eduardo Brenta, exministro de Trabajo y Seguridad Social (2010-2013).

Amanda Della Ventura, senadora de la VA, expresó que “el derrotero de la vida de Enrique Rubio es la expresión de las luchas colectivas de muchos hombres y mujeres que han segmentado con su accionar lo que hoy es una realidad incontrastable: lo que significa nuestro FA en la vida del Uruguay”. “Es la quintaesencia de lo que significa ser frenteamplista”, concluyó la senadora.

Por su parte, el senador de Asamblea Uruguay José Carlos Mahía, con quien compartió cámara en la legislatura de 1995-2000, le agradeció desde lo generacional, reconociendo su calidez humana y ética. De igual forma, reflexionó sobre su constante “docencia”.

La senadora frenteamplista Liliam Kechichian agregó que Rubio se despide del Senado pero “no del compromiso con la fuerza política y con ese Uruguay que debemos seguir construyendo entre todos”. En la misma línea, Silvia Nane dijo que ha elegido “militar desde otro lugar” y que seguramente se lo estará viendo en el congreso del próximo fin de semana. La legisladora del sector La Amplia subrayó que es una renuncia en la que “se cambia una tarea por otra”, al igual que lo fueron las de José Mujica, Lucía Topolansky, Danilo Astori y Daniel Olesker.

Sebastián da Silva, designado orador por parte de la bancada del Partido Nacional, expresó que ser senador “no es principio ni fin de nada” y agregó que “el legado de la vida está adentro y afuera del Parlamento”. En ese sentido, concluyó que desde el oficialismo no se duda de que a Rubio se lo va a “padecer” como “un firme adversario en las próximas elecciones”.

Foto: Alessandro Maradei

Antes y después de los focos del Legislativo

Nacido en 1943 en la ciudad de Florida, el ahora exsenador tiene 80 años. Su carrera como legislador comenzó en 1994, cuando fue electo diputado nacional por Montevideo. Posteriormente, se convirtió en senador nacional en 1999 y fue reelecto en 2004. Su trabajo en este período fue interrumpido en 2007, cuando el presidente Tabaré Vazquez lo designó director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP). Ocupó el lugar de senador también en los períodos 2010-2015 y desde el 2020 hasta la actualidad.

Su carrera en la militancia política, sin embargo, es bastante anterior a su desempeño legislativo. En concreto, participó en la fundación de los Grupos de Acción Unificadora (GAU) en 1969, grupo que fue encabezado por el exdirigente textil Héctor Rodríguez. También estuvo el 5 de febrero de 1971, cuando tuvo lugar la fundación del FA. En este sentido, con su renuncia al Senado se convierte en el último dirigente de esa época que abandona dicho órgano.

En junio de 1973 fue preso en un operativo policial en los liceos durante la Huelga General contra el golpe de Estado –Rubio es profesor de Historia–. Ya en libertad, recién en 1977 regresó a Florida para desarrollarse en la actividad agropecuaria junto a su padre.

En las puertas del retorno de la democracia, fue fundador, de cara a las elecciones de 1984, de la Izquierda Democrática Independiente, espacio que luego confluiría en la VA, de la que también fue fundador en 1989, tras el alejamiento de Hugo Batalla y el Partido Demócrata Cristiano de la coalición de izquierda. La entonces flamante lista 77 estuvo encabezada por Mariano Arana, quien ingresó por ella al Senado y sería postulado en el siguiente período por el FA a la Intendencia de Montevideo, para la que fue elegido en 1994 y reelecto en 2000.

Más recientemente, a principios de este año, el histórico sector en el que Rubio se ha desempeñado fue el primero en pronunciarse a favor de la candidatura de Yamandú Orsi. En las puertas del nuevo evento electoral, en entrevista con la diaria, el ahora exsenador señaló que de cara a las nuevas elecciones se ha hecho “el mejor programa de la historia del Frente Amplio”.

Rubio, que fue el último en tomar la palabra tras presentar su renuncia en el Senado, enumeró una amplia lista de agradecimientos; entre ellos, a su familia, funcionarios parlamentarios, compañeros y adversarios. Con relación a estos últimos, hizo mención y valoró de forma explícita a dos: el colorado Alejandro Atchugarry y el nacionalista Carlos Julio Pereyra. También recordó a su maestra rural con la cual todavía sigue en contacto, Glicina Álvarez, quien le dio clases en la zona rural donde creció, Chamangá.

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