En poco más de una semana, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, volverá a reunirse la Bancada Bicameral Femenina, tras cuatro años de inactividad. Este martes, en el piso 40 de una de las torres del World Trade Center, no faltaron menciones al respecto. Allí tuvo lugar la cuarta edición del Foro de Mujeres Líderes, que en esta oportunidad estuvo dedicado al ejercicio del “poder real” por parte de las mujeres; participaron la ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, la senadora frenteamplista Liliam Kechichian, la exsenadora nacionalista Gloria Rodríguez y la exdirectora del Instituto Nacional de Mujeres e integrante del Partido Independiente Mónica Bottero.
La Bancada Bicameral Femenina, señaló Bottero, fue “el resultado de un proceso que ha tenido altas y bajas” y que actualmente “no está en su momento más alto”, reconoció. Kechichian, en tanto, se encargó de dar la “buena noticia” –ya en el cierre de la charla– sobre el encuentro de reactivación previsto para el próximo 4 de junio, que fue convocado por la vicepresidenta Carolina Cosse.
Durante el encuentro, las mujeres –todas referentes de sus respectivos sectores políticos– se refirieron a las dificultades y los costos de ejercer el poder para las mujeres, así como a las diferencias con las formas en que los hombres ejercen el poder y a la sostenida reivindicación de la paridad de género en la representación política.
Rodríguez, una de las impulsoras del proyecto de ley de paridad en la legislatura pasada, afirmó que “el poder real lo vamos a obtener si, en este período, nuevamente, presentamos la ley de paridad”. “Ahí realmente vamos a demostrar que tenemos el poder real. Si sale o no sale, no importa, pero estaremos demostrando que tenemos una mirada hacia el futuro”, señaló.
Las integrantes de la Coalición Republicana reconocieron las dificultades de sus partidos para implementar la paridad, mientras que Kechichian destacó que en el Frente Amplio (FA), aunque “con mucha lucha”, “lo logramos”.
La ley de paridad naufragó en el Senado cuando, hace dos años, solo consiguió 15 votos afirmativos: los del FA, el de la colorada Carmen Sanguinetti y los de las nacionalistas Rodríguez y Beatriz Argimón. En ese sentido, la exsenadora blanca consideró que aquella votación “dejó clarísimo dónde está la resistencia de estos temas”. Reconoció el acompañamiento de “los que en ese momento estaban en la oposición, [que] no eran de mi partido y sí la acompañaron porque estaban convencidos de que realmente es importante”, en referencia al FA.
Rodríguez, que hizo hincapié en que “la paridad no es un tema ideológico, sino un tema de derechos fundamentales”, contó su experiencia cuando presentó el proyecto de ley de paridad. “Ahí ya no sos la misma política: ‘Mirá con lo que se salió, mirá, esta está influenciada de acá, de allá’”, apuntó. Señaló que, mientras “las mujeres tenemos que demostrar que somos leales”, cuando “llega el momento de buscar realmente esa equidad política, la lealtad no es recíproca”. “Lo peor es que te demuestran que realmente no tenés liderazgo ni tenés prácticamente poder real cuando presentás un proyecto y se niegan a leerlo”, apuntó.
Al referirse a los argumentos recurrentes en contra de la paridad, Bottero dijo que la “paridad es el agujero que se abre para que toda la cantidad de mujeres capaces, que no podrían entrar de otra manera a los cargos, entren”.
Gloria Rodríguez: “Cuando llegamos, tenemos compromisos con las mujeres”
“Uruguay tiene una desigualdad de género muy marcada que, en una democracia tan fuerte como tenemos nosotras, es algo que no se entiende”, afirmó Lustemberg durante su exposición. “¿Por qué permanecemos pocas? Es porque el sistema nos expulsa”, sentenció la ministra, y aseguró que la “exposición pública para las mujeres es cruel”. “Yo, todos los días, en estos últimos días, me he cuestionado: ‘¿Vale la pena, Cristina?’”, señaló.
En ese sentido, Lustemberg defendió la necesidad de “que perduremos y que sigamos encontrando la motivación y la esencia de que es en colectivo y que una está transitoriamente representando a muchas causas”. “Tenemos que ser también menos dañinas entre nosotras”, añadió.
En ese sentido, la ministra reflexionó sobre la importancia de no “perder la sensibilidad” cuando se accede al poder. “No nos puede transformar [ni hacer] que, para poder perdurar en los lugares de poder, tengamos que endurecernos o cambiar nuestra esencia para masculinizarnos de la peor forma”, expresó.
Por su parte, Kechichian consideró que la paridad en los cuidados es un elemento fundamental para el ejercicio de la política. Las dirigentes resaltaron el impacto que tiene el acceso de las mujeres al poder para impulsar transformaciones centrales en la vida de las mujeres. “Cuando llegamos a determinados lugares de responsabilidad política, tenemos compromisos con las mujeres”, señaló Rodríguez.
