Este martes se desarrolló en instalaciones de la Universidad CLAEH el foro denominado “La expansión de la extrema derecha”. Con la pregunta disparadora de si Uruguay puede quedar al margen de este “giro hacia la extrema derecha” que experimentan en los últimos años “numerosos países de América Latina”, disertaron distintos académicos y autores que han estudiado el fenómeno. La socióloga Mariana González Guyer, coordinadora del foro, dijo en la apertura que existen algunas muestras de que el país no es “inmune” a la ultraderecha y llamó a mirar aspectos que quedan evidenciados en la región, como “el debilitamiento de los partidos socialdemócratas y de la izquierda democrática”.
Leonel Briozzo, subsecretario del Ministerio de Salud Pública y autor del libro Rebeldía desde el sur, fue el único dirigente político de la mesa de expositores. Subrayó que permanecer “al margen de la expansión de la ultraderecha” debería definirse como un “proyecto político” de país. Aseguró que se trata de movimientos que son “el mayor enemigo de la civilización”, y que por sus características, no se pueden “separar del modelo que defienden y promueven, el capitalismo”.
Briozzo señaló que las “derechas liberales” como las que existen en Uruguay son “incapaces de manejar” el modelo capitalista con las reglas que poseen y eso desemboca en “el nivel de inequidad pornográfico” que existe en el mundo. En ese escenario, puntualizó que “la ultraderecha es la consecuencia del desarrollo capitalista al cual la derecha liberal no le pudo dar respuesta”, y eso llevó a “subir la apuesta”.
“Con la ultraderecha no se puede hablar porque hay valores constitucionales que son distintos”, profundizó. En esa línea, remarcó que la ultraderecha debe ser combatida “desde los valores”, y en cuanto a lo ideológico, “creando modelos alternativos al capitalismo”. Asimismo, destacó la importancia de “manejar las reglas” de la democracia actual, donde aspectos como las redes sociales y la inteligencia artificial toman centralidad.
¿Hay ultraderecha en Uruguay?
“Tenemos la gran oportunidad de que la ultraderecha no se ha juntado en el mismo lugar, tenemos la oportunidad de aislarlos y de hacer primar la laicidad sobre el fundamentalismo”, concluyó Briozzo.
El politólogo Camilo López Burian consideró que los actores de extrema derecha en el país “están bastante más cerca de lo que queremos ver”. Por un lado, apuntó a la existencia de “continuidades históricas” vinculadas a “una larga tradición autoritaria” existente en el país. En ese sentido, puntualizó que las narrativas que aparecen en Uruguay muchas veces tienen que ver con “poner en escena nuevas formas de decir cosas que tienen largo aliento”.
El académico sumó un segundo factor relativo a la existencia en la actualidad de “una disponibilidad autoritaria de las derechas más conservadoras” en los partidos tradicionales del sistema político. Según remarcó, esto lleva a la construcción de “alternativas electorales” caracterizadas por la integración de “grupos diversos”, como es el caso de Cabildo Abierto (CA).
Por último, el especialista indicó que el éxito de este tipo de movimientos no tiene que ver tan solo con ganar o no elecciones. Acotó que, por un lado, si bien hubo una “caída electoral” de CA, aparecieron otros grupos que se pueden “ubicar en el mismo esquema”, como Identidad Soberana (IS). Según explicó, esta afirmación se respalda en una gran coincidencia programática entre estos dos partidos, donde resaltan aspectos como la construcción de “una narrativa antiglobalista” y el tensionamiento de “consensos” sociales vinculados al progreso.
López Burian concluyó dejando claro que el país tampoco “es ajeno a la circulación transnacional” de agentes difusores de la ultraderecha, como algunas fundaciones. Aseguró que hasta el momento estas “conexiones” con países de la región no se han mostrado “exitosas desde el punto de vista electoral”. Puntualizó, sin embargo, que la “provocación estratégica” de algunos actores de estos movimientos puede llevar a la “naturalización de marcos” en el espacio político, y en esa línea, tener impacto.
Las características del discurso y la educación
A partir del estudio de discursos de ultraderecha en Twitter -ahora X- la politóloga Marcela Schenck apuntó a la identificación de “determinadas conexiones” que, desde una mirada externa, podrían ser vistas como “incoherentes”. En ese sentido, profundizó en el concepto de “interseccionalidad de extrema derecha”, aspecto que tiene como centro “el carácter multidimensional del poder” vinculado a “la construcción de la desigualdad”.
Schenck explicó que lo que se pudo determinar fue la capacidad a través del discurso de “anudar diferentes dimensiones” para perpetuar la desigualdad, como la clase, el género, la raza o el origen. “En esa incoherencia es que está la fortaleza política, porque permite generar alianzas entre actores diversos que pueden sentirse representados”, concluyó la politóloga. Sumó que “la forma de denominar la alteridad, siempre en términos del enemigo” es hoy por hoy “uno de los elementos que están ahí y que hacen crujir la forma de entender la democracia”.
