La comisión especial del Parlamento que investiga el proceso de adquisición de dos patrullas oceánicas al astillero español Cardama Shipyard recibió este lunes al contralmirante retirado Gustavo Musso, quien en el período pasado se desempeñó como jefe del Estado Mayor de la Armada hasta que, en agosto de 2023, pidió pase a retiro, luego de haber elaborado un informe técnico crítico sobre la elección de la empresa española.
En octubre del año pasado, Musso fue citado a declarar en el marco de la investigación administrativa que solicitó la ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, con relación al contrato firmado por el gobierno de Luis Lacalle Pou para la compra de las dos patrullas, que fue rescindido por la actual administración. En ese marco, entre otras cosas, afirmó que “Cardama era el único astillero que no demostraba capacidades para construir los OPV [offshore patrol vessel], basado en que Cardama en 100 años de existencia no ha construido un solo patrullero”.
Todo esto, y más, fue señalado por Musso durante la sesión de la última comisión que investiga la compra a Cardama, según consta en la versión taquigráfica de la sesión, a la que tuvo acceso la diaria. El contralmirante retirado recalcó que el astillero español “no tenía antecedentes de construcción naval en ningún buque similar a una OPV” y “tampoco figuraba ningún antecedente de construcción naval de dimensiones o tonelaje similar”.
Apuntó, además, que al observar la información disponible del Ministerio de Industria de España se “ve que hay buques que fueron construidos, pero nunca entregados”. “El antecedente de este constructor específico, a diferencia de otros, es que tenía en sus instalaciones dos barcos construidos: uno desde hace más de diez años, y el otro desde hace 11 años, sin entregar”, remarcó.
Asimismo, Musso puntualizó que el primer ofrecimiento de Cardama llegó “aun antes de que hubiera un llamado para oferentes”, y posteriormente hubo una visita de autoridades uruguayas a las instalaciones de la empresa en Vigo. En esa instancia, señaló, “se entregan –también solicitadas por el comandante de la Junta de Almirantes– preguntas que tuviera cada uno para hacerle, de manera casi personal, al astillero, o dudas sobre las que se pudiera visualizar qué es lo que se hace en el astillero. Y ahí van, si mal no recuerdo, unas 90 preguntas”. Las respuestas, continuó, “indicaban que no existía esa experiencia” en cuanto a la construcción de buques OPV. “En definitiva, éramos nosotros su única opción”, resaltó.
Con respecto al proceso de selección de los ocho astilleros, el contralmirante retirado dijo que, “de todos los oferentes había siete astilleros dedicados a la construcción naval y uno no”, en referencia a Cardama. “Bueno, ese astillero no merece mi confianza por lo que he dicho. Y es la recomendación que hice. La recomendación se puede tomar o se puede no tomar. Eso escapa a mí. Lo que no se puede negar son los hechos, son los antecedentes”, manifestó.
“Si estaban en juego los únicos patrulleros posibles que se quería construir para Uruguay, si tengo que optar, prefiero ponerlos en manos de quienes sí han construido, de quienes sí tienen experiencia y de quienes sí tienen espalda financiera”, agregó Musso.
El vínculo con Gondán
La primera pregunta que respondió Musso ante los legisladores de la comisión provino de la oposición. El diputado del Partido Nacional Pablo Abdala leyó durante la sesión declaraciones del almirante retirado Jorge Wilson, quien concurrió a la comisión a fines de abril, en las que el excomandante en jefe de la Armada se refirió al vínculo de Musso con el astillero español Gondán. “No sé si tendrá o no algún tipo de vinculación, pero casualmente ya había tenido contacto y su estudio de valoración de Estado Mayor hace que quede primero Gondán contra astilleros como los de China, Holanda, Alemania”. “Eso fue lo que me llevó –dice Wilson– a que no considerara la valoración de ese estudio del almirante Musso como realmente objetivo”, trajo a colación Abdala.
Musso señaló que entre 2010 y 2011, cuando fue designado como agregado naval en España, “el capitán Miranda había tenido serias dificultades y se estaba evaluando, aquí en Montevideo, si realizar una reparación mayor, ir por otro buque ya construido o la construcción de un buque”. En ese marco, gracias al accionar de la Armada española, entro en contacto con un diseñador naval que elabora un proyecto de buque escuela –en realidad, como decía él, un velero escuela, no un barco con palos– y me recomienda a los astilleros Gondán”, señaló.
“Gondán y el diseñador concurren a Montevideo –entiendo que fueron ingenieros los que vinieron– e hicieron la presentación a la Armada, al ministro de Defensa y al entonces presidente de la República sobre el proyecto de un nuevo velero para la Armada Nacional. Posteriormente, ese proyecto no prospera y se decide la reparación mayor del Capitán Miranda, la cual tuve el honor de terminar una vez que ascendí a contralmirante. Es ahí cuando tomé conocimiento del astillero Gondán, estando en España”, resumió.
