la diaria Sociedad

Muestra colectiva Objetos que cuidan, organizada por la Facultad de Psicología de la Udelar, en el Centro Cultural Terminal Goes.

Foto: Martin Hernández Müller

Muestra reúne emprendimientos ligados al cuidado de la salud mental y ofrece un taller de ilustración y escritura este sábado

La iniciativa local Objetos que cuidan: gestos colectivos para desmanicomializar el mundo se expone en el Centro Cultural Goes.

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“¿Qué mundo sostienen los objetos de uso cotidiano?”. La pregunta, escrita sobre una hoja gigante, ocupa la mitad de una pared de una de las salas de exposición del Centro Cultural Terminal Goes. Alrededor, en ese espacio de la avenida General Flores, acostumbrado a alojar propuestas desafiantes y alternativas, la curiosidad más auténtica tiene para entretenerse un rato.

La disposición de la muestra es ordenada y meticulosa y colabora con la naturaleza pequeña y artesanal de las obras expuestas. En otra pared, un mapa de Latinoamérica sirve para señalar procedencias e invita a acercarse al origen de los objetos habitantes.

Foto: Martin Hernández Müller

A la vez, el dispositivo elegido parece jugar con una especie de lotería de quermese, identificando cada cosa con una tarjeta numérica de forma simpática y no impresa en una máquina fotocopiadora. Así me entero de que una postal con una lancha naranja avanzando intrépida en el medio del mar (objeto 6) es una obra del emprendimiento local La Nave de Les Loques, del Colectivo Vilardevoz.

“Acercar distancias” se lee en un pin con un dibujo de un autoabrazo. En otro redondel más grande, un bordado pone en acción la figura humana de la psiquiatria brasileña Nise da Silveira, con un texto que recoge una de sus frases más conocidas: “É necessário se espantar, se indignar e se contagiar, só assim é possível mudar a realidade” (es necesario asombrarse, indignarse y contagiarse; solo así es posible cambiar la realidad).

El visitante también encontrará unas pantuflas verdes de un hilo muy fino, tazas y platos de cerámica coloridas, cuadernos de tapas caseras, miel artesanal, juguetes hechos con lana, o un jabón rectangular con un delicado envase transparente.

Objetos que cuidan: gestos colectivos para desmanicomializar el mundo, explican sus organizadoras, es una muestra que busca compartir la potencia del encuentro entre salud mental comunitaria y la economía social y solidaria.

Foto: Martin Hernández Müller

La obra en exposición, acompañada de sus fundamentos y de referencias a un espacio de permanente producción humana, ofrece dialogar con objetos de uso cotidiano, elaborados por 39 emprendimientos colectivos, integrados por personas usuarias de los servicios de salud mental de Argentina, Brasil y Uruguay.

El abanico de artesanías es amplio e incluye piezas textiles, de las artes plásticas, gastronómicas, agroecológicas, de carpintería, joyería, serigrafía, de reciclado en vidrio, cosmética natural y de encuadernación.

“La iniciativa surge en el marco de mi proceso de doctorado en la Facultad de Psicología de la Udelar”, cuenta la psicóloga Dulcinea Cardozo Carrero, también editora y gestora cultural, integrante del Espacio Cultural Bibliobarrio, docente de la Universidad de la República y una de las responsables de la muestra, junto con la artista visual Verónica Álvez y la diseñadora teatral Sofía Epíscopo.

“Mi tesis (que aún estoy escribiendo) se llama Hacia una economía social, solidaria y desmanicomial en el Cono Sur, y durante el proceso fui conociendo los distintos emprendimientos que están en la muestra. Siempre compraba alguna cosa y un día me di cuenta de que tenía muchos de esos objetos artesanales en mi casa y que era una buena forma de contar/compartir sobre estos emprendimientos”, explica Cardozo, y añade que para su tesis quería hacer algo distinto, salir del “típico producto escrito” y encontrar un camino de mayores posibilidades a la hora de darle difusión a este fenómeno social y cultural.

El recorrido más casual por la sala ladrillada cercana al viejo bar Vaccaro, que ya no existe, arroja sobre el transeúnte otra capa más pesada, la de esas preguntas gigantes de papelógrafo regidas por un objetivo claro de horizonte: “¿Cómo se construye un mundo sin manicomios?”.

Foto: Martin Hernández Müller

En este sentido, el reducido pero cálido espacio del barrio Goes, ubicado a unas cuadras del Palacio Legislativo, también tiene lugar para amainar o agitar los ánimos con los que ya existe en materia normativa.

Quien recorra al detalle el mapa geográfico de la muestra notará que entre sus textos se da cuenta de los avances y acuerdos en el tema en distintos territorios. Así, se consigna que en Uruguay, en 2017, la Ley 19.529 dispuso el cierre de hospitales y clínicas públicas y privadas para 2025, que luego ese norte se estiró a 2029 con la promesa de la no construcción de centros de este tipo, y que aún siguen en funcionamiento dos hospitales psiquiátricos públicos y alrededor de 20 de la órbita privada. En Brasil, una ley similar está vigente desde 2001, aunque aún subsisten más de 130 instituciones públicas y privadas ligadas al viejo modelo confinatorio. En Argentina, su ley de salud mental, de 2010, apunta a los mismos cambios, pero aún cuenta con más de 160 hospicios psiquiátricos, según números con fecha de 2020.

Además de su visita más clásica de contemplación, Objetos que cuidan propone otras actividades. Este sábado a las 18.00 abre un taller de ilustración y escritura, “invitando a lxs participantes a retratar algún objeto de la muestra y realizar un ejercicio poético de reflexión acerca del vínculo que tenemos con ellos”. Y el jueves 29, la exposición tendrá, cerca de su cierre, un encuentro de bordado colectivo.

En cada rincón de la muestra es fácil encontrarse con mensajes escritos con tinta o bordados sobre una tela que convocan a la participación y la reflexión. Entre ellos: “Si yo no estuviera loco, ¿qué estaría?”, y “Un objeto puede componer una trama de afectos que cambien el mundo?.

Objetos que cuidan: gestos colectivos para desmanicomializar el mundo. Lunes a sábados de 10.00 a 20.00 y domingos de 16.00 a 20.00 en el Centro Cultural Terminal Goes (General Flores y Domingo Aramburú). Abierta hasta el viernes 30 con entrada libre.