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Alejandro Sánchez en Torre Ejecutiva (archivo, julio de 2025).

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Ahorristas y empresas estatales: la propuesta de Sánchez, las críticas y la necesidad de evitar que el país sea “exportador de capitales”

10 minutos de lectura
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El planteo del secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, sobre “abrir paquetes de acciones” en la órbita de las empresas del Estado tiene desde la Bolsa de Valores de Montevideo “el mayor de los apoyos que se pueda imaginar”

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El secretario de Presidencia de la República, Alejandro Sánchez, lanzó el lunes una propuesta que generó reacciones a distintos niveles. Entrevistado en la diaria Radio, el jerarca de gobierno anunció que tenía una idea personal que iba a “militar”: “Agarrar a las empresas públicas uruguayas y abrir paquetes de acciones para que los uruguayos puedan poner su dinero”.

El jueves, el presidente de la República, Yamandú Orsi, mostró su respaldo y aseguró que la propuesta de Sánchez le “encanta”. Agregó que ya “lo planteaba Pepe [José Mujica] hace tiempo” y “con mucha contundencia”. Mujica había puesto el tema sobre la mesa en 2006, cuando era ministro de Ganadería.

“Yo creo que el Estado debería vender acciones de las empresas públicas para darle un refugio a la clase media uruguaya, que no sabe dónde invertir”, consideró en aquel momento Mujica, según recogió El Espectador. Y recordó que la Constitución de la República prevé la posibilidad de que los privados participen en el capital y la administración de los entes autónomos y servicios descentralizados.

Esta semana, la propuesta de Sánchez también despertó una respuesta positiva desde la oposición política. El senador nacionalista Javier García manifestó que está “absolutamente de acuerdo”. Sin embargo, para profundizar en el tema, anunció que invitará al secretario de Presidencia a la Comisión de Hacienda de la cámara alta.

Los reparos, sin embargo, surgieron dentro del Frente Amplio (FA) y desde el movimiento sindical. El senador socialista Gustavo González indicó a la diaria que se enteró “por la prensa” de la idea y agregó que son planteos que hay que hablarlos con los “trabajadores de los organismos públicos”. Aseguró además que “es algo que no está en el programa del FA”.

Asimismo, el presidente del Sindicato Único de Telecomunicaciones (Sutel), Gabriel Molina, dijo a la diaria que “hay cosas que se tienen que manejar con mucho cuidado y, en todo caso, antes de tirarlo en la opinión pública a través de la prensa” se debe “conversar, porque son temas muy delicados”. Molina aseguró que esta propuesta causa “preocupación” en los trabajadores, “porque, en definitiva, es parte de lo que de alguna forma gobiernos neoliberales han intentado llevar adelante sin el respaldo que necesitaban desde el punto de vista político y social”.

La explicación de Sánchez: “Acciones de proyectos de inversión”

El miércoles, en el programa de streaming Dopamina, Sánchez fue consultado sobre si la propuesta implica que se pongan a la venta acciones de las empresas estatales o si serían “bolsas de crédito”. Pasados dos días de discusión pública sobre el tema, el secretario de Presidencia respondió que su propuesta consiste en vender “acciones de proyectos de inversión, no acciones de la empresa, porque las empresas hoy no tienen acciones, porque son estatales, y para eso deberíamos hacer un trabajo normativo”.

Añadió que con la opción por los proyectos de inversión se garantiza “claramente que la propiedad siga siendo estatal, que las decisiones sigan siendo soberanas de Uruguay, porque las decisiones en los parques eólicos, por ejemplo, las toma UTE, y lo que hay por parte de quienes invirtieron, los pequeños ahorristas, que son 60 o hasta 80, es la posibilidad, de alguna manera, de tener una voz, pero las decisiones las toma UTE”.

Asimismo, el viernes, durante una rueda de prensa en la Patria Gaucha, en Tacuarembó, el jerarca volvió a referirse a su planteo y justificó que sería positivo “en la medida en que podamos generar que esa cantidad de pequeños ahorristas no tengan que ir a Conexión Ganadera, por ejemplo, que después terminan en una estafa”. Afirmó, por el contrario, que lo que se busca es que los ahorristas puedan invertir “con la garantía de las empresas públicas”. Puntualizó que sería algo que “ayudaría al desarrollo nacional, a nuevos proyectos de inversión de las empresas públicas y a los ahorristas”.

“Seguramente, en el corto plazo podamos presentar una serie de estos instrumentos que generen una plataforma para canalizar ahorro nacional en inversiones productivas para Uruguay y generen un fortalecimiento de las empresas públicas”, concluyó sobre el tema, según consignó Telemundo.

La repercusión en la Bolsa de Valores

En el marco del planteo realizado por Sánchez, el presidente de la Bolsa de Valores de Montevideo, Ángel Urraburu, recordó que hay dos grandes maneras de invertir en la bolsa nacional: una es a través de la compra de acciones, que son una cuotaparte de propiedad de empresa –con una retribución muy vinculada al resultado de la empresa: la empresa le paga a los dueños lo que gana y si no gana, o si pierde, no le paga– y otra son las obligaciones negociables, que son títulos de deuda que no implican parte de la propiedad de la empresa, sino que consisten en un crédito que pide la empresa al mercado a largo plazo. Generalmente, esta segunda modalidad genera más rédito para los ahorristas.

Las empresas públicas en Uruguay no podrían cotizar en bolsa con su estructura actual, tal como reconoció Sánchez luego de su primera declaración. En esa línea, habilitarlo implicaría una reforma constitucional, explicó Urraburu a la diaria. Por lo tanto, a su entender, como un “primer paso” es más viable que abran sus acciones las empresas “satélites” a las grandes empresas estatales –UTE, OSE, Antel, Ancap–; un ejemplo de estas empresas es Valentines, que gestiona uno de los parques eólicos desarrollados por UTE, y que en 2016 vendió acciones a más de 10.000 inversores.

No obstante, recalcó que “no renunciaría” a que las empresas públicas grandes abrieran su paquete accionario. “Este es un proceso y un camino que hay que transitar lentamente, con seguridad”, afirmó. Para Urraburu, ferviente militante del mecanismo que ya había propuesto el expresidente José Mujica –con quien mantuvo reuniones y conversaciones sobre este tema, indicó–, esta herramienta “forma parte de una transformación cultural en la mentalidad del ahorrista”.

Según aseguró, el ahorrista “va a estar pendiente de cuánto gana la empresa” y de los balances que presenta, y eso “es transparencia, es información, es conocer qué está pasando en el sector productivo”. “El ahorrista, con este nivel de participación que logra, ejerce una cogestión de la empresa. No es un control, porque control es una palabra más ambiciosa, pero sí es cogestión. Estas empresas no pasan por el Tribunal de Cuentas, por lo tanto, no tienen un contralor de parte del Estado”, reflexionó el corredor de bolsa, y consideró que “desde el punto de vista conceptual esto es una verdadera revolución”.

Asimismo, Urraburu planteó que, “en este momento en el que en Uruguay no hay inversión, el sector público puede liderar el proceso de inversión generando empresas nuevas junto con los ahorristas”, y puso como ejemplo el caso del paquete de beneficios para el riego que está preparando el gobierno. “El riego es un tema en el que el gobierno y el poder político puede liderar un proceso de inversión en sociedad con los privados”, apuntó.

En respuesta a las críticas que han surgido al planteo de Sánchez por parte de algunas figuras políticas y sindicalistas, Urraburu aseguró que implementar una medida de este tipo no equivale a “privatizar”: “Cuando habla, se habla de participación y de sociedad, no se habla de privatización. Esto no es privatizar las empresas públicas, esto es dar participaciones minoritarias. El Estado mantiene la autoridad en la empresa, la administración de la empresa y la dirección de la empresa. El ahorrista participa como aportante de capital”, enfatizó.

Por otra parte, resaltó que tampoco se debe “pensar que va a venir un gran capital del exterior y se va a comprar la mitad de Ancap, porque vos eso lo podés limitar”. “Podés limitar que las compras de las acciones no puedan ser, por unidad, mayores a 10.000 dólares, por ejemplo. Ningún capital del exterior va a venir a colocar 10.000 dólares en una empresa de estas”, enfatizó.

La semana que viene, Urraburu mantendrá una reunión con Sánchez para conversar sobre esta propuesta, un encuentro que espera con “mucha esperanza y mucha ilusión”, porque confía en poder avanzar en la aplicación de una medida que definió, citando a Mujica, como “de alta política”, porque “el objetivo final es lograr mayores niveles de participación en la sociedad”. “Este tema es el mío; [llevo] toda la vida pregonando por estas cosas, y si ahora se acerca ese momento, Sánchez va a tener de mi lado el mayor de los apoyos que se pueda imaginar”, aseveró.

El mundo de los ahorristas en Uruguay

“El ahorro en un país, en una economía, cumple una función clave, porque el ahorro es igual a la inversión”, reflexionó en diálogo con la diaria Marcos Soto, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Católica. Según el especialista, históricamente el “pequeño ahorrista uruguayo” tiene “opciones que son bastante acotadas” a la hora de invertir. En ese marco, esto lleva a que decidan, en algunos casos, “invertir en el exterior” a través de “plataformas digitales que lo hacen muy simple”.

“Uruguay necesita poder desarrollar un mercado de valores interno que tenga alguna dinámica que sea acorde al nivel de desarrollo que tiene”, coincidió el contador Gustavo Viñales, coordinador del Laboratorio Fiscal y Tributario del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve). En línea con los dichos de Soto, aseguró que el país “en los últimos años se ha transformado en un exportador de capitales”.

“Uruguay tiene cifras de residentes fiscales por colocación en el exterior de una magnitud muy importante, que en algunos casos puede llegar a ser superior, si tuviéramos todos los datos, a la totalidad de un PIB [80.000 millones de dólares]”, comentó Viñales. “Con datos ciertos, más de 60.000 millones de dólares, pero cualquier estimación razonable sería muy superior”, profundizó sobre los capitales en el exterior.

A la falta de oferta, según Soto, se suma “la necesidad de regulación” del mercado de capitales. El contador destacó que hechos acontecidos en el último tiempo, en el escenario actual de regulación, “demuestran” que el ahorrista uruguayo no es “hiperconservador en sus decisiones financieras” como muchas veces se plantea. “Hay familias, agentes que están dispuestos a invertir, incluso sin tomar todas las precauciones del caso”, remarcó Soto. “Esos casos han probado que los agentes han invertido a confianza o a promesa de determinados proyectos; se prueba que el inversor uruguayo, el pequeño ahorrista, está ávido de proyectos”, complementó.

“Lo que pasó con las inversiones ganaderas contribuye a desacreditar y perder un instrumento, pero también deja en evidencia la necesidad de instrumentos locales”, agregó Viñales en la misma línea. En ese sentido, manifestó que “poder promover el ahorro requiere políticas públicas”, porque “por sí solo el mercado ha demostrado que no lo logra”.

Soto, en tanto, recordó que en otros casos en los que se han planteado “proyectos regulados o proyectos que de algún modo están dotados de mayor transparencia, el uruguayo se ha volcado masivamente”. Concretamente, citó el caso de “emisiones de deuda de empresas icónicas en Uruguay, como Conaprole”, o las propuestas de UTE en relación con parques eólicos.

“Las empresas de propiedad del Estado en Uruguay, por las condiciones que tiene Uruguay, son empresas que están muy bien vistas, muy bien valoradas por el uruguayo medio, sobre todo Antel, UTE y el Banco de Seguros”, evaluó Soto, pensando en el análisis del ahorrista. “En general, también son rentables y cumplen con sus obligaciones, entonces, obviamente son empresas elegibles para ser punta de lanza en este desarrollo del mercado de capitales”, enfatizó.

“Las empresas públicas son las empresas más importantes del país, entonces es razonable pensar que pueden ser un instrumento, pero no el único”, dejó claro Viñales. Al respecto de ellas, sin embargo, indicó que “no necesariamente tiene que ser el capital accionario” lo que se ponga sobre la mesa, dado lo compleja que ha sido la discusión de la “propiedad” en Uruguay. “Perfectamente se pueden emitir obligaciones de deuda, que cumplan un rol muy similar, que ayude a la transparencia y a que la gente sienta que participa de las empresas”, planteó el contador.

En el caso de las empresas estatales que pretendan cotizar en bolsa, Soto dijo que “deberán modificar sustancialmente su gobernanza”, trascendiendo de la conducción de “políticos con pretensiones electorales” que las usan “como plataforma electoral”. “Las empresas estatales cumplen un rol social, para eso estará el Estado con un control profundo de las empresas”, planteó. “El inversor tiene que saber que está invirtiendo en una empresa que tiene, no solo en un potencial lucro, sino que además tiene un fin social”, valoró Soto.

Más allá de las empresas estatales

El decano de la Universidad Católica apuntó también que Uruguay no debería “pensar en una política de desarrollo de mercado de capitales exclusivamente de las empresas públicas”. Subrayó que el hecho de que “exista un mercado de capitales más desarrollado es fundamental para apalancar las actividades de las empresas en general”.

“Sabemos lo que sucede en Uruguay cuando una pequeña, mediana o gran empresa necesita fondos: tiene que morir en un banco y un sistema bancario uruguayo rígido, burocrático, poco amigable al crédito, caro y lento”, evaluó. “Todo eso genera indudablemente que las empresas que tienen buenas oportunidades de crecimiento, de desarrollo y de innovación vean menguadas esas posibilidades”, complementó.

Viñales sumó la necesidad de que se puedan abrir las oportunidades para la participación de los ahorristas en obras de infraestructura. “Si lográramos que en la obra de infraestructura de movilidad de transporte urbano la gente pudiera participar con ahorro, se apropiaría del proyecto”, puso el integrante del Cinve como ejemplo.

Agregó que también sería valioso que el ahorro estuviera presente en inversiones en vivienda y activos productivos. “Tenemos que volver a crear instrumentos que permitan ahorrar en activos productivos, por ejemplo, en el sector agropecuario, como es el ganado, con certezas que aseguren que lo que ocurrió no vuelva a ocurrir”, manifestó Viñales. “El ahorro como desarrollo productivo es imprescindible en el país”, concluyó

La visión de los trabajadores

El presidente de la Agrupación de Funcionarios de las Usinas y Transmisiones Eléctricas del Estado, Jhony Saldivia, indicó a la diaria que si bien UTE cuenta con la experiencia de venta de acciones a través de empresas satélites en materia de aerogeneradores, en primera instancia los dichos de Sánchez daban cuenta de algo “bien diferente”, ya que ponían sobre la mesa “paquetes de acciones de la empresa”.

En cualquier caso, Saldivia aseguró que “el primer análisis no es bueno”. “Estamos a favor realmente de la empresa estatal y pública, y de inversión pública”, sintetizó. Y agregó que en la actualidad, en determinados proyectos, se llega a evaluar “lo menos malo”, con relación a que se decida por “un privado totalmente o un proyecto en el que UTE pase a ser socia del proyecto”.

Recordó que hasta 2010 la estatal tenía el 100% de la generación de energía y hoy solo tiene el 60%. Saldivia puntualizó que el 40% que está en manos de privados son proyectos de energía eólica, biomasa y “algo de solar”. En cualquier caso, el dirigente sindical dejó claro que “con lo que genera UTE en números económicos seguro puede mantener e invertir en sus propias instalaciones”. “Hoy tenemos una demanda cubierta hasta 2030, que ya hay que empezar a trabajar en cubrir, y eso implica inversión, porque lo que hay que hacer es generar”, detalló respecto de lo que entiende como el principal desafío del ente.

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