Inauguración de la placa de memoria frente al Batallón de Infantería 11, en Minas, el 29 de mayo.

Foto: Fernando Morán

“Un símbolo que grita nunca más terrorismo de Estado”: se colocó una placa de memoria en el Batallón de Infantería 11 de Lavalleja

Desde la Comisión de Memoria de Lavalleja calificaron la señalización del lugar como “un hito en la historia” del departamento y consideraron que permitirá “nutrir la memoria de quienes no habían nacido” y “quienes tienen una historia sesgada de los hechos ocurridos”

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La Comisión Nacional Honoraria de Sitios de Memoria (CNSHM) descubrió este viernes una placa de memoria en el Batallón de Infantería 11, en la ciudad de Minas, en Lavalleja. El cuartel operó como centro de detención y tortura entre 1968 y 1980, y estuvieron recluidos en él una diversidad de opositores al régimen; según se mencionó en el acto, alrededor de 150 personas fueron detenidas y/o torturadas en el lugar.

Es el primer sitio de memoria en el departamento –a la fecha, solo Flores y Rivera no cuentan con ninguna señalización–, aunque el proceso para su instalación no estuvo exento de polémica, ya que debía ser llevada a cabo por la Intendencia de Lavalleja, que a su vez necesitaba el permiso de la Junta Departamental. El tema fue tratado y aprobado en el órgano por mayoría simple, decisión que fue impugnada por las bancadas de los partidos Nacional y Colorado, cuyos integrantes afirman que la placa y su base constituyen un “monumento”, en cuyo caso el gobierno departamental requiere dos tercios de los votos del pleno.

Aun así, la placa fue develada en la mañana de este viernes, en un acto que contó con la participación de integrantes de organizaciones vinculadas a los derechos humanos, entre otras, el colectivo Todos Somos Familiares Lavalleja y la Comisión de Memoria de Lavalleja, que llevaron adelante las gestiones para la señalización del lugar ante la CNSHM. También asistió la vicepresidenta de la República, Carolina Cosse.

No pudo concurrir al acto el intendente de Lavalleja, Daniel Ximénez, que de todas formas envió un mensaje en el que recordó que durante la última dictadura los actos de represión también atravesaron la ciudad de Minas y sus habitantes, y apuntó a “una verdad que Lavalleja necesita asumir como parte de su memoria colectiva”.

Es así que el acto, dijo, “pertenece, ante todo, a quienes sostuvieron la memoria cuando hacerlo exigía coraje”, además de a “cada persona que mantuvo viva la búsqueda de verdad y justicia”. “Como frenteamplista y como lavallejino, acompaño este homenaje colectivo con humildad y compromiso. Memoria, verdad y justicia: nunca más terrorismo de Estado”, concluye la misiva.

Por su parte, el presidente de la CNHSM, Martín Prats, destacó las gestiones efectuadas ante el organismo para la designación del nuevo espacio. Según dijo, el trabajo que llevaron adelante las organizaciones anteriormente mencionadas permiten resignificar un lugar que “fue contingente del terrorismo de Estado” y convertirlo en un “espacio de reflexión y conciencia”.

Prats consideró que “tener presente el pasado triste y doloroso” del lugar “permite seguir luchando por los derechos humanos”. Añadió que permite la defensa de la democracia, la convivencia pacífica, la protección de grupos sociales vulnerables y el sano debate de ideas, y, simultáneamente, “repudiar con fuerza todas las ideas y actos de discriminación de odio inhumanos y aberrantes”. “Sostener la memoria no es solo recordar, es una práctica política que exige al Estado y a la sociedad no naturalizar la injusticia, porque una paz sin memoria no es paz, es otra forma de violencia”, expresó.

En tanto, y hacia el final del acto, Araí Píriz y Raúl Vernengo, integrantes de la Comisión de Memoria, leyeron un discurso en conjunto en el que caracterizaron la fecha como un hecho importante en la historia del departamento. Los oradores, que agradecieron la colaboración de otras organizaciones sin las que hubiera sido posible lograr la instalación de la placa, indicaron que la intención de señalizar el lugar como “primer paso” es el de “nutrir la memoria de quienes no habían nacido” y “quienes tienen una historia sesgada de los hechos ocurridos”.

Según manifestaron, la placa constituye también “un hito de reparación” que abarca a toda la sociedad, no solo a quienes fueron recluidos en el lugar, y rechazaron la existencia de “diferentes lecturas frente a la denigración humana”. Aclararon que, con su colocación, no pretenden estigmatizar a quienes hoy trabajan en el batallón, sino “al edificio que albergó los horrores que cometieron parte de los militares de aquella época”, y apuntaron a la necesidad de informar a la población sobre los hechos acaecidos entonces.

Es así que celebraron la instalación de la placa como “un acto de educación”, así como de “reivindicación de la memoria del pasado reciente” y “sensibilización y concientización de hechos donde el negacionismo no tiene lugar”. “Esta placa es un símbolo que grita nunca más terrorismo de Estado”, concluyeron.