Una foto del presidente uruguayo, Yamandú Orsi, figura en la sección “Ponentes” de la Global Progressive Mobilisation, encuentro internacional organizado por la Internacional Socialista y la Alianza Progresista -entre otras agrupaciones- que se presenta como una “alternativa necesaria a las fuerzas conservadoras y de extrema derecha”, que busca construir “soluciones progresistas visibles y creíbles”. La reunión –a la que finalmente Orsi no asistirá– comenzó el viernes en Barcelona y continúa este sábado, mientras en paralelo se reunirán los jefes de Estado y líderes políticos que asisten a otra cumbre “en defensa de la democracia”. Presidentes latinoamericanos como Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia), Claudia Sheinbaum (México) y el propio Orsi; el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa; y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, entre otros líderes políticos, asistirán al encuentro.
La denominada cumbre “en defensa de la democracia” es un espacio político que comenzó a funcionar en julio de 2025 en Santiago de Chile, propuesto por el expresidente chileno Gabriel Boric, bajo el nombre “Democracia Siempre”. En aquel momento, se definieron como ejes temáticos centrales la defensa de la democracia, y el combate a la desinformación y la desigualdad. En la primera reunión del espacio participaron Boric, Lula, Orsi y el presidente español, Pedro Sánchez, junto con organizaciones de la sociedad civil referentes en los temas definidos.
La segunda reunión se celebró en un evento paralelo a la Asamblea de Naciones Unidas y participaron más de 20 países, además de representantes del Consejo Europeo. “Fue mucho más amplio que la izquierda. Es verdad que la primera reunión eran gobiernos de representación progresista, pero en la siguiente etapa, que fue en Naciones Unidas, ya había una pluralidad mucho más amplia. No solo creció en cantidad de países, sino que creció en pluralidad”, destacó en diálogo con la diaria Álvaro Padrón, asesor del presidente Orsi en temas de política exterior. Recordó que hubo 40 ganadores del Premio Nobel de distintas disciplinas que expresaron mediante una carta su apoyo a la iniciativa “Democracia Siempre”, entre ellos, el economista Joseph Stiglitz.
El martes la Cámara de Senadores aprobó por unanimidad la venia para la salida de Orsi del país. En la previa a la votación hubo cuestionamientos al presidente por parte de la oposición por entender que participaría en una actividad partidaria y que esto violaría el artículo 77 de la Constitución, que dispone la prohibición para el jefe de Estado y los miembros de la Corte Electoral de “formar parte de comisiones o clubes políticos, actuar en los organismos directivos de los partidos” e intervenir “en la propaganda política de carácter electoral”.
El senador colorado Andrés Ojeda incluso anunció que rechazaría la venia, porque, según manifestó, los viajes al exterior del mandatario no deberían ser “como dirigente político, sino como jefe de Estado”. Orsi conversó con Ojeda y aclaró públicamente el martes, en rueda de prensa, que pensaba asistir solo a la cumbre de jefes de Estado porque ir a las actividades partidarias implicaría moverse “muy en el borde de lo que la Constitución te habilita”.
Durante la semana, tanto el canciller Mario Lubetkin como la vicecanciller Valeria Csukasi destacaron que la visita a España será una oportunidad para que Orsi se reúna con mandatarios de países importantes para Uruguay, como México, España, Sudáfrica e Indonesia.
La vicecanciller dijo a la diaria que desde el comienzo de la gestión el gobierno se trazó como estrategia “aumentar la presencia internacional de Uruguay con la participación del presidente, no solo de cancillería”, en distintos foros internacionales, de manera de “aprovechar la imagen del presidente”. “Se enmarca en una estrategia general” de incrementar “la presencia y la inserción de Uruguay en el mundo”, aseguró Csukasi. Añadió que en las reuniones con presidentes de otros países surgen “agendas interesantes” y “no es lo mismo hacerlo por teléfono”.
Sobre la cumbre “en defensa de la democracia”, la vicecanciller aseguró que “cada vez se amplía más” y eso “no es menor”, y acotó que si la participación estuviera en declive y fuera un espacio cada vez más restringido, la valoración sería distinta. “Se ve como una oportunidad de diálogo y no como un riesgo”, remarcó.
Padrón aseguró que la cumbre “no es una reunión de izquierda, nunca fue el espíritu tener una reunión para contraponer al grupo de gobiernos de ultraderecha”. Se preguntó “cómo Uruguay no va a estar participando en un movimiento que lo que pretende es defender la democracia y profundizarla en temas que son absolutamente centrales para un país como el nuestro, independientemente de quién gobierne”.
El tema se laudó sin mayores conflictos entre el oficialismo y la oposición, pero mostró una vez más el delicado equilibrio que el gobierno intenta mantener en materia de política exterior con las señales que da, tanto a nivel de la política interna como en su posicionamiento geopolítico.
El factor Estados Unidos y las discusiones internas del gobierno
“Estados Unidos recibirá a nuestros aliados más fuertes y afines del hemisferio para promover la libertad, la seguridad y la prosperidad en nuestra región”. De esta forma, el Departamento de Estado de ese país anunciaba la realización de la cumbre denominada Escudo de las Américas, explicitando el criterio de afinidad ideológica que recientemente ha guiado algunas de las acciones del gobierno de Donald Trump.
El 22 de marzo, en una entrevista con la diaria, el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, advirtió que estamos en un escenario en política internacional distinto al que estábamos acostumbrados, y que Uruguay debe manejarse “con mucho cuidado” en su vínculo con Estados Unidos.
“La reacción inmediata que surgiría es: 'Nosotros somos adherentes al mundo multilateral que respeta las reglas de juego y que respeta la autodeterminación'. Y yo creo que ese es el sentimiento del gobierno uruguayo, que representa fielmente el que la sociedad tiene. Ahora, ¿cómo te manejás con esos principios en la práctica? Tenés que ser pragmático”, indicó. “No perdiendo de vista cuáles son nuestros principios, no resignando nuestras condiciones de soberanía, pero muy pragmáticos. Entre otras cosas, porque tenemos que reconocer que formamos parte del hemisferio occidental, donde hay una potencia que le ha prestado poca atención a América Latina, pero que acaba de mostrar que tiene un enfoque distinto”, añadió. Llamó también a no convertir este tema, que es “muy delicado”, en un asunto del debate político interno “de cortísimo plazo”.
A fines de marzo, el semanario Búsqueda informó sobre una conversación que tuvo Oddone con empresarios uruguayos, en la que, según las fuentes del medio, el ministro mencionó la presión diaria e “insostenible” de Estados Unidos sobre las acciones del gobierno uruguayo. Esta eventual presión es relativizada por otros actores del gobierno, y hay quienes directamente la niegan y hacen hincapié en la buena relación de Uruguay con el país gobernado por Trump.
Valeria Csukasi.
Foto: Alessandro Maradei
Csukasi cuestionó que se generen “relatos” que apuntan a catalogar a cumbres como Democracia Siempre como “anti Trump”. Remarcó que la cumbre es “contra los extremismos”, y contra los extremismos hay que estar “siempre”. “Uruguay no participaría en una cumbre que fuera contra un país en particular”, aseguró la vicecanciller. Dijo que es necesario “explicar” que la instancia que se desarrolla este sábado en España “no es en contra de nadie, sino a favor de la democracia”, y que “se trata de generar puentes con países con problemáticas similares”.
En cuanto a la relación con Estados Unidos, aseguró que “no está afectada”, que el presidente Orsi “se reunió en más de una oportunidad con el embajador de Estados Unidos y que “el embajador ha sido un aliado muy importante” de Uruguay. “Cualquier otro relato que generemos le hace muy mal a Uruguay”, cuestionó. En relación con qué debería hacer el gobierno en la coyuntura actual, Csukasi dijo que el gobierno no se ha planteado “ir por un lado o por el otro”. “A Uruguay como país pequeño los alineamientos no le van a servir nunca”, advirtió.
Padrón remarcó la necesidad de ser “fieles con la historia de la política exterior uruguaya”. “Uruguay ha sido siempre un defensor del multilateralismo, de la democracia, de los organismos que de alguna manera le dan a la gobernanza internacional un sentido”, destacó. “Nosotros hacemos política internacional actuando, no callándonos la boca. Y para sumisos ya hay varios gobiernos en lista y en fila, y por lo tanto lo que tiene que hacer Uruguay es reivindicar los principios que instaló en Uruguay [el expresidente Luis Alberto de] Herrera, [el expresidente José] Batlle y Ordoñez”, añadió Padrón.
Consideró que, “frente a una actitud prepotente, y en la que lo que prima es la fuerza y la idea de la guerra y de la imposición, lo que menos se puede hacer es la aceptación. Por lo tanto, lo que hay que hacer es convocar a que, no en el aislamiento, sino en la unidad, haya respuestas a eso. Y para nosotros hoy eso se traduce en fortalecer a la región y fortalecer a la región en la diversidad”.
Sostuvo que Uruguay, “en vez de volar bajo, en vez de irnos al mazo, en vez de escondernos, lo que hacemos es tener protagonismo y sentirnos orgullosos de nuestra historia y de nuestros valores y de nuestra capacidad, y defender la soberanía política y la independencia económica de un país”. “Si otros quieren hacer otra cosa, bueno, que lo propongan. Nosotros estamos reivindicando la historia de la política internacional uruguaya”, aseguró. Afirmó que el gobierno uruguayo lo que hace es “defender los valores históricos de la política internacional uruguaya en un momento en el que más necesitamos que esos valores se pongan sobre la mesa y cuando más se necesitan voces como las de Uruguay”.
Según supo la diaria, la política exterior está generando algunas tensiones y discrepancias en la interna del gobierno, que incluso llevaron a que se debatiera qué posición debería asumir el país en relación con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. La última cumbre de ese organismo, que tuvo lugar en marzo en Bogotá y donde Uruguay asumió la presidencia pro tempore, solo contó con la participación de presidentes progresistas: Lula, Petro y Orsi. En un evento paralelo a la reunión presidencial, Lula incluso reconoció que el organismo “prácticamente está dejando de existir, porque el crecimiento de la extrema derecha está ahuyentando a los países”, según informó la agencia Efe. Finalmente, el gobierno uruguayo reafirmó su decisión de mantener la participación en todos los organismos de integración y también en espacios de intercambio entre jefes de Estado con visiones afines, como la cumbre de este sábado en Barcelona.
En una actividad realizada el jueves de noche en el café vivero Sansueña, producida por Data-Media, Padrón afirmó que el poder “está migrando de Occidente a Oriente” y que “hay una decadencia” de la hegemonía de Estados Unidos. En este contexto, “nosotros tenemos que no ser neutrales, pero tampoco bobos. En esta etapa hay que pensar muy bien qué queremos hacer como región”, apuntó. Dijo que “para no volver a ser dependientes, hay que evitar la trampa de decir que tenemos que estar o con unos o con otros”. “En esta etapa tenemos que tener nuestros propios valores como región, que lo primero es la paz, porque esta es una región de paz. Es una región de diversidad”, enfatizó. “Esa trampa que nos propone Trump, están conmigo o están contra mí, no hay que aceptarla”, sentenció.
El frente interno
Las últimas encuestas de opinión pública señalan cierto malestar de una porción de los frenteamplistas con la gestión del gobierno. La encuesta de Cifra a un año del inicio de la administración de Yamandú Orsi mostró que casi un cuarto de sus votantes desaprueba la gestión. Uno de los puntos de fricción principales ha sido la política exterior y, en particular, el posicionamiento del gobierno en relación con los ataques de Israel a Gaza.
“El Frente está muy atento, y el gobierno también, a lo que está pasando con su propia base política”, reconoció Padrón a la diaria. En la tertulia organizada en el café Sansueña, el asesor presidencial dijo que Gaza “dolió” en la militancia frenteamplista. “Creo que es parte de una discusión que tenemos abierta, que es hasta dónde llegamos, cómo nos paramos, cómo les llamamos a las cosas”, indicó. “Las amenazas existen desde el poder, no solo desde el poder del norte, desde los intereses aquí en Uruguay que dicen: ‘No armen lío, cuidado, vamos a perder exportaciones’”, señaló.
Dijo que esto no se aplica solamente a declaraciones, sino también a cosas “mucho más serias”, como decidir si integrar el Escudo de las Américas, una discusión que “se nos viene”. “Tenemos políticos uruguayos diciendo que eso hay que hacerlo. Se levanta Herrera de la tumba y... ni les digo Pepe Batlle, que ya el Partido Colorado se olvidó de que existió. Digo Herrera porque Herrera no tenía nada de izquierda, era ultraconservador. Sin embargo, en términos de política internacional, defendía la idea de que Uruguay tenía que enfrentar el imperialismo norteamericano, y le llamaba así”, recordó.
Gobierno reclama a la oposición “prudencia”, evitar “relatos” y “levantar la mira”
El 14 de enero, el presidente Yamandú Orsi participó en un encuentro organizado en el Centro de Formación para la Integración Regional para intercambiar sobre política exterior. La idea era elaborar líneas de acción de común acuerdo entre partidos para la coyuntura internacional actual. Se invitó a figuras de la oposición que ocuparon lugares destacados en esa área, como el excanciller Sergio Abreu y el exembajador en Argentina Alberto Volonté, ambos identificados con el Partido Nacional. La participación de estos referentes históricos en esa instancia despertó críticas entre sus propios correligionarios. “No se hacen relaciones internacionales de comité y con reuniones de personas que tienen mucho tiempo libre”, comentó la senadora Graciela Bianchi sobre el encuentro. Otros legisladores de su partido y del Partido Colorado prefirieron centrar las críticas exclusivamente en el gobierno, al que acusaron de querer “tercerizar” la política exterior. Abreu y Volonté fueron receptivos, en la reunión, a la preocupación del gobierno, pero en la oposición primó una línea más confrontativa, y finalmente no se terminó concretando un documento común.
Varias fuentes de gobierno expresaron a la diaria su preocupación por estas actitudes de la oposición. Oddone, en la entrevista con este medio, había reclamado “prudencia por el país” y no hacer de estos temas materia de debate político interno “de cortísimo plazo”.
Csukasi llamó a no construir “relatos” respecto de que la relación con Estados Unidos “está afectada, porque no lo está”. En diálogo con la diaria Radio, también criticó que “se trate de generar como un antagonismo o una visión muy dual de si te vas para acá, no te vas para allá”. La vicecanciller citó declaraciones de Oddone esta semana durante su visita a Estados Unidos, donde afirmó que la relación con ese país es “fluida”. “Uruguay tiene una tradición histórica, que es por la que nos vienen a buscar, de construir diálogo, de explicar, de no imponerse, de no llevarse puestas las visiones de otros, sino de tratar de explicar por qué nosotros nos paramos en donde nos paramos, y eso es lo que hay que seguir defendiendo, y yo creo que atacarlo es un grave error y algo que al país le puede costar muy caro”, alertó la vicecanciller.
Padrón, por su parte, indicó que Uruguay está “necesitando tener una mirada sobre cómo se para en un momento tan particular del mundo, pero al mismo tiempo reivindicando lo que siempre fue su historia”. “Eso es algo que trasciende al gobierno y ni que hablar a la izquierda y al Frente Amplio, y sin embargo, ha costado mucho que se ubique en ese lugar”, lamentó.
El asesor presidencial consideró que “hay que levantar la mira; no podemos transformar esta discusión en una discusión de mala calidad en la que simplemente lo que estemos mirando es quién tiene más resultado electoral”. “Deberíamos ser capaces de poner la política internacional en un lugar mucho más estratégico, porque, además, lo que haga este gobierno no es un problema solo de este gobierno, es un problema de los próximos 30 años”, insistió, y agregó que “es demasiado grande lo que está en juego para que lo transformemos en un debate menor a escala de la chacra uruguaya”.