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Juan Pablo Luna (archivo, octubre de 2023).

Foto: Ernesto Ryan

Juan Pablo Luna: el “modelo electoral” de Bukele, “la deriva” del sistema político uruguayo y la desconexión con las preocupaciones de la población

4 minutos de lectura
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Para el politólogo, la encuesta de Equipos sobre simpatía por líderes internacionales refleja “la incapacidad local de generar alternativas” en materia de seguridad, pero, desde el exterior, Uruguay es visto como “el único lugar” de América Latina donde el sistema político “podría hacer viable un modelo alternativo”.

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Leído por Rossana Spinelli
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Para el politólogo especializado en crimen organizado y seguridad Juan Pablo Luna, los resultados de la encuesta de Equipos dan cuenta de una dificultad del sistema político: “El problema no es que la gente piense que Bukele es la solución. La gente está asustada, la gente siente que perdió la tranquilidad y la paz, que eran características del Uruguay, y lo único que escucha como solución posible es Bukele”, asegura en diálogo con la diaria desde Canadá.

Aunque reconoce el contexto de “desinformación generalizada, que en perspectiva histórica no deja de sorprender por la imagen que Uruguay tiene respecto de su opinión pública y la alta politización de su electorado”, Luna cree que los resultados reflejan problemas “del sistema de partidos, de cómo funciona la competencia política en Uruguay, y un poco la disonancia que eso tiene y supone respecto de cómo el país se ve a sí mismo y se piensa a sí mismo”.

Luna, que es uruguayo y se desempeña en la Universidad de McGill de Montreal y la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica de Chile, entiende que en nuestro país está llegando -con la lentitud típica con que lo hacen algunos fenómenos internacionales- lo que ya ocurre en el resto de los países de América Latina: “La lógica de competencia electoral permanente sobre temas en los cuales hay consensos técnicos y también consensos políticos y sociales transversales, que muchas veces quedan suprimidos por esta lógica de la chicana de corto plazo”.

“Lo que se está jugando no es, claramente, la seguridad, que va por otro lado. Lo que está en juego acá es la supervivencia de la democracia y la calidad de esa democracia”, afirma tajantemente.

Los niveles de simpatía que logra Bukele en Uruguay se dan también en otros países del continente, y lo que muestran, afirma Luna, “es la incapacidad local de generar alternativas, no solo de liderazgos, sino también de narrativas diferentes respecto al tema de la seguridad, que es lo que más le preocupa a la ciudadanía hoy”.

Ahí ubica un “déficit del sistema político”: “Ves una deriva en la cual gente que se suponía seria de un lado y de otro cae rápidamente en esta lógica de competencia de corto plazo y de estridencia, y eventualmente de buscar atajos tratando de sintonizar con la ciudadanía, sin darse cuenta de que, por un lado, no están sintonizando con la ciudadanía y, por otro lado, están boicoteando soluciones serias de política pública al tema de seguridad”.

Antes, dice Luna, Uruguay, con una población con alta politización y partidización, venía acompañado de una “presencia permanente de los partidos en el territorio, con la gente, en y con organizaciones sociales. Y hoy, y esto es un signo de los tiempos, algo que ha pasado en distintos lados y que todavía está atenuado en Uruguay, para mí está cada vez más presente: la gente siente que la política se retiró y que hoy está más bien enclaustrada en los medios, en las redes, y en este debate donde se tiran muertos unos a otros, se tiran escándalos unos a otros”.

Lo grafica con registros de focus groups de uruguayos que opinan sobre la seguridad, y asegura que mientras los dirigentes se acusan de integrar “narcopartidos”, “la gente al hablar de seguridad te dice: ‘Perdí la tranquilidad de ir al supermercado sin encontrarme con tres personas en situación de calle que me digan algo, que me pidan algo’”. En el interior, agrega, “la sensación es que llegaron cosas que antes pasaban en Montevideo, que veían en la tele”.

A pesar de esta preocupación, el doctor en Ciencia Política asegura que “nada de esto cambia de un día para el otro, y todavía hay inercias fuertes en el caso de Uruguay”. Es decir, señala que si se mira “la foto” actual, “Uruguay sigue estando bien”. Sin embargo, “si vos mirás la película, la deriva es clara: Uruguay va hacia donde ha ido el resto de América Latina. Y eso es un problema sistemático: en este corto plazo de la política electoral y presencia hegemónica de la competencia entre estos liderazgos, ya no partidarios, sino más bien personalistas, por figurar, esos tiempos, que son cortos, te impiden discutir con seriedad los problemas de política pública que terminan generando un sustrato de descontento social que eventualmente los va a barrer a todos”.

Esto, remarca, afecta a todos los partidos, que “se ven presionados a jugar el mismo juego, porque es un problema del sistema”. Para Luna, “hay que tratar de salir de esa trampa antes de que sea demasiado tarde”.

Para eso, apunta, lo primero es “entender lo grave y lo profundo de esa desconexión, para poder mitigarla”, y en segundo lugar, señala que se debe reforzar “el trabajo político con la gente”: “Se ha dejado de explicar, de conversar con la gente, de levantar problemáticas y al mismo tiempo articular soluciones y narrativas para soluciones que no son las obvias ni fáciles”.

Respecto de la discusión sobre la seguridad, el politólogo menciona como ejemplo que hay un consenso amplio entre políticos, academia y sociedad civil en que la estrategia punitiva de encarcelamiento “bastante masivo” que se ha aplicado en el país en los últimos años “ha terminado empeorando el problema”. “Tenemos un consenso transversal, pero después, cuando van a las redes y cuando van a los medios, se olvidan de eso, porque les gana el corto plazo, y al mismo tiempo, la gente está en otra esfera. Esa falta de conexión es justamente el problema que tiene el sistema político”. Es decir, “hay un sistema político y una élite que tiene claro que esa no es la solución, que está de acuerdo, pero que no es capaz de articular una visión diferente al electorado”.

Bukele: “Mucho marketing”

El modelo de seguridad de Bukele, según Luna, tiene “mucho marketing”. Sin embargo, “los organismos internacionales te dicen: ‘Necesitamos encontrar un modelo alternativo en la región, porque todo el mundo está yéndose para ahí. Y el único lugar donde eventualmente hay características del sistema político que podrían hacer viable un modelo alternativo a Bukele en América Latina es Uruguay’. Esa es la oportunidad que yo creo que ya, si no se perdió, se está perdiendo en Uruguay”.

“¿Por qué está todo el mundo desesperado buscando modelos alternativos a Bukele? Bukele básicamente termina con la democracia, con derechos civiles básicos, genera niveles de concentración de poder en el Ejecutivo que no son propios de un régimen democrático, con un régimen de excepción permanente desde hace tres años. Por otro lado, Bukele no es solo mano dura; Bukele pacta con los líderes de las pandillas”, resume.

No se sabe qué pasará cuando los presos empiecen a salir de las cárceles (hay más de 90.000 presos en El Salvador), afirma Luna, que considera que “cualquiera que mire con un poco de seriedad entiende que eso no es un modelo de seguridad. Sin embargo, es un modelo electoral”.

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