El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) y la sede Salto del Centro Universitario Regional Litoral Norte (Cenur-LN) de la Universidad de la República realizaron el conversatorio académico “La perspectiva territorial del Litoral Norte”, en el marco del ciclo de actividades sobre la reducción del tiempo de trabajo en Uruguay.
La jornada contó con la presencia del subsecretario del MTSS, Hugo Barretto Ghione, y la participación de los docentes e investigadores Juan Romero, Walter Duarte y César Signorelli, con la moderación de Marisa Arizeta. También asistieron docentes universitarios, estudiantes y público interesado, entre ellos Carlos Casalás, referente histórico de la cátedra salteña de Derecho Laboral.
Tras la actividad, la diaria dialogó con Romero, director de la sede Salto del Cenur-LN, y Signorelli, quienes coincidieron en la necesidad de analizar una eventual reducción del tiempo de trabajo desde una perspectiva que contemple las transformaciones productivas y las particularidades de cada sector.
Romero presentó los resultados de una investigación comparativa sobre los mercados de trabajo agropecuarios de Brasil, México, Chile y Uruguay, que analiza su evolución entre 2010 y 2023.
La selección de los países responde a sus diferencias de escala; Brasil y México concentran una parte importante del empleo agrario latinoamericano, mientras que Chile y Uruguay permiten observar la evolución en mercados más pequeños.
Según explicó, “el estudio identificó una tendencia general hacia la reducción del tiempo de trabajo, con Chile y Uruguay a la cabeza de ese proceso. En ambos países se registraron disminuciones promedio de más de tres horas, y Uruguay aceleró esa evolución durante la última década”.
A partir de esos resultados, sostuvo que una eventual normativa uruguaya sobre el tema “lo que va a estar haciendo en el caso agropecuario es ordenar, regular, establecer criterios para lo que en la práctica ya está ocurriendo”, señaló.
Sin embargo, advirtió que “la regulación debe contemplar las diferencias territoriales y productivas. No es lo mismo el trabajo pecuario que el desarrollado en la agricultura intensiva o extensiva, ni las actividades orientadas a la exportación que aquellas destinadas al consumo interno”.
Para Romero, “estas particularidades deben ser consideradas por quienes elaboren una propuesta normativa, de modo que las disposiciones respondan a las distintas realidades laborales del país”.
El director de la sede universitaria también planteó que “el debate no puede limitarse a establecer una nueva cantidad de horas semanales. Una modificación de la legislación laboral tendría consecuencias sobre los procedimientos administrativos, la liquidación de salarios, el cálculo de licencias y los aportes a la seguridad social”.
En ese sentido, explicó que “cambiar las reglas sobre la jornada laboral exige revisar el funcionamiento del conjunto de mecanismos que dependen de la forma en que se computa el tiempo trabajado. No es simplemente votar una, dos o tres leyes que digan ʻ ahora vamos a pasar a trabajar 38 horas a la semanaʼ. No es tan sencillo”, advirtió.
Romero consideró que “la discusión también debería extenderse a otros sectores, como la industria, la construcción y los servicios, donde trabaja una parte importante de la población uruguaya”. No obstante, señaló que “sería necesario estudiar las características específicas de cada actividad antes de establecer conclusiones generales”.
Asimismo, destacó “la importancia de que el país comience a discutir el tema sobre la base de investigaciones y evidencia empírica”. Aseguró que “la Universidad de la República está dispuesta a contribuir con sus equipos académicos y la experiencia acumulada en investigación”.
Por su parte, Signorelli valoró “la iniciativa del ministerio de recoger aportes de actores sociales y académicos, con una primera aproximación centrada en las características regionales”.
El docente de Derecho Laboral sostuvo que “las particularidades del litoral norte deben formar parte del análisis de cualquier modificación normativa, junto con las diferencias entre sectores de actividad y sus posibilidades concretas de reorganizar el trabajo con jornadas más cortas”.
Signorelli consideró “viable avanzar hacia una reducción del tiempo de trabajo” y recordó que “Uruguay mantiene desde hace más de un siglo una normativa sobre los límites de la jornada laboral”.
Según explicó, “los límites legales generales son de 48 horas semanales para la industria y de 44 para el comercio, aunque el tiempo de trabajo efectivo suele ser inferior”. A su entender, “esta diferencia entre los máximos establecidos por la legislación y las horas realmente trabajadas constituye uno de los elementos que deben incorporarse al debate”.
También planteó “la necesidad de revisar la forma en que se determina el salario en Uruguay, actualmente vinculada al tiempo de trabajo”. Para Signorelli, “las transformaciones en los procesos productivos, particularmente las asociadas a la incorporación de tecnología digital, modificaron tanto la organización como la ejecución de las tareas, sin que esos cambios se hayan reflejado suficientemente en las normas sobre jornada laboral. Si la incorporación de tecnología digital permite trabajar o producir más en menor tiempo, debería adaptarse la normativa a esa realidad”, afirmó.
Un proceso que requiere diálogo y cambios normativos
Signorelli destacó que “la presencia del subsecretario del ministerio de Trabajo en la actividad refleja la importancia que el Poder Ejecutivo atribuye a la discusión sobre la reducción de la jornada laboral”.
Los aportes de ambos investigadores coincidieron en que la discusión requiere evidencia, análisis específico y participación académica. La reducción del tiempo de trabajo, señalaron, “no puede abordarse únicamente como una modificación de la cantidad de horas semanales, sino como un proceso que involucra la organización de la producción, las relaciones laborales y los mecanismos administrativos y previsionales vinculados al empleo”.