En octubre del año pasado, el contralmirante retirado Gustavo Musso, quien fue jefe del Estado Mayor de la Armada hasta agosto de 2023, fue citado a declarar en el marco de la investigación administrativa que solicitó la ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, con relación al contrato firmado por el gobierno de Luis Lacalle Pou para la compra de dos patrullas oceánicas al astillero español Cardama Shipyard.
Musso, además, pidió el pase a retiro voluntario luego de haber elaborado un informe en el que cuestionaba la decisión del Ministerio de Defensa Nacional (MDN), en aquel entonces encabezado por Javier García, de avanzar en la compra con la empresa española. En su declaración en la investigación administrativa, Musso señaló, entre otras cosas, que “Cardama era el único astillero que no demostraba capacidades para construir los OPV [offshore patrol vessel], basado en que Cardama en 100 años de existencia no ha construido un solo patrullero”.
Este lunes, la comisión especial de la Asamblea General que investiga el caso Cardama recibió a Musso para que diera sus explicaciones sobre el informe técnico que presentó en 2023. Luego de la comparecencia, que duró tres horas, Musso habló con la diaria Radio, en su primera entrevista con la prensa desde su salida de la Armada. El contralmirante retirado señaló que “lo más importante es entender la documentación que hay y cómo son las secuencias de los hechos”. “Lo que diga uno, diga otro o diga un tercero, de alguna manera, ya después de tres años, es una percepción”, agregó.
Una situación “extremadamente anómala”
Musso apuntó que, “cuando se dijo que se había presentado una oferta sin que nadie hubiera llamado a nadie –y la oferta [de Cardama] apareció como caída del cielo sobre algo que nadie pedía–, de alguna manera, ya se estaba buscando otra vía, pero no se había comunicado a nadie y eso llegó a manos del comandante [en jefe de la Armada, Jorge Wilson]”.
En su declaración en la investigación administrativa, Musso afirmó que la cúpula de la Armada había tenido conocimiento de la existencia de una propuesta de Cardama, por primera vez, en abril de 2023, por un “cuadernillo” de 20 páginas con “ciertas características técnicas” que el entonces ministro García le había entregado a Wilson.
“Esa fue la primera oferta, por llamarla de alguna manera. Ni la Armada ni el MDN habían llamado a un nuevo proceso licitatorio para la adquisición de patrulleros oceánicos”, recordó, en referencia al proceso que un año antes, en 2022, se había declarado desierto por los altos precios de las propuestas.
En ese sentido, en diálogo con la diaria Radio, Musso sostuvo que “es bastante poco transparente iniciar un proceso con propuestas que entran sin que nadie llame, y después que se llama hay una de las ofertas que, a su vez, vuelve a cambiar”. “Eso es algo que me parece que a nosotros como país no nos hace bien, porque había a quienes se les daba la oportunidad y a quienes no”, valoró. Y añadió: “Siempre fuimos, de alguna manera, considerados serios y responsables, y [estos hechos] te hacen ver que unos podían presentar y otros no, y hubo quejas al respecto. Las hubo por escrito”.
El contralmirante retirado comentó que este lunes en la comisión el senador del Frente Amplio Eduardo Brenta puntualizó que la primera oferta que hizo Cardama tenía un precio de unos 60 millones de dólares, que más tarde ascendió a unos 80 millones de dólares aproximadamente, además de que el astillero español ajustó los requisitos técnicos de las patrullas oceánicas.
Consultado sobre la posibilidad de que el cambio de precio se pudiese haber hecho sin que Cardama haya tenido acceso a información interna del MDN, Musso respondió que, cuando aparece la oferta, se presenta un llamado con “tres pautas”. Pero luego de presentado el llamado, Cardama hace una corrección de la oferta. “La pregunta es: si yo doy tres pautas, todo gira alrededor de tres pautas, ¿todo el resto de dónde sale? Con mucha imaginación lo podés hacer. Ahora da la casualidad que todo lo que se corrige entre abril y el 26 de mayo [de 2023] está vinculado a algo que se había dicho que no era lo que se esperaba”, en referencia a la primera oferta de Cardama que el MDN rechazó.
En cuanto al proceso de selección de los ocho astilleros –entre ellos, Cardama–, Musso dijo que todos cumplían con los tres factores centrales que se pidieron. “Ahí es donde se plantea el nudo gordiano: ¿cómo desempatamos esto? ¿Por velocidad? ¿Por calibre? ¿Por cantidad de gente? ¿Por resistencia en el mar? No, desempatamos por tiempo y dinero”, reconstruyó.
Puntualizó que “eso no es una selección técnica”. “Comparemos el plazo de esta oferta con la de todas las demás y preguntémosle –ya que tiene las tres B: bueno, bonito y barato– cómo es que [Cardama] consigue reducir este plazo, llámese estándar, que es entre 24 y 28 meses. ¿Estuvo esa pregunta? No”, remarcó, en referencia a los plazos de construcción.
En cuanto al precio, Musso señaló: “¿Cómo consigo asegurar que esto es barato? Que nos viene bárbaro porque no nos sobran los recursos. ¿Es un precio real, o después me puede dar problemas porque [la compañía] no termina el barco porque le falta plata? Bueno, comparemos las demás ofertas y miremos en qué se basa”.
“Una pregunta que se le podría haber hecho a cada uno de los tres finalistas es: ‘Hágame una discriminación general de valor de la mano de obra, de equipamiento, de chapa. ¿Se hizo? No”, subrayó el contralmirante retirado, y señaló que, en definitiva, se resolvió por tiempo y plazo, “sin corroborar contra ningún dato de la realidad y sin corroborar ningún costo de la OPV de características similares”.
Para Musso, la situación actual con las patrulleras “es extremadamente anómala”. “Chile, a pesar de un tsunami que le arrasó la costa, entregó todos los barcos que tenía que entregar, entregó el barco de Islandia y entregó los OPV para su Armada; Colombia cumplió con Colombia; Brasil cumple con Brasil; los únicos giles a quienes nadie les cumple somos nosotros”, lamentó. “Un astillero que no tenía ningún antecedente es el que me hace fracasar el proyecto OPV, entonces convertimos lo extraordinario en ordinario, [pero] lo normal es que, como una industria seria, que es la mayoría de los casos, los barcos se entreguen en tiempo y forma. ¿A quién no le pasa eso? A Uruguay. ¿La razón? Porque elegiste mal, y punto”, concluyó.
