Ignacio Munyo.

Foto: Ariel Volpi

El potencial desaprovechado de Salto y las claves para convertirlo en crecimiento

Una investigación de Ceres señala que el departamento dispone de activos estratégicos de gran valor, pero requiere una agenda sostenida que impulse la productividad, el empleo y la diversificación económica.

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El director ejecutivo del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Ignacio Munyo, brindó una conferencia en la que presentó “Salto hacia el Futuro”, una serie de propuestas para el departamento. En diálogo con la diaria, señaló que Salto es el cuarto más poblado del país y el segundo en superficie, además de contar con importantes activos estructurales.

Entre ellos destacó su estratégica ubicación fronteriza, una sólida base agropecuaria, el desarrollo del turismo termal, una relevante infraestructura energética y su papel como uno de los principales polos educativos del Uruguay.

Sin embargo, la actividad productiva de Salto se mantiene de forma persistente por debajo de su potencial. Su Producto Interno Bruto (PIB) per cápita lo ubica en el puesto 17 entre los 19 departamentos del país.

Según Munyo, este desempeño refleja la existencia de tres restricciones estructurales: déficits en capital humano y formación técnica, debilidades en la coordinación institucional y limitaciones en infraestructura y atracción de inversiones, a lo que se suma la alta sensibilidad de la economía local a las asimetrías cambiarias con Argentina.

A partir de este diagnóstico, Munyo presentó cinco ejes estratégicos para impulsar el desarrollo del departamento y construir una agenda compartida entre los distintos actores públicos y privados. Las áreas priorizadas son el turismo, la logística, la agroindustria, los servicios basados en el conocimiento y la energía, junto con la economía verde.

En un conversatorio realizado en Salto, el economista señaló que el departamento se encuentra entre los más relevantes del país por su dimensión demográfica y territorial, su aporte a la economía nacional y su ubicación estratégica en el litoral norte.

Destacó que su condición fronteriza, la fortaleza de su sector agropecuario y agroindustrial, el desarrollo del turismo termal, la infraestructura vinculada a Salto Grande y su papel como centro regional de servicios y polo educativo le confieren importantes ventajas competitivas.

No obstante, sostuvo que diversos indicadores y percepciones recogidas durante el análisis muestran que una parte significativa de ese potencial aún permanece sin aprovecharse plenamente.

Indicó que el análisis realizado demuestra que el principal desafío de Salto no es la falta de oportunidades, sino la capacidad de generar las condiciones necesarias para aprovecharlas. En ese sentido, identificó tres nudos críticos que actúan de manera simultánea: las limitaciones en capital humano y formación, las debilidades en la coordinación institucional y las restricciones asociadas a la inversión, la infraestructura y el entorno competitivo.

Según explicó, esta situación se ve agravada por la marcada sensibilidad de la economía local a las variaciones en la relación de precios con Argentina, un factor que impacta especialmente en el comercio, el turismo y los servicios.

A ello se suma una estructura productiva concentrada en sectores tradicionales con escasa incorporación de valor agregado a nivel local, lo que aumenta la vulnerabilidad económica del departamento y refuerza la necesidad de avanzar hacia una matriz productiva más diversificada, innovadora y resiliente.

Munyo señaló que estas restricciones son el resultado de la interacción entre factores territoriales y condicionantes de carácter nacional. Explicó que aspectos como la conectividad, la logística y la capacidad de articulación entre los distintos actores locales influyen de manera directa en la competitividad del departamento.

Al mismo tiempo, advirtió que variables clave para el desarrollo, como la carga tributaria, el marco regulatorio, la apertura comercial y parte de la infraestructura estratégica, dependen de decisiones que se adoptan a nivel nacional. Por ello, consideró fundamental avanzar en una agenda que combine acciones locales con políticas públicas de alcance nacional para potenciar el crecimiento de Salto.

Debajo de niveles de crecimiento

El desafío, por tanto, es doble: fortalecer las capacidades y condiciones locales, al tiempo que se reduce el impacto de estas restricciones mediante una gestión activa, coordinada y articulada, con el gobierno departamental desempeñando un rol facilitador.

En este contexto, el informe identifica importantes oportunidades de desarrollo en sectores como el turismo, la logística, la agroindustria, los servicios basados en el conocimiento y la economía verde.

Según Munyo, Salto reúne las condiciones necesarias para asumir un papel más relevante tanto en el desarrollo del litoral norte como en la estrategia nacional de crecimiento. No obstante, aprovechar plenamente ese potencial requerirá generar mejores condiciones para la inversión, fortalecer la capacidad de gestión y avanzar hacia una mayor coordinación entre los distintos niveles de gobierno y los actores del territorio.

Respecto al desempeño económico y al perfil productivo del departamento, señaló que Salto cuenta con activos estructurales de gran relevancia. Sin embargo, persiste la percepción de que su actividad económica opera por debajo de sus posibilidades, lo que evidencia la existencia de capacidad ociosa y de oportunidades que todavía no han sido aprovechadas en toda su dimensión.

La actividad económica de Salto registró un crecimiento sostenido entre 2008 y 2018, aunque a un ritmo inferior al observado en el promedio del interior del país y a nivel nacional. A partir de 2018, según las estimaciones realizadas, la evolución económica mostró una mayor volatilidad, marcada por una fuerte caída en 2020 y una posterior recuperación intensa, aunque de carácter transitorio.

Sin embargo, en los últimos años el dinamismo de la economía departamental volvió a debilitarse, ubicándose por debajo de las tasas de crecimiento registradas tanto en el interior como en el conjunto del país.

Esta situación sugiere mayores dificultades para sostener un proceso de expansión económica en el tiempo. Como consecuencia, la actividad productiva opera por debajo de su potencial. Esta realidad se refleja en que, pese a la importancia de Salto en términos de generación de PIB, el departamento no logra destacarse en los indicadores de ingreso per cápita cuando se lo compara con el resto del país.

Brecha Cambiaria

El economista dijo que una de las principales conclusiones de su informe es que Salto reúne las condiciones necesarias para desempeñar un papel más relevante en el desarrollo económico del país.

Su escala demográfica, ubicación estratégica, base productiva, infraestructura energética y función como centro regional de servicios y educación constituyen activos que le otorgan un potencial amplio y diversificado.

No obstante, señaló que estas fortalezas aún no se han traducido en un crecimiento sostenido, mayores niveles de inversión ni en una generación significativa de empleo de calidad. Parte de las restricciones que enfrenta el departamento exceden el ámbito local y están vinculadas a factores como la evolución macroeconómica, los costos estructurales, el acceso a los mercados y, especialmente, la sensibilidad a las variaciones del tipo de cambio con Argentina y a la dinámica propia de la frontera.

Explicó que, cuando se amplían las diferencias cambiarias, sectores como el comercio, el turismo y los servicios pierden competitividad, lo que repercute directamente en la actividad económica, el empleo y la inversión. Esta exposición a factores externos tiene un carácter estructural y requiere estrategias permanentes de adaptación.

Sin embargo, también existen desafíos sobre los que el gobierno departamental puede actuar de manera directa. Entre ellos mencionó la necesidad de fortalecer la coordinación entre los sectores público y privado, mejorar la capacidad de gestión y mantener una agenda sostenida de proyectos estratégicos para el desarrollo del territorio.

En ese sentido, sostuvo que el gobierno departamental puede desempeñar un papel clave como facilitador, articulando acciones entre los actores locales y los organismos nacionales para superar obstáculos regulatorios, promoviendo activamente a Salto como destino de inversiones y gestionando oportunidades de cooperación técnica y financiamiento internacional.

Otro de los aspectos centrales señalados en el informe es la necesidad de diversificar y sofisticar la estructura productiva.

Si bien Salto cuenta con sectores tradicionales de gran relevancia, como la producción agropecuaria, la citricultura, el turismo, el comercio y los servicios, resulta necesario avanzar en una mayor incorporación de tecnología, innovación y valor agregado. Esto permitiría incrementar la productividad, mejorar los ingresos y reducir la dependencia de actividades más vulnerables a las fluctuaciones externas.

Asimismo, advirtió que los desafíos vinculados al empleo, la formación y la retención de talento constituyen una limitante para el crecimiento. Por ello, consideró fundamental fortalecer la articulación entre el sistema educativo y las necesidades del mercado laboral, ampliar las oportunidades de capacitación y generar condiciones que favorezcan la permanencia de trabajadores calificados en el departamento.

La infraestructura y la conectividad también aparecen como factores determinantes para el desarrollo. Mejoras en la caminería, la logística, el entorno urbano y las redes de conectividad tendrían un impacto directo sobre la competitividad, la calidad de vida de la población y la capacidad de atraer nuevas inversiones.

Por último, destacó que la condición fronteriza de Salto puede transformarse en una oportunidad estratégica para consolidar al departamento como un nodo regional de servicios, salud, educación, turismo y logística en el litoral y su entorno binacional, aprovechando una ubicación geográfica privilegiada que pocas ciudades uruguayas poseen.

En suma, Salto enfrenta desafíos importantes, pero también cuenta con activos relevantes y oportunidades concretas de desarrollo. Si logra fortalecer su competitividad, alinear a los distintos actores en torno a una agenda común y sostener prioridades estratégicas en el tiempo, estará en condiciones de crecer por encima de su trayectoria reciente y consolidarse como uno de los polos dinámicos más importantes del país.

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